“La diplomacia de los líderes desempeña un papel estratégico insustituible en las relaciones entre China y EEUU”, indicó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, cuando en mayo se confirmó la primera visita a la Casa Blanca del Presidente chino en 11 años.
Pese a la escalada de la guerra en Medio Oriente, Barclays no duda sobre el protagonismo del comercio en el encuentro. En un reporte advirtió, eso sí, que el margen para lograr un acuerdo más amplio será limitado, apuntando más bien a reducciones arancelarias selectivas.
Según la agencia estatal Xinhua, ambas potencias buscarán negociar una reducción de aranceles sobre bienes “no sensibles” por un valor de US$ 30 mil millones para cada parte, algo considerado esencial para establecer la Junta de Comercio, instancia anunciada durante la visita oficial de Trump a Beijing en mayo.
La renovada intención de lograr acuerdos tarifarios llega casi dos meses antes de que expire la tregua que pactaron durante la Cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Corea del Sur en noviembre de 2025.
Ante la “estabilidad estratégica y constructiva” anunciada en Beijing, el analista de Heritage Foundation, Andrew Harding, estima que “es probable que ambas partes intenten presentar la relación como constructiva y estable”.
“El objetivo de EEUU parece ser mantener la estabilidad, evitar la escalada y preservar la previsibilidad de la relación. China está dispuesta a colaborar, pero prefiere elevar el nivel de la relación”, aseguraron desde el Institute for China-American Studies.
Un diálogo permanente
Incluso con el aumento en las tensiones bilaterales, se ha mantenido el diálogo entre las dos potencias globales, sostuvo Harding, destacando las reuniones de alto niver que tuvieron lugar en julio. El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, se reunió con el secretario de Estado, Marco Rubio, en Manila y luego con el embajador de EEUU en China, David Perdue, en Beijing.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Ma Zhouxu, compartió con tres autoridades estadounidenses distintas, mientras el viceprimer ministro del Consejo de Estado de China, He Lifeng, conversó con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial, Jamieson Greer, a través de una videoconferencia.
El investigador del Institute for China-American Studies (ICAS), Sourabh Gupta, compartió la visión de Harding, asegurando que “a pesar de la creciente tensión subyacente, la relación parece estable y controlable en los niveles más altos”. De todas formas, el experto planteó que “el objetivo de EEUU parece ser mantener la estabilidad, evitar la escalada y preservar la previsibilidad de la relación. China está dispuesta a colaborar, pero prefiere elevar el nivel de la relación en términos sustanciales”, indicó en su análisis.
Cámaras de Comercio e Inversión
El anuncio de la creación de una Junta de Comercio y una Junta de Inversiones entre Washington y Beijing fue uno de los resultados más notables de la cumbre anterior. Sin embargo, los detalles al respecto siguen siendo escasos.
El 2 de junio, la Oficina del Representante Comercial de EEUU (USTR, su sigla en inglés) solicitó comentarios públicos sobre “el alcance y el funcionamiento de un mecanismo intergubernamental para promover un comercio equilibrado y recíproco con China”.
“La administración Trump colaborará con las partes interesadas para identificar el comercio de bienes no sensibles que pueda generar beneficios para los agricultores, ganaderos, pescadores, pequeñas empresas, fabricantes y trabajadores estadounidenses”, señaló Greer en el comunicado. El plazo para presentar comentarios finalizó el 10 de julio y, por ahora, se sigue en etapas preliminares.
Menos aún se sabe de la Cámara de Inversiones. China “está entusiasmada, pero la parte estadounidense parece dividida”, indicó Gupta.
Delegación empresarial
También hay altas expectativas sobre la comitiva empresarial que acompañará a Xi en la Casa Blanca, considerando que Trump llegó a Beijing acompañado del CEO de Tesla y SpaceX, Elon Musk, el presidente de Nvidia, Jensen Huang y el entonces director ejecutivo de Apple, Tim Cook, entre varios otros.
En la última visita de Xi a Washington, lo acompañaron el fundador de Alibaba, Jack Ma, y el fundador de Tencent, Pony Ma, junto con ejecutivos de los principales bancos chinos y empresas estatales.
De acuerdo con trascendidos de la prensa internacional, la delegación china habría abordado la posibilidad de seleccionar a líderes empresariales de los sectores tecnológico, financiero, aeroespacial y de vehículos eléctricos para acompañar a Xi.
Una delegación de esa naturaleza sería un “acontecimiento potencialmente trascendental” en esta reunión, indicó Gupta.
“Que directores ejecutivos chinos de marcas reconocidas acompañen a Xi enviaría una señal inequívoca de que China está abierta a los negocios, que apoya a sus empresarios privados y el espíritu emprendedor (...)”, explicó el investigador del ICAS, y agregó que “la delegación podría representar una importante ventaja en términos de soft power para Xi ante la opinión pública estadounidense”.