Con un estilo muy pedagógico y valiéndose de cada gráfico que sea necesario, el gerente general de la consultora Gemines, Tomás Izquierdo, explica en esta conversación con Señal DF cuándo, cómo y por qué la actividad económica se estancó. Advierte que la clave para recuperar la actividad es impulsar la productividad, aborda el rol del Banco Central en materia cambiaria y precisa que el problema del mercado laboral es estructural.
Si tuviera que buscar culpables del desempeño económico actual, en primer lugar ubica a Trump y Netanyahu por el ataque a Irán, luego sitúa la herencia del gobierno anterior en materia laboral y finalmente, pone al discurso de crisis de la administración de Kast. Sin embargo, en el informe sobre la situación económica que publican de manera mensual en la consultora, sostienen que, aunque el manejo del nuevo gobierno pudo contribuir al deterioro de las expectativas, el problema del crecimiento se inició en el segundo trimestre de 2025.
-¿No es asimétrico que lo malo sea herencia y lo bueno, mérito del gobierno?
-La economía, si uno toma cifras desestacionalizadas trimestre a trimestre, había dejado de crecer más o menos a mediados del año pasado. Si uno analiza por qué el crecimiento ha estado tan bajo este año desde el lado de la oferta, una parte tiene que ver con el problema de las capturas pelágicas, y, mucho más fuerte, con la minería, que muestra una caída importante. Pero si uno analiza los componentes de la demanda, es decir, inversión y consumo, hay buenas razones para que este año el crecimiento sea cercano a cero.
Por el lado del consumo, hay un tema estructural y que viene de hace tiempo, que tiene que ver con el mercado laboral, que ya venía muy deteriorado por una regulación que lo encareció muy rápidamente. Eso evidentemente generó un freno a la contratación, y la tasa de desempleo, que ya venía alta, se exacerbó. Ese mercado laboral deteriorado es central como mecanismo de transmisión sobre las expectativas de los hogares. Cuando el mercado laboral está débil, las familias se ponen más cautelosas y gastan menos.
Un segundo elemento tiene que ver con una especie de trampa que generó la promesa de cambios regulatorios. Entonces, cuando haces un anuncio con mucha antelación de modificaciones regulatorias que van a afectar la inversión, y era natural y previsible que su aprobación demorara meses, estás generando un problema de corto plazo: retrasar decisiones de inversión y, en el caso de la vivienda, también decisiones de compra.
"El Banco Central tuvo, desde el envión inflacionario asociado a los retiros, una política comunicacional y un actuar muy erráticos, que lo único que han hecho es encarecer el ajuste"
-¿Falló ahí el diseño del gobierno?
-Es complejo, porque cada vez que tomas la iniciativa de un proyecto de ley y eso se hace público, per se genera incertidumbre sobre si se aprueba o no y sobre eventuales cambios. Y el proceso legislativo siempre es largo, así que no me atrevería a culpar directamente al gobierno por eso.
Ahora, si tuviera que buscar culpables del mal desempeño de este año pondría en primer lugar la situación externa: Donald Trump y Netanyahu con su ataque sorpresivo a Irán. Si saco ese evento del 28 de febrero, probablemente este año habría sido bastante mejor.
El segundo elemento es heredado: un mercado laboral muy dañado, que se encareció del orden de 25% real en tres años. Eso es una locura, en un mercado laboral que ya estaba exigido y estresado. Eso nos golpeó con particular fuerza porque el alto desempleo y la sensación de vulnerabilidad e incertidumbre en las familias van normalmente aparejados con decisiones de consumo e inversión. Es una especie de profecía autocumplida.
El tercer elemento es claramente de este gobierno: el discurso de crisis, de gobierno de emergencia, de Estado quebrado, de que las cifras fiscales eran mucho peores que la realidad. Asumir el mando y transmitir que la situación fiscal es muy precaria y que eso nos va a obligar a hacer un tremendo ajuste tiene un efecto muy negativo sobre las expectativas. Es indudable. Ahí sí hay claramente un error de manejo, un error de discurso.
