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REGÍSTRATE AQUÍEl gerente general de la firma, Hans Eben, plantea que para algunas empresas será preferible colocar el sello “Alto en” en vez de intentar modificar sus fórmulas.
Por: Rodrigo Olivares
Publicado: Jueves 8 de febrero de 2018 a las 04:00 hrs.
Al igual que con la puesta en marcha de la Ley de Etiquetado de Alimentos en junio de 2016, este año la industria del consumo se prepara para asumir los nuevos desafíos que implicará la segunda etapa de la normativa, que comenzará a regir a partir de junio.
Desde ese momento, el reglamento será aún más estricto, imponiendo nuevos límites máximos de nutrientes críticos de azúcar, sodio, calorías y grasas saturadas. De no cumplir, se obligará a las empresas a colocar en sus productos los sellos de advertencia “Alto en”.
Uno de los actores en alerta es la multinacional británico-neerlandesa Unilever, que opera en Chile las marcas de alimentos Hellmann’s, Knorr, Malloa y Bresler, entre otras.
“Tenemos que hacer los cambios que la ley exige, así como toda la industria lo hizo en la primera etapa”, dice con resignación el gerente general de Unilever Chile, Hans Eben.
No obstante, advierte que a diferencia de la primera fase, implicará nuevas complicaciones: “Hay ciertos parámetros que definitivamente no son logrables, o sea, ni siquiera cambiando la formulación vas a lograrlo (no tener sellos)”, advierte.
Si bien estima que como cualquier ley, sus objetivos apuntan al bienestar de la gente, en este caso “la forma de implementarlo ha sido muy difícil para la industria”.
Insiste en que para algunos actores, ajustar las fórmulas de sus productos ya no será una opción: “Con cualquier cambio que hagan, ni siquiera van a poder cumplir. Entonces yo diría que eso ojalá se pueda volver a ver, discutir”.
Otro punto que sigue vigente en la discusión por la ley es la falta de claridad que acusa la industria respecto a las porciones que se deben consumir para que un alimento entre en la categoría “Alto en”. Según Eben, este punto debería ser nuevamente discutido de cara a la nueva fase del reglamento.
“No está el tema por porciones. Es muy importante decirle a la gente que es muy distinto comerse un pan con margarina que comerse 14. Ese tipo de cosas creo que son perfeccionables”, asegura.
Durante 2017 la empresa se vio afectada por la debilidad del consumo, emplazándola a elevar las promociones para balancear los volúmenes a costa de la rentabilidad. No obstante, prevé que este año se presente un repunte.
“El cuarto trimestre fue mejor que el tercero, diciembre fue un buen mes y el desafío ahora es poder aumentar el consumo de nuestras categorías”, señaló Eben.
La apuesta de Unilever por la sustentabilidad en la producción de sus detergentes Omo, Drive y Rinso fue reconocida ayer por Enel. Esto, mediante la entrega del sello verde que certifica que el 100% de la energía eléctrica de la empresa en Chile proviene de fuentes renovables no convencionales.
Gracias a esto, Unilever calcula que ha dejado de emitir 7.800 toneladas de CO2. Esto forma parte de su meta para reducir a la mitad la huella ambiental en la elaboración y el uso de sus productos al 2030. Además, han sacado de circulación 700 camiones desde 2015.
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