El largo camino de Minera Sierra Atacama para alcanzar la paz financiera está por concluir. Este martes, la australiana Cobre Limited dio un paso decisivo para asumir el control mayoritario de la faena, ubicada a unos 65 kilómetros de Antofagasta y que hasta ahora estaba en manos de Minera Salar Blanco (MSB), el vehículo minero del empresario Martín Borda Mingo.
De acuerdo a la minera oceánica, se reestructuró el acuerdo de suscripción original, que contempla un aumento de capital por US$ 12 millones en Sierra Atacama SpA.
De esta manera, la filial chilena de la australiana, Sierra Cobre SpA, suscribió su prorrata en acciones preferentes convertibles sin derecho a voto, con lo que su participación pasa de 45% a 54,38%. Esos títulos se convierten en acciones ordinarias cuando la firma ejerza su "opción de control", por otros US$ 12 millones y con plazo hasta el 31 de diciembre de 2026, tras lo cual quedará con el 62,86% tanto de Sierra Atacama como de su relacionada Bergbau Wagen SpA. Un tercer mecanismo, la "opción final", le abre la vía para consolidar la totalidad de la participación de Minera Salar Blanco.
El convenio original de la australiana Cobre Limited contemplaba una suscripción inicial por el 25% de las sociedades del proyecto por US$ 18 millones y una segunda que elevaba la participación al 45%, junto con control operativo inmediato: representación en el directorio, designación del presidente con voto dirimente y nombramiento como manager del proyecto. Con la actual modificación, la compañía oceánica consolida su control.
"Este es un momento decisivo en la evolución de Cobre Limited", afirmó el presidente ejecutivo de la compañía, Martin Holland. "Asegurar la propiedad mayoritaria de la mina de clase mundial, Sierra Atacama, sitúa a Cobre Limited en el centro de una de las oportunidades del mineral a largo plazo más atractivas a nivel global".
El ejecutivo agregó que la firma está "entrando en una nueva fase: la transición de un productor emergente de cobre a una empresa minera consolidada y enfocada en el crecimiento", y sostuvo que con el incremento progresivo de la producción de cátodos hacia 2027 la propiedad mayoritaria le otorga "una mayor exposición a los significativos beneficios operativos y de flujo de caja derivados de este crecimiento".
Adam Wooldridge, CEO de Cobre en Chile, apuntó a los ejes de la gestión: "Es la oportunidad de participar y alcanzar una nueva dimensión en nuestra producción, en términos de volumen, calidad, previsibilidad y seguridad, que son los ejes del plan de acción de corto plazo con el que tomamos el mando de la producción".
Para financiar la entrada, la australiana levantó 60 millones de dólares australianos -casi US$ 43 millones- en el mercado mediante la colocación de 400 millones de acciones.
Del salmón en el sur a la minería en el norte
Martín Borda, socio fundador del grupo Multiexport, entró a Sierra Atacama en octubre de 2024, cuando Minera Salar Blanco formalizó la compra de la participación mayoritaria de la compañía y de su relacionada Bergbau Wagen SpA. El activo estaba controlado hasta entonces por la sucesión de Víctor Hugo Puchi, fallecido en marzo de ese año. La operación buscaba, según señaló Salar Blanco en su momento, asegurar la continuidad operacional de la faena en medio del proceso de reorganización judicial que enfrentaba, con foco en la protección de los trabajadores y en el cumplimiento de los compromisos con los acreedores.
El desenlace fue más complejo. La compañía había obtenido en 2024 la aprobación de sus acreedores para reorganizar sus deudas, pero la interventora la acusó luego de incumplir el plan. Al iniciar el proceso, Sierra Atacama informó pasivos por $ 70.000 millones, con Mitsui, Tanner y Recomin Servicios Mineros entre sus principales acreedores. El acuerdo aprobado fijó nuevas condiciones de pago para créditos por $ 29.271 millones, y la administración solicitó en junio de 2025 modificarlo, argumentando que tras la entrada del nuevo accionista se detectó que se le había ocultado información relevante para la explotación de la mina. La deuda devengada con posterioridad al acuerdo superaba los $ 17.270 millones.
El proyecto abarca un distrito de unas 40.000 hectáreas en la Región de Antofagasta, colindante con el yacimiento Mantos Blancos de Capstone Copper. Incluye una mina subterránea en operación que produce cerca de 400 toneladas mensuales de cátodos de cobre, con potencial de expansión hacia minería a rajo abierto a gran escala y una extensión del contrato de arrendamiento minero vigente.