-¿Debería rediseñarse el Mepco para que no afecte las arcas fiscales pero la ciudadanía lo perciba como un mecanismo efectivo frente a las alzas?
-Aquí la decisión era: ¿traspaso a precio o subsidio? Otra discusión es si subsidio, cómo lo hago, con qué timing, con qué rango, con qué banda. Pero en la pregunta de traspaso a precio o subsidio, creo que Quiroz estuvo bien.
Si el fenómeno en Irán hubiera durado un mes, un mes y medio o dos meses, obviamente había que usar el Mepco, porque al poco andar el precio se iba a devolver y el costo fiscal de ese subsidio iba a ser muy menor. Pero visto cómo fue efectivamente la situación, estuvo bien. Si se hubiese usado el Mepco, el costo fiscal de un conflicto que lleva ya unos ocho meses habría sido gigantesco.
Tener medidas específicas para el transporte, para las embarcaciones, etc., sí. Y hubo medidas específicas, como subsidios a los pescadores. Eso sí puede entenderse: ayuda focalizada a sectores productivos que se ven directamente perjudicados. Pero no podemos cambiar la realidad. La realidad es que dependemos casi 100% del petróleo y de los combustibles importados.
-Dada la extensión que ha tomado el conflicto, ¿sería conveniente extender estas ayudas focalizadas, pensando en el impacto que tiene el precio del diésel en la cadena logística?
-Es muy tentador. Pero, dada la permanencia de este shock, me parece que lo más razonable en materia de subsidios específicos son ayudas transitorias, que faciliten que estos nuevos precios se vayan acomodando en el aparato productivo, pero en ningún caso un subsidio más permanente. En general, no soy muy amigo de diferenciar y dar ayudas específicas a un sector en desmedro del resto.
"Los ministros sectoriales se daban cuenta de que el desempleo era un problema realmente acuciante y preocupante en el corto plazo, y Quiroz estuvo siempre mirando el mediano y largo plazo. Pero nadie vive en el largo plazo. Todos vivimos en el día a día"
Mercado laboral
-La exministra Jara dijo que hablar únicamente de costos le enviaba un mensaje a los trabajadores: que no se atrevieran a pedir más derechos laborales. Si el problema de la brecha de productividad vs el costo se arrastra desde hace al menos el 2011, ¿cómo hacemos que convivan todos esos elementos?
-El nivel de los salarios no depende de la voluntad de la autoridad, ni de los trabajadores, ni de la sociedad civil en su conjunto. En el mediano y largo plazo, para que las mejoras salariales sean sostenibles en el tiempo, tienen que ir vinculadas a incrementos de productividad. Y la productividad en Chile lleva años estancada. Si la productividad está estancada y todo lo demás constante, y sigues con incrementos reales de los salarios, vas a generar más desempleo. Agrégale el proceso migratorio, los cambios tecnológicos y que el mercado laboral chileno es de los más rígidos que existen.
La productividad y los costos salariales reales efectivamente se habían comenzado a divorciar mucho antes, pero si tomas el lapso desde marzo de 2023, cuando empieza el aumento del salario mínimo, hasta ahora, los costos laborales reales subieron 10% y la productividad apenas 0,2%.
-Hablamos de crecimiento y de creación de empleo, pero ¿cuándo hablamos y reactivamos la productividad?
-Si quieres mejorar el empleo, tienes que mejorar el crecimiento. Y el crecimiento lo puedes desglosar en tres elementos: capital, trabajo y productividad, es decir, cómo operan las tecnologías para que esa mezcla de capital y trabajo sea más productiva.
Capital: incentivo a la inversión. Podemos discutir cuánto más o cuánto menos va a estimular la inversión la reforma que aprobó el gobierno, pero todos los catastros de inversión muestran un repunte muy fuerte de la inversión. Trabajo: tenemos mucha oferta de trabajo disponible, pero a un costo alto, y eso va a demorar en ajustarse.
