Tras varios años de fuertes inversiones asociadas al despliegue de las redes 5G, Ericsson ya mira hacia el próximo ciclo de inversiones de las compañías de telecomunicaciones en América Latina. Esta vez, el impulso vendría de la necesidad de adaptar las redes móviles a las nuevas exigencias que traerá la inteligencia artificial física (IA).
Drones, robots, robotaxis, cámaras y anteojos inteligentes son algunos de los equipos que, según la compañía sueca, comenzarán a exigir una transformación de las redes actuales y podrían abrir una nueva ola de inversiones por parte de los operadores.
“Las redes actuales, como están proyectadas hoy, no van a soportar los casos de uso nuevos”, explicó a DF SUD Rodrigo Dienstmann, presidente de Ericsson para el Cono Sur. En ese sentido, el ejecutivo proyectó que “la gran ola” de inversiones podría concentrarse entre 2028 y 2030.
Ericsson cerró 2025 con una caída de sus ventas en América Latina, que atribuyó, entre otros factores, a una intensa competencia y a menores inversiones de los operadores. Durante el segundo trimestre de este año, en cambio, la compañía volvió a registrar crecimiento en la región.
Dienstmann descartó, sin embargo, que ese último desempeño constituya todavía un punto de inflexión para la industria. “Los resultados recientes que ahora están creciendo son más movimientos de los clientes específicamente que una tendencia de mercado”, sostuvo.
A su juicio, el negocio regional de redes se encuentra hoy estable. Brasil y Chile, explicó, iniciaron sus grandes despliegues de 5G hace varios años y ya dejaron atrás la etapa de mayor inversión asociada a la cobertura inicial. En cambio, según Dienstmann, mercados como Perú, Argentina y Paraguay están en una etapa más inicial del despliegue de 5G.
La nueva demanda que traerá la IA
Es precisamente el avance de la denominada “IA física” lo que, a juicio de Ericsson, podría romper este período de relativa estabilidad y comenzar a generar nuevas necesidades de inversión.
Según explicó Dienstmann, la siguiente etapa estará marcada por la denominada “IA física”, en la que los dispositivos interactuarán con su entorno y requerirán de las redes móviles para enviar a la nube parte de la información que captan.
“Pronto van a haber robots en varios países. Ya hay robotaxis, hay robots de delivery (...) drones de entrega de productos, de seguridad, de vigilancia. Entonces estos aparatos serán aparatos de inteligencia artificial móvil”, afirmó.
Eso supone cambiar la manera en que están diseñadas actualmente las redes móviles. Hoy, explicó el ejecutivo, están proyectadas principalmente para que los datos viajen desde la red hacia el usuario, lo que técnicamente se conoce como downlink. En simple, cuando una persona mira YouTube, navega por Instagram o ve una película, los datos viajan principalmente desde la red hacia su teléfono.
Por otro lado, una cámara, un robot o unos anteojos inteligentes enviarán información hacia la red para que sea procesada. Según Dienstmann, ese cambio elevará significativamente la carga sobre la infraestructura móvil y exigirá capacidades distintas a las actuales.
Es por eso que desde la compañía afirman que las operadoras deberán invertir para transformar las redes móviles hacia una red para IA.
El proceso ya comienza a verse fuera de América Latina. Según Dienstmann, en Estados Unidos, China, Japón y Europa ya se ha empezado a invertir en algunas de estas capacidades. En la región, en cambio, proyecta que hacia 2028 comenzará a cuantificarse con mayor claridad la inversión requerida para esa transformación.
En mercados donde ya existe cobertura 5G, como Chile, Ericsson observa ahora inversiones en capacidades como 5G Standalone, que permiten desarrollar nuevos servicios. Entre esos servicios está el network slicing, que permite separar parte de una red para aplicaciones críticas que requieren una calidad de conexión asegurada
Dienstmann puso como ejemplo eventos masivos, donde podría reservarse capacidad para cámaras de seguridad, sistemas de pago, medios de comunicación o servicios de emergencia, aun cuando la red esté congestionada.
En América Latina todavía no existe un país que haya desplegado completamente estas herramientas, aunque hay pilotos en Chile, Brasil y México.
Una base para el 6G
Este nuevo ciclo de inversiones coincidirá además con la preparación de la industria para la llegada del 6G, que Ericsson sitúa hacia el inicio de la próxima década, aunque advirtió que “hacer proyecciones para 6G es bastante difícil”.
Dienstmann explicó que la transición hacia el 6G se apoyará en la base construida con las actuales redes 5G, por lo que buena parte de las inversiones que realizan hoy los operadores podrán seguir utilizándose con la siguiente generación. “Lo que tenemos que garantizar es que las inversiones en 5G no se pierdan cuando exista una transición”, sostuvo.