En medio de la crisis del empleo que vive el país, las principales empresas que cotizan en la Bolsa de Santiago no han quedado ajenas a la tendencia.
El 9,5% de desempleo que informó este viernes el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) volvió a ratificar un escenario nacional complejo, con Chile navegando en un mercado laboral con niveles de desocupación dos puntos y medio más altos que el promedio de la década pasada, de 6,9%.
Aterrizado el escenario al IPSA, una parte de esa deteriorada realidad laboral se refleja en las 30 firmas que conforman actualmente el principal índice bursátil del país. Según datos recopilados por Señal DF, en base a memorias anuales, este grupo de compañías redujo en 26.248 el número de trabajadores entre 2019 y 2025, el equivalente a una caída de 4,7% en seis años.
La caída, desde los 560.707 a 534.459, se concentra en el retail y la banca, que han reducido entre un 15% y un 19% su dotación en el periodo. Académicos y economistas consultados detallan la transformación del empleo que vive el IPSA, aunque explican que el fenómeno no necesariamente es un reflejo de la situación nacional.
Nathan Pincheira, economista jefe de Fynsa, explica que el índice subestima la relevancia del sector minero, no toma el empleo público e incluye operaciones en el extranjero. "Hay que analizar el fenómeno en su mérito sin tratar de expandirlo al resto de la economía, tanto por la existencia de operaciones en el extranjero como por la representatividad que recién explicaba".
Jorge Rodríguez, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, agrega que el comportamiento de las empresas del IPSA no explica, por sí solo, el aumento del desempleo. La reducción, dice, es "una cifra pequeña frente a los aproximadamente 9,4 millones de ocupados del país".

El epicentro de los ajustes
Más allá de las diferencias con el escenario nacional, la transformación del empleo en el IPSA es una realidad.
Según los datos recabados, los 26.248 puestos de trabajo perdidos se explican por dos sectores que registran recortes por 52.208, mientras que el resto de las industrias lo compensa con un crecimiento de 25.960 puestos.
Los dos sectores afectados fueron el retail y la banca. Entre 2019 y 2025 el retail perdió 43.550 puestos, una baja de 14,9%, con Falabella pasando de 115 mil a 91 mil trabajadores, Cencosud de 125 mil a 117 mil, y SMU y Ripley recortando más de un quinto de sus plantillas.
La banca, por su lado, cortó otros 8.658 empleos, una caída de 18,9% que la convierte en el ajuste proporcionalmente más profundo del IPSA. Santander es el caso más relevante, pasando de 11.200 a 8.526 empleados (-24%) y de unas 377 sucursales a 228.
"Lo que comparten la banca y el retail, y que los diferencia de la minería o la energía, es una mayor intensidad en tareas rutinarias de interacción directa con los clientes", explica Rodríguez. "La aplicación reemplaza parte de las operaciones de una sucursal bancaria y el comercio electrónico reduce la necesidad de vendedores y cajeros en las tiendas".
Pincheira agrega un matiz de composición. "El retail probablemente tenga menos empleados en sala, pero más en bodega, logística u operaciones", comenta. No todo lo que cae desaparece, parte migra dentro de la propia empresa hacia el músculo del comercio electrónico.
Al excluir a estos dos sectores, la realidad da un vuelco. En seis años el resto de las industrias revelan un aumento de 25.960 trabajadores, con el crecimiento impulsado por materiales y minería, forestal y centros comerciales. En el caso de CMPC, que explica más de un tercio del alza, lo hizo impulsada por la compra de Sepac en Brasil y Maba en México.
Pese a lo anterior, a nivel consolidado la dotación laboral ha continuado a la baja. Al primer trimestre de 2026, los 24 emisores que informan dotación trimestral recortaron otros 9.965 puestos de trabajo, es decir un 2,3%. Nuevamente siendo la banca y las cadenas de supermercados las protagonistas.
Más venta por cabeza
La contracara del recorte es un salto en la productividad. Los datos analizados por Señal DF muestran que las empresas operativas del índice pasaron de generar US$ 224 mil de venta por trabajador en 2019 a US$ 282 mil en 2025, un alza de 26% en dólares y de 22% descontada la inflación.
Pese a que cada trabajador factura hoy bastante más que hace seis años, buena parte de ese avance se explica justamente por una planilla más acotada, y no necesariamente por incremento en ventas.
Para el economista jefe de Fynsa, aquí hay una relación con lo que ha ocurrido en la economía nacional. "Relacionando datos de empleo del INE con cifras de cuentas nacionales, podemos ver que la productividad por trabajador en el sector agrícola ha aumentado casi 45%, lo que mayoritariamente se explica por la automatización de procesos que las empresas tuvieron que realizar o apurar por la situación sanitaria. En comercio ocurre algo similar, aunque en un orden de magnitud menor (cerca de 20%) y por razones distintas, hoy la venta se realiza de forma diferente, por lo tanto, cambió la composición de las planillas".
En el IPSA, la banca vuelve a ser el caso extremo, con el mayor salto en eficiencia. Su ingreso operacional por empleado saltó 37% en dólares, la mayor mejora de todos los sectores, precisamente porque combinó más crecimiento con un recorte de dotación agresivo. Santander lidera con un alza del 45% en los ingresos promedio que genera cada trabajador.
Otros actores del IPSA ilustran la mejora por el mejor desempeño de sus negocios. SQM, empujada por el auge del litio, elevó su facturación por empleado 75%. LATAM, que a marzo de 2026 ya superó su dotación prepandemia con 42 mil trabajadores, la subió 41% operando con menos gente que en 2019.
En la vereda opuesta, Salfacorp la vio caer 25%, porque creció con mano de obra intensiva de faena, y CMPC, que sumó más de 9 mil empleos por sus adquisiciones en el negocio de tissue, la redujo 13%.
La causa y a dónde van
Según los expertos, es complejo determinar con precisión a dónde han ido los más de 26 mil empleados que perdió el IPSA a 2025 y los otros miles en lo que va del 2026.
"En Chile no hay ninguna encuesta o dato administrativo de panel que permita hacer un seguimiento de las trayectorias laborales, por lo tanto, saber a ciencia cierta lo que ocurre no es factible", advierte Pincheira. Lo que sí puede decir es hacia dónde apunta la lógica. "La industria financiera es bastante más que los bancos, algunos van a compañías de seguro, corredoras de bolsa, administradoras de fondos, fintech, o bancos que no cotizan en bolsa".
"Cuando la transición es abrupta y ocurre principalmente mediante despidos, la literatura muestra que los trabajadores desplazados pueden experimentar pérdidas salariales y laborales persistentes", señala Rodríguez. "Sin embargo, con frecuencia el ajuste se produce gradualmente, a través de una menor contratación. Este mecanismo tiende a afectar especialmente a los trabajadores jóvenes y a quienes intentan ingresar por primera vez a estos sectores". La automatización, en esa lectura, no despide, deja de contratar.
El diagnóstico llega hasta el gobierno. En el reciente seminario organizado por Diario Financiero, la Mutual de Seguridad y la UAI ("¿Están las organizaciones preparadas para una IA a escala humana?"), el subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, entregó su visión sobre la causa del fenómeno a nivel nacional.
"Mucho se habla si la inteligencia artificial, la digitalización y la automatización de procesos son parte de la causa del desempleo, y yo diría que sí, que es parte de esta tormenta perfecta que tenemos hoy día. (...) Pero no es la principal, e incluso puede ser parte de la solución", sentenció. 