El petróleo nuevamente sobre los US$ 100 por barril, las persistentes restricciones de tránsito en el estrecho de Ormuz y los problemas de refinación están dificultando el transporte marítimo justo cuando Vapores, la emblemática compañía controlada por el grupo Luksic, intenta recuperar rentabilidad.
Los resultados al segundo trimestre de su principal activo, la naviera alemana Hapag-Lloyd, ilustran esa tensión. Su tarifa promedio aumentó 9%, hasta US$ 1.475 por contenedor, pero su utilidad cayó desde US$ 306 millones a US$ 83 millones. Con todo, la recuperación respecto del primer trimestre permitió elevar en julio la proyección anual de EBITDA a entre US$ 2.700 millones y US$ 3.700 millones.
Los analistas señalan que el riesgo es que la fuerte subida del combustible marítimo y las disrupciones logísticas absorban parte del repunte en el precio de los fletes y reduzcan los recursos disponibles para futuros dividendos de Vapores. Pese a ello, la acción de la compañía de los Luksic sube casi 22% este año en la bolsa local.
La corredora Renta4 proyecta un dividendo de $ 1,14 por acción para 2027, equivalente a 2,4% sobre su precio de referencia. Vapores distribuyó US$ 483,9 millones durante el segundo trimestre de 2026, pero esos pagos combinaron dividendos recibidos, devoluciones tributarias y caja, lo que es visto en el mercado como un pago no recurrente.
El control de Vapores sobre Hapag- Lloyd hace que su desempeño dependa de cuánto gane y distribuya como dividendo la naviera alemana, que enfrenta una combinación exigente: transportar carga por rutas más complejas, pagar más por abastecer sus barcos y trasladar esos costos a los clientes sin debilitar la demanda.
US$ 600 millones en mayores costos
La situación del fuel oil -combustible usado por los buques de carga- es más compleja que la del petróleo. Mientras el suministro de crudo se mantiene relativamente estable, el de refinados ha sido diezmado por las guerras de Ucrania e Irán, en las que decenas de refinerías han sido atacadas. Según datos de Bloomberg, el fuel oil de muy bajo contenido de azufre acumula un alza de 76% desde el inicio de la guerra con Irán, mientras el barril de petróleo Brent ha aumentado 40% en igual período.
La consultora Energy Aspects señala que las refinerías tienen incentivos para destinar fuel oil a procesos que permiten producir diésel y gasolina, de mayor rentabilidad y proyecta un déficit físico de fuel oil de 218.000 barriles diarios para el tercer trimestre.
En este contexto, Hapag Lloyd informó presiones adicionales de costos por aproximadamente US$ 600 millones durante el segundo trimestre vinculadas al conflicto, que también ha encarecido los seguros, el almacenamiento y el transporte terrestre.
Desde julio, la naviera alemana actualizó su mecanismo “Marine Fuel Recovery” para reflejar el alza del combustible y anunció otra revisión aplicable desde octubre. Estos cobros ofrecen una vía de compensación, aunque no logra cubrir toda el alza de costos.
Ese escenario explica una leve mejora de valorización en el último reporte de la corredora Renta 4, que elevó el precio objetivo de Vapores desde $ 42,5 a $ 44, pero mantuvo el cartel de “venta” sobre la acción.
BICE Inversiones también advierte sobre los riesgos que enfrenta Vapores por el aumento de la oferta naviera. La firma anticipó menores resultados sectoriales por la incorporación de nueva capacidad, en un contexto de elevada cartera de pedidos de buques.
El dilema en Medio Oriente
La advertencia introduce una complejidad adicional, según analistas: una distensión de la guerra en Medio Oriente tendría efectos contrapuestos. Si permite abaratar el combustible y acortar los recorridos, aliviaría los costos de Hapag-Lloyd. Pero el regreso a rutas más cortas también liberaría capacidad de transporte, debilitando el soporte que las disrupciones han entregado al precio de los fletes. La recuperación de sus utilidades dependerá tanto del alivio en los gastos como de las tarifas que consiga mantener.
En el mercado hay algunas corredoras más optimistas respecto al precio de la acción de Hapag-Lloyd, bajo el argumento de que se transa con un descuento relevante sobre sus activos. Desde Wall Street, Jefferies recomienda comprar y un precio objetivo de 70 euros, considerando excesivo el castigo asociado a factores tributarios y jurisdiccionales.
Adicionalmente, en agosto, UBS, Barclays y JPMorgan elevaron sus objetivos a 105, 100 y 75 euros, respectivamente, manteniendo recomendaciones de venta. Las revisiones reconocen una mejora de valorización, pero conservan una evaluación desfavorable de la acción alemana.
En medio de esta situación compleja, Hapag-Lloyd avanza sobre su intención de adquirir el gigante naviero israelí ZIM. La germana confirmó que continúa avanzando en la adquisición luego de que el acuerdo de fusión vinculante alcanzado en febrero fuera aprobado por los accionistas de la compañía. Actualmente, la operación permanece en la etapa de obtención de las autorizaciones requeridas por los distintos organismos regulatorios. La operación está valorizada en unos US$ 4.200 millones, y le reportaría sinergias anuales por unos US$ 500 millones a Hapag-Lloyd.