DOLAR
$988,03
UF
$41.199,85
S&P 500
7.757,22
FTSE 100
10.708,41
SP IPSA
11.315,26
Bovespa
206.379,95
Dólar US
$988,03
Euro
$1.106,68
Real Bras.
$196,61
Peso Arg.
$0,65
Yuan
$148,04
Petr. Brent
17,76 US$/b
Petr. WTI
17,76 US$/b
Cobre
17,76 US$/lb
Oro
17,76 US$/oz
UF Hoy
$41.199,85
UTM
$72.151,00
¿Eres cliente nuevo?
REGÍSTRATE AQUÍLos críticos de la OTAN que defienden el "realismo" en política exterior repiten los argumentos de Moscú sobre Ucrania.
Por: Financial Times
Publicado: Martes 20 de octubre de 2026 a las 13:43 hrs.
Por Edward Luce, editor de Estados Unidos en el Financial Times
Estados Unidos tiene dos tipos de excepcionalistas. Unos creen que Estados Unidos es una fuerza única para el bien en el mundo. Los otros culpan a Estados Unidos de los males del mundo. Lo que comparten es su falta de curiosidad por quienes no son estadounidenses. Ya sea en su versión luminosa u oscura, solo Estados Unidos tiene capacidad de acción.
La versión luminosa ha quedado profundamente desacreditada por las guerras emprendidas por decisión propia en Irak, Afganistán y otros lugares. Por eso, los excepcionalistas negativos han ido ganando terreno. Su expectativa, sostenida desde hace mucho tiempo, de una victoria de Rusia sobre Ucrania está comenzando a parecer posible.
Aunque no adhiere a ninguna de las dos escuelas, el fin de lo que queda del apoyo estadounidense a Ucrania por parte del Presidente Donald Trump lo convierte en el precursor de los excepcionalistas oscuros. Quienes aplauden su inclinación prorrusa provienen de la derecha MAGA y de lo que solía llamarse la izquierda tankie. Durante la Guerra Fría, los tankies estadounidenses veían a la Unión Soviética como el bastión antiimperialista frente a un Estados Unidos que actuaba al margen de las normas internacionales. Al igual que Tucker Carlson desde la derecha, hoy buscan explicar a Vladimir Putin.
Su intelectual de referencia es John Mearsheimer, defensor de la escuela de política exterior del "realismo ofensivo". Sostiene que las grandes potencias buscan dominar sus regiones -en el caso de Putin, el antiguo mundo soviético; en el de Estados Unidos, el hemisferio occidental-. La política interna es irrelevante. Las grandes potencias actúan de manera similar porque son grandes. Los intentos de una potencia de inmiscuirse en la región de otra propician un conflicto global. Por lo tanto, Estados Unidos ha sido tan imprudente al apoyar a Ucrania hoy como lo fue la Unión Soviética al instalar misiles nucleares en Cuba en 1962.
Mearsheimer merece atención porque otorga respetabilidad académica a quienes culpan a Occidente de la sangrienta guerra de conquista de Rusia. La mayoría de los estadounidenses desaprueba la guerra de Rusia. Pero ese sentimiento es principalmente pasivo. El activismo de quienes respaldan a Putin -en el entorno de Trump y en la izquierda- les otorga una influencia desproporcionada respecto de su número. En un momento en que Estados Unidos se ha alineado con el intento de una autocracia de aniquilar a un vecino soberano, la cobertura que proporcionan resulta invaluable.
Sin embargo, su indiferencia ante lo que piensan los extranjeros no es menos ignorante que la idea de George W. Bush de propagar la democracia a punta de pistola. Su historial de predicciones es igualmente deficiente. Una semana antes de la invasión rusa de 2022, Mearsheimer afirmó que Putin no sería tan insensato como para invadir. Unos días después, cambió de postura y pasó a sostener que Occidente no le había dejado otra opción a Putin. Desde entonces, ha estado prediciendo el colapso inminente de Ucrania.
