La bolsa chilena perdía terreno este lunes, mientras los inversionistas globales enfrentan la crisis política de Francia y sus ramificaciones, a la vez que recobran algo de apetito en torno al sector tecnológico estadounidense.
Tras una ligera caída semanal, el MSCI IPSA retrocedía 0,2% hasta los 10.946,25 puntos, con pérdidas encabezadas por las acciones de CCU (-1%), Quiñenco (-1%) y Engie (-0,9%).
En Wall Street, el Nasdaq rebotaba 1%, el S&P 500 recuperaba 0,5% y el Dow Jones bajaba 0,1%, a medida que los traders se lanzan a buscar acciones tecnológicas que pudiesen haber sufrido castigos excesivos.
Y es que la bolsa neoyorquina viene de registrar su peor semana desde junio, por el deterioro de la confianza sobre el desarrollo de la infraestructura de inteligencia artificial (IA).
Un nuevo flanco
Las plazas europeas operaban en rojo, y con particular fuerza retrocedía el influyente CAC 40 (-1,7%) de París, mientras Francia enfrenta una crisis política en medio de masivas protestas y desmanes. Los bonos soberanos franceses sufrían también ventas especialmente profundas, con alzas de 8,9 puntos base en los rendimientos a 10 años plazo.
"El mercado europeo se ve lastrado principalmente por la inestabilidad política en Francia, el empeoramiento del sentimiento hacia el sector bancario y la persistente incertidumbre en torno a las valoraciones de las empresas tecnológicas", resumió XTB Latam en su portal de mercados.
"Las protestas en Francia han desatado una nueva ola de preocupación sobre la estabilidad política y fiscal de la segunda economía de la eurozona. Cerca de 2.400 personas fueron detenidas durante las manifestaciones del fin de semana, y las crecientes tensiones complican aún más la tramitación de los presupuestos del Estado. Los inversores responden vendiendo tanto renta variable como bonos", repasó.
Mientras, se ha visto un cierto alivio energético. El crudo Brent bajaba 2% hasta los US$ 107,7 por barril, después de que Donald Trump enviara una orden ejecutiva para suspender la entrada en vigor de la Ley Graham, que impone nuevas sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania. Esto se suma al acuerdo con Moscú para liberar cientos de millones de barriles de diésel.