El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, se paró este lunes frente a un auditorio de empresarios españoles en ChileDay 2026 con una idea como columna vertebral de su intervención: Chile está de vuelta. No como eslogan vacío, dijo, sino como diagnóstico de un país que después de casi dos años creciendo apenas al 2% decidió volver a crecer y a invertir. Y lo enmarcó en algo más político que económico: que los chilenos ya expresaron esa voluntad en dos procesos electorales.
El mensaje central fue una invitación directa a los inversionistas españoles a mirar de nuevo hacia Chile. Fue clara su invitación: “Miren nuevamente a Chile porque las condiciones están cambiando y las oportunidades de inversión están apareciendo ahora”, apoyado en dos ideas que Mas repitió como mantra a lo largo de su exposición: que el país sigue siendo la plataforma económica más sólida de América Latina, y que el desafío ahora no es administrar esa ventaja histórica sino evitar quedarse en ella.
En sus primeros seis meses, dijo, el gobierno ha visto aumentar el ingreso de proyectos al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y ha acelerado la aprobación de iniciativas a través del comité de ministros, algo que atribuyó al mandato presidencial de construir lo que llamó "un Estado facilitador".
De ahí saltó al que, según él, fue el mayor costo oculto para la inversión en Chile —más incluso que la carga tributaria—: los tiempos de tramitación. Mas puso ahí el segundo eje de su agenda, la implementación de la Ley Marco de Permisos Sectoriales, presentándola como el cambio que está transformando la velocidad con la que hoy se aprueban los proyectos de inversión en el país.
Minería: el activo y el ecosistema
En minería, Mas ofreció el argumento que Chile concentra cerca del 18% de las reservas mundiales de cobre y produce el 23% del cobre del mundo— pero lo llevó un paso más allá: “la ventaja –insistió- no está solo bajo tierra, sino en el ecosistema institucional, el capital humano, los proveedores y el conocimiento acumulado durante décadas”. Para la próxima década proyectó un pipeline de inversión minera de US$ 105.000 millones.
Anunció además dos frentes nuevos de entrada al sector: la Ley de Mercado de Capitales, que abre competencia en exploración, con la meta de triplicar los US$ 800 millones invertidos hoy en esa etapa a través de una bolsa junior; y una mirada regional que integra a Chile, Argentina, Perú y Bolivia como un solo bloque de recursos, del que —según su lectura— Chile podría ser la puerta de entrada a cerca de 10 millones de toneladas de cobre y al 47% de las reservas mundiales de litio. En esa línea mencionó un memorándum entre ministros de estos países y que se reactivó un acuerdo con Argentina. Agregó que hay cerca de 500.000 toneladas de cobre situadas en el límite binacional, que probablemente terminen operando con agua chilena y saliendo por puertos chilenos.
Turismo, energía e infraestructura
En turismo, que dijo ha crecido un 15% y hoy representa cerca del 3% del PIB con unos 700.000 empleos. Planteó la meta de sumar unos 100.000 nuevos puestos de trabajo, apoyado en la posición de Chile como líder mundial en turismo de aventura y referente sudamericano en naturaleza —y en la ventaja de la contraestación respecto de Europa—. Mencionó que hay cerca de 30 hoteles en construcción actualmente.
En energía, proyectó que hacia 2030 casi el 80% de la matriz eléctrica podría ser renovable, con una meta de 10 GW en baterías. En infraestructura y vivienda, reiteró el compromiso de 400.000 viviendas y habló de una "segunda ola" de inversión en infraestructura, tras los US$ 35.000 millones ya materializados. Cerró con una apuesta más especulativa: convertir a Chile en el hub digital del Pacífico sudamericano, apalancado en conectividad, capital humano y un ecosistema empresarial que calificó de sofisticado.
El cierre político
Mas no evitó el trasfondo político del anuncio, dijo que todo lo planteado requiere una decisión política, y que los chilenos eligieron un cambio porque estaban cansados de una economía que dejó de avanzar al ritmo necesario.
Resumió la lógica del gobierno en una frase: “sin inversión no hay crecimiento, sin crecimiento no hay empleo, y sin empleo no hay progreso social sostenible”. Terminó con una invitación explícita a los empresarios españoles a ser protagonistas de esta etapa, apelando al vínculo histórico entre ambos países en la construcción de la economía chilena.