Estos argumentos aparecen casi palabra por palabra en ambos extremos del espectro político (Carlson entrevista con frecuencia a Mearsheimer). El principal de ellos es la afirmación de que Estados Unidos provocó la guerra de Putin al extender las fronteras de la OTAN hasta los límites de Rusia. En la práctica, el momento elegido por Putin para invadir tuvo poco que ver con la OTAN, que, desde la imprudente oferta de Bush en 2008 de una futura adhesión, había ignorado sistemáticamente la solicitud de Ucrania.
Tampoco figuraba la OTAN entre las razones que Putin esgrimió para su invasión de 2022, que consistían en "desnazificar" y "desmilitarizar" Ucrania y proteger a su minoría rusoparlante. Putin ha dejado claro que considera que Ucrania pertenece al espacio delimitado por las fronteras civilizatorias de Rusia. George Orwell se divertiría con la afirmación de que Occidente está luchando contra Rusia "hasta el último ucraniano". Es como si los ucranianos no tuvieran voluntad propia.
Este tipo de planteamiento, por lo tanto, tiene escaso valor explicativo. Incluso la única predicción aparentemente profética de Mearsheimer en 2015, según la cual Occidente estaba conduciendo a Ucrania por un destructivo "camino de rosas", resiste poco análisis. Ucrania ya estaba siendo triturada por la maquinaria de guerra. En 2014, Rusia había anexado Crimea e inundado el Donbás de "voluntarios". Esto ocurrió poco después del derrocamiento de Viktor Yanukóvich, el Presidente prorruso de Ucrania que había desafiado al Parlamento al desechar el acuerdo de asociación de Ucrania con la Unión Europea (UE). Otro crítico de la OTAN, Noam Chomsky, se hizo eco de la descripción de Moscú de la huida de Yanukóvich como un "golpe de Estado". Pero huyó porque había perdido el apoyo del país.
A los apologistas estadounidenses de Putin también les gusta citar a George Kennan y Henry Kissinger como figuras que advirtieron contra la expansión de la OTAN. Sin embargo, Kennan, el padre de la política de contención durante la Guerra Fría, se opuso a la OTAN desde el principio. No debería sorprender que se opusiera a la incorporación de nuevos miembros décadas después. Kissinger, por su parte, respaldó abruptamente las aspiraciones de Ucrania de ingresar a la OTAN en 2023, después de haber advertido durante años contra esa posibilidad. En cualquier caso, como figura emblemática de la injerencia estadounidense en todo el mundo, Kissinger es una extraña fuente de autoridad.
Que Trump esté ahora facilitando la carnicería de un agresor debería considerarse brutal e imprudente. El oso ruso y el águila estadounidense avanzan como las dos pinzas de una tenaza contra la seguridad europea. Pero incluso el poder desnudo busca vestirse. Un atuendo apolillado puede servir durante un tiempo sorprendentemente largo.
La instancia también aprobó el Estatuto de Promoción de la Innovación impulsado por el Ejecutivo, que da un crédito tributario de 35% y exención de ganancias de capital a quienes inviertan en startups certificadas por Corfo.
El ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, anunció además que para 2027 se contemplan 20 mil cupos para viviendas industrializadas, frente a las 3 mil unidades que actualmente se desarrollan al año.
La plataforma llevó el caso ante el Tribunal de la Libre Competencia, solicitando modificar las bases del concurso que se encuentra en marcha. La firma pidió suspender el proceso, pero el organismo rechazó la medida.
Sin embargo, solo el 10% del capital de riesgo disponible se orienta a deep tech, según un diagnóstico de BID Lab elaborado con Ematris en enero de 2026. Revisa aquí la nota completa
Sin embargo, solo el 10% del capital de riesgo disponible se orienta a deep tech, según un diagnóstico de BID Lab elaborado con Ematris en enero de 2026. Revisa aquí la nota completa