Las empresas familiares siguen siendo la principal fuente de riqueza de las grandes fortunas, pero pocas están preparadas para desprenderse de ellas.
Así lo reveló el “Barómetro Familiar 2026” del banco suizo Julius Baer, elaborado en conjunto con EY, y que constató que solo el 2,3% de las familias propietarias de empresas con altos patrimonios está completamente listo para una venta o transferencia del negocio.
El estudio se basó en consultas a especialistas en gestión patrimonial, y reveló que un 29,5% de los encuestados no está preparado para dar ese paso y un 56,3% se encuentra solo parcialmente listo.
El principal obstáculo no son los impuestos ni las condiciones del mercado, sino que los desacuerdos familiares.
De acuerdo con el sondeo, el 80% identificó la “falta de consenso familiar” como la principal barrera para concretar una operación, por delante de las consideraciones tributarias con 55,4%.
A ello se suma el peso de la historia familiar. Un 60,6% apuntó al “apego emocional” a la compañía como la principal fuente de discrepancias, seguido de las diferencias sobre el futuro del negocio y las expectativas de valorización.
“Las familias que logran una buena salida son aquellas que se prepararon con el mismo cuidado que dedicaron a la empresa”, dijo el miembro del comité global de gestión patrimonial de Julius Baer, Carlos Recoder.
Patrimonio conjunto
Sin embargo, la preocupación no termina con la operación. A nivel global, el 79,4% identificó la “preservación del patrimonio familiar conjunto” como una de las principales prioridades tras vender la compañía.
En Latinoamérica y Europa, conservar la riqueza familiar adquiere especial relevancia. En contraste, las familias de Asia y Medio Oriente privilegian el crecimiento y la expansión a largo plazo.
En materia de inversiones, la diversificación geopolítica encabezó las prioridades de las grandes fortunas a nivel mundial, seguida de la protección frente a la inflación y los activos inmobiliarios.