El petróleo retomó con fuerza este lunes su tendencia al alza, con un salto de más de 3% que llevó a primera hora del día al Brent a US$ 107 por barril y al WTI a US$ 103, en medio de un recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente que amenaza con restringir todavía más la oferta mundial de crudo.
Los ataques contra Arabia Saudita llevaron a Riad a cerrar el viernes el oleoducto Este-Oeste, que se había convertido en una vía clave para mantener sus exportaciones ante las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz.
La importancia que había adquirido esa ruta quedó reflejada en agosto, cuando el presidente ejecutivo de Saudi Aramco, Amin Nasser, sostuvo que el oleoducto había desempeñado un papel incluso más importante para estabilizar el mercado petrolero que la masiva liberación de reservas estratégicas liderada por Estados Unidos.
La principal incógnita ahora es cuánto tiempo permanecerá interrumpido el ducto. Arabia Saudita todavía dispone de crudo almacenado en Yanbu, su principal puerto en el mar Rojo, que permitiría amortiguar inicialmente el impacto sobre las exportaciones.
Suvro Sarkar, jefe de investigación de energía de DBS Bank, estimó que esas reservas podrían sostener los embarques durante cinco a siete días, pero advirtió que, superado ese período, se produciría una “enorme disrupción”. Ante la falta de claridad sobre las reparaciones, el analista señaló a Bloombeg que la trayectoria de corto plazo del petróleo podría llevar al mercado a probar los US$ 120 por barril, una estimación a la que ya apuntó Goldman Sachs en el peor de sus escenarios.
Tensión regional
El deterioro del panorama energético ocurre en paralelo a una escalada de las operaciones hutíes dentro de Arabia Saudita. Este lunes, el grupo aseguró haber ejecutado una “operación militar a gran escala” contra la base aérea King Khalid, en Khamis Mushait, utilizando decenas de misiles balísticos y drones.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, afirmó que la ofensiva fue una respuesta a más de 300 ataques aéreos sauditas realizados en los últimos días y advirtió que el grupo continuará sus operaciones en territorio saudita mientras persista lo que calificó como la agresión de Riad.
La escalada se suma a los ataques de los últimos días contra instalaciones energéticas y otros objetivos civiles sauditas, que dejaron más de 70 heridos, de acuerdo con medios estatales sauditas citados por CNBC.
Aunque los hutíes son considerados como un grupo insurgente respaldado por Irán, este lunes Teherán buscó marcar distancia de la nueva escalada. El vocero de su Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, aseguró que la nación persa no tiene participación “en absoluto” en la crisis que se desarrolla en Yemen.
Los hutíes han avanzado por la costa occidental de Yemen y habrían tomado la estratégica isla de Perim después de hacerse con la ciudad portuaria de Mokha, de manera tal que han reforzado su posición para interferir con la navegación a través de Bab el-Mandeb, el estrecho que conecta el mar Rojo con las rutas marítimas globales.
La escalada militar terminó impactando también los esfuerzos diplomáticos para aliviar las restricciones al transporte de petróleo. Irán y varios países árabes del Golfo tenían previsto reunirse este lunes en Omán para discutir un mecanismo temporal que permitiera aumentar el tránsito marítimo a través de Ormuz.
Sin embargo, las conversaciones fueron aplazadas. El canciller de Omán, Badr Albusaidi, había afirmado el domingo que la decisión fue adoptada “en aras del consenso”, mientras que Baghaei aseguró este lunes que la reunión con los países del Golfo fue cancelada a petición de Arabia Saudita, coincidiendo con el recrudecimiento de los enfrentamientos.
El encuentro habría sido el primero entre Irán, los integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo e Irak desde el inicio de la guerra en febrero. Pese al deterioro de las relaciones, los países del Golfo han mantenido abiertos los canales diplomáticos con Teherán, con el objetivo prioritario de conseguir una reapertura completa de Ormuzl.
La propuesta que debía discutirse había sido negociada durante semanas entre Omán e Irán. Según Bloomberg, el esquema contemplaba, en términos generales, que Teherán pudiera determinar qué embarcaciones ingresan al Golfo Pérsico y eventualmente cobrar algún tipo de tarifa. Los países del CCG han defendido el libre tránsito, aunque podrían aceptar temporalmente un acuerdo más limitado si permite recuperar parte de los flujos marítimos.