Di Mango se prepara para salir por primera vez de Arica. La empresa gastronómica familiar, que actualmente opera dos locales en la ciudad, comenzó a buscar una ubicación en Santiago para instalar su próxima sucursal.
El proyecto todavía no tiene una ubicación ni una fecha definidas, pero en entrevista con DF Regiones, el dueño y gerente general Ricardo Vinet aseguró que la búsqueda continuará. “Estuvimos a punto en Vitacura. Se nos fue el local que tenía en vista”. Al ser consultado sobre si insistirá en esa comuna, respondió que “sí, con calma, pero se viene sí o sí”. La expansión a Santiago se realizaría sin inversionistas externos y financiada directamente por la familia.
La operación se apoyará en una facturación promedio superior a los $ 200 millones mensuales. Di Mango mantiene actualmente sus sucursales de Playa Chinchorro y Mall Plaza Arica, además de la elaboración propia de sus helados.
La llegada a Santiago permitiría a la marca aprovechar el posicionamiento que mantiene entre los ariqueños que viven en la capital. Vinet explicó que su presencia frecuente en la ciudad y el conocimiento que ha adquirido del mercado durante los últimos años también influyeron en la decisión.
De una pequeña heladería a dos sucursales
La historia de Di Mango comenzó en un pequeño local de calle 21 de Mayo 244, en el centro de Arica. El negocio fue creado por los padres de Vinet y partió con la venta de café, maní tostado, churros y helados.
El origen de la marca está ligado a un viaje a Italia realizado por su padre para aprender la elaboración de helados. Al regresar a Chile debió adaptar las preparaciones a las materias primas disponibles en el país. Con el tiempo, los helados permitieron ampliar la oferta, incorporar pizzas, sándwiches y pastas artesanales, y convertir el negocio inicial en un restaurante.
La familia amplió el primer local de calle 21 de Mayo y posteriormente abrió su primera sucursal en Playa Chinchorro. En 2018 se sumó la sucursal de Mall Plaza Arica, mientras que el negocio del centro terminó cerrando después de un cambio de ubicación y la llegada de la pandemia.
Actualmente, Vinet representa a la segunda generación de la empresa y lleva alrededor de 10 años a cargo de su administración. Di Mango abre todos los días y concentra su actividad en consumidores locales, aunque también recibe visitantes extranjeros.
El costo del establecido
Mientras habla de los planes para crecer fuera de Arica, Vinet vuelve varias veces sobre las dificultades de la operación diaria de Di Mango. Su molestia no apunta a las normas, sino a que las exigencias no serían parejas para todos.
Su empresa abre todos los días, mantiene trabajadores contratados y produce sus propios helados. Por eso, paga patentes comerciales e industriales, IVA, imposiciones, derechos por la música que reproduce y permisos municipales por ocupar espacios fuera del local. También enfrenta fiscalizaciones laborales y sanitarias por sus baños, el manejo de residuos y la cantidad de trabajadores.
Por otra partem, los food trucks y los puestos que ocupan espacios públicos durante eventos funcionan sin baños para sus trabajadores y clientes. “Si yo hago lo mismo que ellos me cierran el local”.
Vinet asegura que ha pedido que esas actividades sean fiscalizadas, pero la respuesta habitual es que debe presentar una denuncia. Cuando finalmente se realizan controles, dice, los resultados no siempre coinciden con lo que observa diariamente. Ese trato desigual, sostiene, termina haciendo más sencillo operar con una estructura pequeña o informal que invertir en infraestructura, contratar personal y mantener todos los permisos vigentes.
Una ciudad de paso
Vinet también cuestionó que la ciudad todavía no cuenta con suficientes servicios, actividades y condiciones para aumentar la permanencia de los turistas. De acuerdo con su experiencia en el negocio, una parte importante de los visitantes permanece solo dos o tres días antes de continuar su viaje. El empresario definió este comportamiento de manera directa. “Acá el turista es de tránsito”.
Entre las dificultades mencionó la falta de baños públicos disponibles, problemas de seguridad, acumulación de basura, escasa fiscalización en sectores costeros. Para ampliar la actividad económica regional, Vinet planteó avanzar hacia un cambio de mayor escala que permita atraer consumidores e inversiones. “Yo creo que aquí falta un cambio grande, un puerto libre”.
Mientras continúa la búsqueda de un local en Vitacura, Di Mango mantendrá sus dos operaciones en Arica. La empresa todavía debe definir la ubicación, el tamaño, el formato y el monto que destinará a su primera sucursal en Santiago.