Este miércoles, el Banco Central publicó el Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre. El ente autónomo redujo sus proyecciones de crecimiento desde el 1,0-1,75% en el IPoM de junio a 0,25-0,75% en esta ocasión. Las principales razones fueron los efectos de la desaceleración de la demanda interna, las consecuencias de las condiciones climáticas sobre varios sectores productivos durante el presente trimestre y una menor producción minera.
En particular, en cuanto a la disminución significativa de la demanda interna durante 2026, esta coincidió con el deterioro de algunos de sus determinantes, como la confianza de las empresas y hogares. Según el último IPoM, el consumo y la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) cerrarían el año con tasas de variación anual de 1,7 y -0,3%, respectivamente.
Por ello, en uno de los recuadros del IPoM el Banco Central realizó un análisis de las expectativas económicas de los privados a partir de diversas fuentes, entre ellas el Informe de Percepciones de Negocios (IPN) y la Encuesta de Expectativas y Determinantes de Precios (EDEP).
En comparación con el año pasado, se concluyó que la confianza de las empresas y hogares se ha deteriorado, en particular a partir del segundo trimestre de este año. Esto se vio reflejado en una mayor cautela en la inversión, el consumo y la contratación.
No obstante, las proyecciones del instituto emisor son favorables de cara al próximo año. El informe apunta a una mejora de la actividad económica local y a una menor incertidumbre, enfatizando que la implementación de las medidas contempladas en la ley de reconstrucción podría contribuir a la recuperación de inversión. Asimismo, indicadores como el Índice Mensual de Confianza Empresarial (IMCE) y el Índice de percepción de la economía (IPEC) de agosto, exponen una leve mejora de las percepciones.
Conflictos internacionales, desempleo e incertidumbre
Las distintas fuentes analizadas exponen que la baja de la confianza responde a múltiples factores, cuyos efectos se presentan de manera simultánea e interactúan entre sí.
Entre estos, el recuadro distingue la guerra entre Estados Unidos e Irán, principalmente por el impacto que generó sobre los precios del petróleo y los combustibles. En particular, asociado a las empresas, se expone en el informe que “el conflicto en Medio Oriente aumentó la preocupación por los costos de transporte, logística, energía e insumos, en un entorno marcado por las persistentes tensiones comerciales”.
Además, la última Encuesta de Determinantes de Precios (EDEP) presenta "un deterioro de las percepciones de costos, junto con una peor evaluación de las ventas y, particularmente, de los márgenes de ganancias”. A su vez, se observa un retraso de inversiones y proyectos anticipados para el primer semestre como consecuencia de la caída de confianza.
Otras dos razones que se mencionan son las cifras locales de actividad y desempleo y el incremento de indicadores asociados a incertidumbre respecto a las medidas económicas.
Por otro lado, las bajas expectativas por parte de los consumidores estuvieron acompañadas de una evaluación negativa del mercado laboral y una mayor prudencia al momento de realizar las compras del hogar.
Reducción de costos y contratación de personal
El análisis del IPN de julio mostró que “ante la menor demanda percibida, las empresas han aplicado reajustes de precios acotados, absorbiendo total o parcialmente las alzas de costos”. En consecuencia, estas redujeron sus gastos mediante la renegociación o cambio de proveedores, la eliminación de gastos prescindibles y compras más parceladas de insumos con el fin de aplacar el deterioro de sus márgenes.
El IPoM señaló que “las preocupaciones actuales también las han llevado a postergar inversiones, a la espera de definiciones sobre políticas públicas y regulatorias”.
Durante lo que va del año, cerca de la mitad de las empresas han aplazado o cancelado la contratación de personal. Asimismo, la proporción de empresas que declaró haber desvinculado trabajadores durante los últimos seis meses aumentó, acompañada de una disminución de la proporción que indicó haber buscado personal.
Sectores como la construcción y el comercio automotriz fueron los más afectados. El IPoM de este mes expone que se vio una reducción en el tamaño de sus operaciones, sin embargo, se aclaró que estas decisiones formarían “parte de un proceso de más largo plazo”.