El llamado de quienes lideran la industria de la inteligencia artificial (IA) a ralentizar el desarrollo de sus modelos más avanzados abrió nuevas interrogantes sobre las perspectivas del sector y sus posibles efectos en los mercados. La advertencia formulada por el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, y respaldada por Sam Altman y Elon Musk amplió además el debate político sobre el avance de esta tecnología, ante el rechazo expresado este domingo por el Presidente de EEUU, Donald Trump.
Amodei pidió moderar el ritmo al que mejoran las capacidades de los sistemas de IA, aunque aclaró que su propuesta no implica paralizar el entrenamiento de modelos ni el progreso técnico. Su plan considera dar más tiempo a las empresas para reforzar la seguridad de sus productos, someterlos a evaluaciones independientes y avanzar hacia estándares comunes y una coordinación internacional.
Como primer paso, Anthropic se comprometió a entregar a evaluadores externos credenciales, computadores corporativos y permisos similares a los de sus equipos internos de análisis de riesgos. Estos especialistas podrán comprobar sus prácticas de seguridad e informar eventuales incidentes.
Altman, CEO de OpenAI, se comprometió rápidamente a adoptar la propuesta de incorporar especialistas independientes con un acceso comparable al de los trabajadores de las compañías. En tanto, Musk, fundador de xAI, también respaldó el planteamiento al afirmar que “Dario tiene razón”.
La coincidencia entre los tres ejecutivos tiene pocos precedentes en una industria marcada por la competencia para lanzar modelos más sofisticados, captar usuarios y ampliar sus ingresos. Sin embargo, persisten dudas respecto de los límites que las compañías estarán dispuestas a introducir y de la posibilidad de coordinar una desaceleración entre rivales.
La propuesta enfrenta además obstáculos regulatorios y geopolíticos. No está claro que las autoridades antimonopolio estadounidenses permitan que empresas competidoras acuerden el ritmo de avance de sus productos, mientras una moderación unilateral podría entregar una ventaja estratégica a los desarrolladores chinos. Para abordar ambos riesgos, Amodei planteó exenciones específicas que permitan coordinar medidas de seguridad y algún grado de cooperación con China.
Sin embargo, Trump rechazó una desaceleración que pueda comprometer la ventaja de EEUU. Aunque admitió que es posible establecer algunas salvaguardias, sostuvo que Washington debe conservar su liderazgo frente a Beijing. “Estamos liderando a China en IA y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane en IA, gana”, afirmó durante una visita a su campo de golf de Doonbeg, en Irlanda.
El mandatario acusó además a “fuerzas negativas” de plantear riesgos que, a su juicio, no se materializarán. Su pronunciamiento se produjo dos semanas antes de la visita prevista del presidente chino, Xi Jinping, a Washington. Ambos gobiernos acordaron en mayo establecer un diálogo sobre inteligencia artificial, aunque hasta ahora no se conocen reuniones de alto nivel realizadas bajo ese mecanismo.
¿Qué implica para las acciones y la cadena de suministro de la IA?
Con tado, el llamado es seguido con atención desde los mercados bursátiles. Los fabricantes de semiconductores y otras compañías ligadas a la inteligencia artificial podrían enfrentar la mayor presión bursátil inicial, mientras los inversionistas evalúan si un desarrollo más cauteloso de los modelos afectará sus ingresos y ganancias. No obstante, los analistas consultados por Bloomberg anticipan que el impacto será limitado a largo plazo.
La advertencia llega en un momento de creciente inquietud por las enormes sumas destinadas a la IA. Los inversionistas cuestionan si los beneficios obtenidos hasta ahora justifican el fuerte aumento de los costos de infraestructura, lo que ha dejado especialmente expuestas a las acciones tecnológicas con valoraciones elevadas.
El Nasdaq 100 ha caído más de 4% desde el máximo histórico alcanzado en junio, mientras un indicador de las acciones estadounidenses de semiconductores acumula un retroceso de 14%. Los títulos tecnológicos asiáticos, por su parte, han perdido cerca de 8%. En el mismo período, el S&P 500 y el índice MSCI de acciones globales han avanzado alrededor de 0,6%.
Una primera señal de nerviosismo surgió durante el domingo en Hyperliquid, una plataforma basada en blockchain que permite realizar apuestas sobre acciones mediante futuros perpetuos. Los contratos vinculados a SK Hynix registraban una caída aproximada de 2,5% a las 2 de la tarde en Singapur.
Gary Tan, gestor de cartera de Allspring Global Investments, anticipó que el llamado podría provocar cierta presión de corto plazo, pero consideró improbable que descarrile las inversiones relacionadas con la IA. La tecnología todavía se encuentra en una etapa temprana y no está claro que el resto del ecosistema esté dispuesto a reducir su ritmo de avance.
La demanda de chips, energía y capacidad de procesamiento, además, continúa superando la oferta. Por ello, una moderación en el desarrollo de los modelos no necesariamente alteraría los desembolsos comprometidos en centros de datos y otros proyectos tecnológicos.
Las empresas de memoria, redes, refrigeración y equipamiento energético también contarían con cierta protección, debido a que una parte importante de sus ingresos está asociada a iniciativas que ya se encuentran en marcha.
Para Billy Leung, estratega de inversiones de Global X Management, un avance más lento incluso podría terminar beneficiando al sector. Un plazo de desarrollo más extenso permitiría que las compañías dejaran de concentrar sus recursos únicamente en construir nuevos productos y dedicaran más tiempo a obtener ingresos de la infraestructura existente.
Las mayores exigencias de protección también podrían estimular el gasto en ciberseguridad y herramientas de monitoreo de IA. Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Markets, sostuvo que la introducción de controles adicionales no eliminará la demanda de capacidad de procesamiento ni detendrá la adopción de esta tecnología.