Diseñado en 2011 como el primer puente basculante de Chile para conectar Isla Teja y Las Ánimas en la ciudad de Valdivia, la historia del puente Cau Cau ha estado marcada por fallas en su construcción.
Tras su adjudicación a la empresa española Azvi, en 2014 se reveló que sus brazos basculantes fueron instalados al revés y, un año más tarde, durante una prueba, sufrió el colapso de su sistema hidráulico, causando que la estructura se convirtiera en el meme de las deficiencias en la ingeniería local.
A raíz de estos incidentes, el proyecto quedó inhabilitado y entró en un largo proceso legal. El juicio finalmente llegó a la Corte Suprema que falló, en parte, en favor del contratista, ordenando al fisco pagar cerca de $ 1.350 millones en obras ejecutadas, obras extraordinarias y mayores gastos generales proporcionales a un aumento de los plazos.
Sin embargo, el tribunal descartó el resto de las pretensiones de la empresa, como el pago por gastos vinculados al levante permanente de los brazos por considerar que la responsabilidad era del contratista y respaldó además la decisión del mandante del término anticipado del contrato.
Entre 2018 y 2021 el puente siguió operando de forma provisional mediante gatas manuales. Estas permitían un tránsito controlado de naves por el río, con aperturas limitadas de sus brazos de solo 25 grados, pero estas tardaban hasta cuatro horas en completarse, por lo que debían planificarse con mucha anticipación, reduciendo los beneficios de su operación.
Recién a principios de 2024, tras la interveción de la empresa Fe Grande, se logró automatizar el izado de los brazos con un nuevo sistema oleohidráulico autónomo. Pese a que los tiempos de levante bajaron a 45 minutos, el puente mantuvo una restricción física precautoria de entre 25 y 28 grados, impidiendo el libre tránsito de los barcos de mayor envergadura que operaban aguas arriba.
Próxima apertura
Pero ahora el proyecto finalmente está cerca de comenzar a operar como estaba contemplado en su diseño original. Con un 90% de avance en las actuales obras, a cargo de Freyssinet Chile, "hasta el momento las pruebas han sido exitosas" destacó el seremi de Obras Públicas, Ulises Rivera.
Y la autoridad ahora proyecta su entrega final para mediados de noviembre. "En noviembre próximo el nuevo sistema de levante estará completamente instalado y probado", señaló Rivera.
Las medidas de reparación de la estructura han tenido un costo cercano a los $ 15.500 millones, que se suman a los $ 15.800 millones de la inversión estimada original, pero además de su rentabilidad social para la ciudad, se espera que la obra tendrá un positivo impacto para la industria de los astilleros, que es uno de los principales motores de crecimiento de la economía regional.
Potencial industrial
Para la industria naval, el paso de una apertura de 28 a 45 grados marca un antes y un después. El gerente de Nuevos Proyectos de Asenav, Ricardo Contreras, explicó que "cuando el puente está limitado obviamente no permite el paso de la embarcación. Por lo tanto, corremos altos riesgos de topar con la estructura o efectivamente no pasar".
El nuevo ángulo elimina esa asfixia operativa. "Con los 45 grados ya podemos construir más embarcaciones de mayor manga, mayor ancho en altura. También, este cambio nos permitirá terminar de mejor manera los barcos en nuestra Planta Uno y evitar los tremendos esfuerzos que hacemos por trasladarlos a nuestra Planta Dos", detalló Contreras.
De hecho, el gerente de Reparaciones y Ventas Industriales del astillero, Ricardo Larroulet, confirmó que la barrera técnica ya se rompió tras concretarse dos aperturas exitosas a 45 grados durante la primera quincena de octubre. "A partir de este mes, ya no habría restricciones, puesto que las pruebas a 45 grados han sido exitosas", indicó.
Atrás quedarán las complejas logísticas del pasado, donde la empresa debía operar con una carta Gantt especializada y coordinar cada movimiento con mucha anticipación junto a la comunidad y Vialidad. "Desde ahora en adelante, no tendremos restricciones para construir barcos a la máxima capacidad que tenemos", aseguró el ejecutivo.
Seguridad y eficiencia para navieras y puertos
El fin de las limitaciones también es celebrado por los operadores del sistema fluvial. En abril, el crucero Magellan Discoverer, una imponente nave de 94 metros de eslora, 17,2 metros de manga y 30,5 metros de altura, debió realizar una compleja maniobra forzada con el viaducto abierto a 30 grados.
Para Claudio Bobadilla, Fleet & Energy Efficiency Director de Antarctica21, la empresa dueña del crucero, el estado actual de la obra es "un avance significativo al aportar mayor flexibilidad y seguridad operacional", permitiendo reducir las fuertes restricciones vigentes y la dependencia de las ventanas operativas específicas de Valdivia.
En la misma línea, el gerente general de Portuaria Corral, Diego Sprenger, indicó que el nuevo ángulo "supone un avance operacional" para el mantenimiento y carena de sus remolcadores en astilleros locales, labores que realizan navegando aguas arriba desde la bahía. "Disminuyen los riesgos de navegación y se reduce la incertidumbre asociada a las ventanas de marea. Se mejoran los tiempos de mantención y la sinergia en las operaciones logísticas", afirmó.
Con este destrabe en su arteria fluvial más importante, la capital regional de Los Ríos da un paso importante en su meta estratégica a largo plazo de consolidarse como el referente de la Política Nacional de Construcción Naval impulsada en el país.