La productividad no mejora de un día para otro. ¿Qué hay detrás de la productividad? Principalmente educación, capacitación e implementación de nuevas tecnologías, y todo eso es lento. La mala noticia es que este desajuste entre el costo de los salarios y la productividad va a tardar en resolverse. Vamos a mantener una tasa de desempleo muy por sobre lo que era nuestro antiguo pleno empleo mientras la productividad no alcance a los salarios reales.
Política Monetaria
-El informe plantea que la TPM debe subir “a un nivel bastante más alto”. Con una actividad claramente negativa, ¿no deprimiría aún más la economía?
-La economía chilena está creciendo cero este año no porque el costo del crédito esté alto.
Es un activo muy valioso tener una inflación controlada y dentro del objetivo de la autoridad, cosa que no hemos logrado desde hace bastante tiempo. En la Encuesta de Expectativas Económicas que levanta todos los meses el Banco Central, las expectativas a 23 meses han estado ancladas en 3% desde 2020 hasta hoy. ¿Y cuál ha sido la tasa de inflación promedio desde el año 2020 hasta ahora, siendo el objetivo 3%? 5,5%. El Banco Central tuvo, desde el envión inflacionario asociado a los retiros, una política comunicacional y un actuar muy erráticos, que lo único que han hecho es encarecer el ajuste.
Además, el Central dice que cuando nuestro tipo de cambio se dispara, su impacto inflacionario al cabo de 12 meses es menor. Al BC le preocupa que, si subió el tipo de cambio, a los 12 meses el efecto ya es poco, no se preocupa de toda la trayectoria ¿Qué afectó el ingreso de las familias: el punto inicial y el punto final, o toda la trayectoria? Mientras se produjo la devaluación, los precios de los productos importados subieron los primeros meses y te salió más caro comprar lo que fuere. Después retrocedió, pero todo ese período de alta inflación obviamente tuvo un impacto.
A mi juicio, el Banco Central comete un grave error al dejar flotar libremente el tipo de cambio y fijar su política monetaria solo en expectativas ancladas y brecha de capacidad ociosa. Chile es un país integrado financieramente: cuando tienes una tasa de interés muy baja, generas movimientos especulativos de capitales que hacen que tu moneda se deprecie.
-¿Y en esa depreciación del peso no influyeron también algunos factores domésticos?
-Si meto todo en la juguera, el único elemento negativo es la economía estancada. Todos los demás, cuentas externas espectaculares y proyecciones favorables de inversión y crecimiento, van a apreciar nuestra moneda.
Política fiscal
-¿Cómo ve hoy la orientación fiscal del gobierno y cómo la ve de cara a la discusión del presupuesto?
-Ahí creo que se le puede criticar nuevamente al gobierno, porque no solo hubo un problema comunicacional con el bencinazo y todo lo demás, sino que tampoco hubo capacidad de respuesta en el corto plazo frente a una emergencia real en el mercado laboral. Los ministros sectoriales se daban cuenta de que el desempleo era un problema realmente acuciante y preocupante en el corto plazo, y Quiroz estuvo siempre mirando el mediano y largo plazo. Pero nadie vive en el largo plazo. Todos vivimos en el día a día.
-¿El MOP no ejecutó acorde a una recesión?
-No solo el MOP; Vivienda tampoco. Uno puede echarle la culpa a que el gobierno pasado sobreejecutó y comprometió recursos para este año, eso es cierto, pero era un dato de la causa. Quiroz debió haberlo asumido como un hecho, dado el problema que había.
Lo que pasa es que Quiroz jamás se imaginó que la economía se le iba a desinflar al ritmo que se le desinfló. Jamás. Las expectativas de crecimiento para este año estaban en 2,7% en febrero. Habrá pensado que el solo cambio de gobierno y las nuevas señales pro mercado iban a hacer magia y generar un crecimiento alto. Ahí se equivocó el gobierno: sobreestimó el mediano y largo plazo y subestimó el corto plazo. 