El próximo 3 de febrero se cumplirá el período de cinco años de Rosanna Costa como presidenta del Banco Central, con la incertidumbre respecto de si el gobierno de José Antonio Kast la ratificará en el cargo por los casi tres años que le restan en el Consejo, si optará por otro consejero para asumir la presidencia, o si Costa renunciará a su cupo en el órgano ejecutivo para darle paso a un nuevo consejero.
Ya en la recta final del período, en el mercado comienzan a hacer sus balances de lo que han sido los cinco años de la primera mujer en encabezar el instituto emisor.
Por una parte, se resalta que en el lapso se logró reducir la inflación anual desde un peak de 14% en agosto de 2022, en medio de los efectos de la guerra en Ucrania que estalló en febrero de ese año y los retiros de fondos de pensiones, a un 3,5% en julio de este año; pero por otro, se recalca que aún está pendiente la "última milla" que consolide el regreso de la inflación de forma consistente a la meta del 3%.
La evaluación es "muy positiva" para el economista jefe de Banco de Chile, Rodrigo Aravena, ya que este quinquenio ha sido "particularmente complejo" para la política monetaria, debido a la gran cantidad de shocks que enfrentó la economía, tanto en lo interno como en lo externo.
"En el plano local, la incertidumbre político-institucional agudizada en los procesos constituyentes, y el deterioro de las finanzas públicas tras la ampliación del déficit público, erosionaron la credibilidad de la regla fiscal. En lo externo, el alza en tensiones geopolíticas y las medidas proteccionistas del comercio internacional, han amenazado con desglobalización en el futuro. Pese a ello, la inflación ha continuado con el proceso de convergencia, sin disrupciones en el mercado financiero y manteniendo un muy adecuado manejo de liquidez", agrega.
Además del cumplimiento de los mandatos establecidos en la propia Ley Orgánica Constitucional (LOC) del Banco Central, Aravena destaca el avance en materia de estadísticas, con nuevas fuentes de información y microdatos: "Sin duda que la irrupción de nuevas tecnologías constituye un permanente desafío para la regulación financiera no solo en Chile, sino que a nivel global", plantea.
La evaluación de una presidencia no debe limitarse a si la inflación alcanza la meta en un mes determinado, sino que también debe considerar la capacidad de responder a nuevos shocks, evitar que sus efectos se vuelvan persistentes y preservar la confianza en el compromiso con la estabilidad de precios, argumenta el coordinador macroeconómico del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC), Hermann González.
"La conducción y comunicación de la política monetaria durante el liderazgo de Rosanna Costa han sido rigurosas y prudentes. Naturalmente, estos resultados corresponden al trabajo del Consejo y de los equipos del banco, no exclusivamente a su presidenta. Pero su liderazgo ha sido importante para mantener una institución con una orientación técnica, creíble y enfocada en su mandato en un entorno complejo. También valoro los avances en la publicación de más y mejores estadísticas regionales durante este período, que no me cabe duda de que han contado con el impulso de la presidenta", sostiene.
Tampoco hay que olvidar que el período estuvo marcado por el ajuste de las tarifas eléctricas y las reiteradas alzas de precios energéticos derivadas de conflictos internacionales, recuerda la economista del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP), Valentina Apablaza, además de enfrentar una fuerte depreciación del tipo de cambio, superando la barrera de los $ 1.000 en julio de 2022 y nuevamente a inicios de 2025.
"En este contexto, destacaría su gestión tanto en la toma de decisiones de política monetaria, como en su comunicación al público. Si bien esta gestión estuvo marcada por su postura de cautela, lo que muchas veces ha sido desafiado por la opinión pública, creo que ha sido un atributo que respalda el éxito detrás de la contención de la inflación durante un período tan acontecido", plantea.
Rol durante el proceso constituyente
El economista jefe para América Latina de Itaú, Andrés Pérez, pone el acento que en estos cinco años el Consejo debió enfrentar los desequilibrios macroeconómicos derivados de los retiros de fondos de pensiones y las ayudas estatales -como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)-, así como defender la autonomía del Banco Central durante los procesos constituyentes.
"Se avanzó en agendas de largo aliento que robustecen la resiliencia de la economía chilena, y de forma más reciente, logrando acumular reservas sin generar disrupciones en el mercado cambiario. La evidencia más clara de su gestión se ve reflejada en que las expectativas de inflación a dos años, justamente la meta del instituto emisor, se han mantenido ancladas en 3% desde 2023, tras superar los importantes desequilibrios macroeconómicos, a pesar de los diversos choques que la economía ha enfrentado”, complementa.
Sin atribuir el proceso exclusivamente a su presidencia -porque el ciclo de alzas de tasas había comenzado previamente-, bajo su conducción el Banco Central completó y sostuvo un ajuste monetario de una magnitud "muy significativa", agrega la economista principal de Bci Estudios, Francisca Pérez: "La Tasa de Política Monetaria llegó a 11,25%, permaneció en niveles restrictivos durante el tiempo necesario y posteriormente comenzó un proceso de normalización gradual, consistente con la reducción de las presiones inflacionarias".
"Uno de los principales atributos de su presidencia fue la credibilidad. En un contexto muy exigente, el banco mantuvo una conducción técnica, prudente y consistente, evitando que el aumento de la inflación se transformara en un fenómeno más persistente o que se produjera un desanclaje significativo de las expectativas. También destacaría la preservación de la autonomía y del carácter técnico de la institución. Fueron años de una discusión económica y política especialmente intensa, en los que hubo cuestionamientos respecto de las causas de la inflación, los efectos de la política monetaria y los costos asociados al ajuste de la economía. En ese ambiente, el Banco Central mantuvo una línea institucional clara y una toma de decisiones basada fundamentalmente en criterios técnicos", refuerza Pérez.
En 2022, la presidenta recibió el Banco Central en medio de un "brote inflacionario" impulsado por los retiros de fondos de pensiones, el IFE y los problemas de la cadena de suministro post-pandemia, y respondió subiendo la TPM de forma anticipada, sin desanclar las expectativas y sin gatillar una recesión, valora la economista senior de LyD, Macarena García.
"A eso siguió un proceso de normalización gradual y consistente, que se ha sostenido incluso bajo el shock energético por la guerra de Medio Oriente. Que las expectativas de inflación a dos años se hayan mantenido ancladas durante todo el período refleja la confianza que el mercado tiene sobre la conducción de la política monetaria. Esa conducción técnica se dio, además, en un momento de alta presión política y social generado por dos procesos constituyentes y una fuerte polarización. La presidenta defendió activamente y sin ambigüedades la independencia de la institución frente a fuertes presiones de diversos frentes, especialmente en el proceso constituyente", argumenta.
La trayectoria de la tasa
El gerente de Estudios de Gemines, Alejandro Fernández, agrega un matiz a lo que es una evaluación positiva de los cinco años de la presidencia de Costa: si el patrón de medida es la comparación de la inflación efectiva con la meta, el economista constata que, salvo durante tres meses (enero a marzo de este año), la inflación está "lejos" de la meta, y "a ratos por mucho", desde marzo de 2021.
"Se puede decir que fue inevitable por los shocks externos y la pandemia, pero también que el Banco Central, aunque fue muy ágil en reaccionar subiendo la TPM al comienzo, entre julio de 2021 y octubre de 2022, después, a partir de julio de 2023 la bajó excesivamente rápido, aunque en esto hay que reconocer que es un defecto histórico del Banco Central", dice.
Fernández complementa que el Consejo ha seguido adaptando la normativa financiera a Basilea e incorporado algunos avances, pero ha sido "lento" en la incorporación de las Fintech, aunque hay responsabilidad compartida con la Comisión para el Mercado Financiero (CMF): Su actitud (del Banco Central) en materia regulatoria ha sido históricamente muy conservadora y en eso no ha habido cambios. Los incentivos no ayudan porque los costos de ser conservador no se notan y lo contrario sí".