Terminada la temporada de resultados, las empresas IPSA no solo reportaron más facturación y utilidades. También revelaron el mayor gasto en inversión de su historia.
El gasto de capital o inversión, conocido como capex, de los emisores del principal índice bursátil local creció con fuerza y ratificó su tendencia alcista. Entre 2018 y el cierre del primer semestre de este año, este factor creció 76% en dólares, y pasó de US$ 8.250 millones a US$ 14.542 millones. Medido en pesos, la inversión se multiplicó en 2,5 veces y, en ambas monedas, es el nivel más alto del que se tenga registro.
Desde el mercado advierten que la evolución tiene una lectura que va más allá del monto récord.
"El aumento no solo se da en términos absolutos, sino también en intensidad, es decir en capex sobre ventas, lo que indica que las compañías están comprometiendo una porción mayor de sus ingresos en inversión y no simplemente acompañando el crecimiento de sus operaciones", detalló Luis Ramos, gerente de Estrategia de Renta Variable de LarrainVial Research.
Los datos lo respaldan. Mientras en 2018 el gasto de capital representaba el 7,4% de los ingresos del índice, hoy escala al 10,4%.
Los casos más emblemáticos son Engie Chile y Empresas Copec. La primera eléctrica multiplicó por cinco su capex y hoy invierte más de la mitad de lo que factura. Por su lado, la compañía ligada a la familia Angelini, la de mayores ingresos de todo el IPSA, la proporción se duplicó al pasar desde invertir el 5,7% de sus ingresos al actual 11,3%.
De la celulosa a la energía
La inversión está concentrada en recursos naturales y en las eléctricas, áreas que en su conjunto explican cerca del 70% del total a la fecha. La concentración en ese par de sectores es mayor, ya que ocho años atrás representaban 20 puntos porcentuales menos para situarse en un 55%.
"Esto responde a tendencias estructurales que viven las economías regionales o globales. Son empresas tan grandes que evalúan sus proyectos con horizonte de largo plazo y suelen ir más allá de la coyuntura", explicó el gerente de estudios de Renta4, Guillermo Araya, quien menciona como ejemplo la transformación hacia una matriz energética verde.
Del otro lado del tablero están el retail y las telecomunicaciones. El primero cae de 15,3% a 8,7% de la torta de capex IPSA, aunque en montos se mantiene casi congelado: US$1.260 millones en 2018 contra US$1.267 millones de hoy. En cambio, las firmas de telecomunicaciones retroceden en las dos dimensiones, de 9,6% a 4% de participación, y de US$794 millones a US$578 millones invertidos, un 27% menos.
"La concentración ha aumentado en el margen, y materias primas gana participación sobre un total que ya era estrecho en número de nombres", comentó Ramos, quien precisó que el incremento se explica, sobre todo, por el negocio de la celulosa.
Buena parte de esa concentración viene del proyecto Sucuriú, en Mato Grosso do Sul. La iniciativa de Arauco, filial de Empresas Copec, domina la atención por su magnitud con un plan de US$4.600 millones para aumentar en 70% la capacidad productiva total de la compañía.
"Se está ejecutando el proyecto más grande y ambicioso de toda la historia de nuestra filial forestal, el de mayor escala en la industria de la celulosa en el mundo, con capacidad de producción de 3,5 millones de toneladas por año", señaló Empresas Copec en su última memoria anual.
Hacia adelante, la celulosa no cedería terreno y los ojos están puestos en Natureza, el proyecto de CMPC. De magnitud similar, pero aún en trámites ambientales, el mercado espera que se transforme en un motor de gasto una vez aprobado por el directorio.
Los 6 líderes, uno a uno
Empresas Copec encabeza el ranking de capex con US$3.633 millones. Su salto es reciente, ya que recién en 2025 pasó de US$1.692 millones a US$2.996 millones. Y Sucuriú no es su única apuesta, ya que también inciden las operaciones en Perú, donde su filial Mina Justa extiende la vida del yacimiento de cobre de Alxar tras las primeras obras que se ejecutaron en 2025.
En cuanto a sus movimientos previos, destacó que en 2024 su filial Abastible compró Gasib, los activos de gas licuado de Cepsa en España y Portugal, mientras que antes de 2023 el gasto estaba concentrado principalmente en el proyecto de celulosa MAPA.
Detrás del holding ligado a la familia Angelini aparece Enel Américas, hoy la segunda mayor inversora del índice con US$2.624 millones. De los US$2.329 millones que su memoria reportó en 2025, el 76,5% fue a distribución y US$501 millones a energías renovables. Por país, Brasil concentra US$1.369 millones, Colombia US$711 millones y Argentina otros US$235 millones.
"El aumento de inversiones, versus el plan anterior, proviene principalmente del negocio de Redes en Brasil (...) reafirmando su compromiso como eje central de la compañía y su enfoque selectivo en inversiones en nueva capacidad renovable", explicó la firma en su memoria 2025.
De todas formas, la eléctrica de capitales italianos sigue un tercio por debajo de su propio récord. Invirtió US$3.660 millones en 2022, el año en que terminó de procesar la fusión con Enel Green Power Américas, cerrada en 2021, y desde ahí entró en una fase de venta de activos que la llevó a desprenderse en Brasil de la generadora CGTF en Fortaleza y de Enel Distribución Goiás. Y recién este año vuelve a subir.
Otra eléctrica destacada es Engie Chile, que pasó de US$224 millones en 2018 a US$1.135 millones, apostando al "fortalecimiento del portafolio de energías renovables y soluciones de almacenamiento, con la incorporación de 2,6 GW de capacidad", según su memoria. La agresiva expansión busca dejar atrás su exposición al mercado spot, terminar su producción a carbón y fortalecer su capacidad de almacenamiento. El caso más gráfico de esa transición es Tocopilla, su complejo histórico a carbón, convertido en un sistema de baterías.
En la vereda opuesta está SQM, la única de las seis mayores que lleva cuatro períodos consecutivos a la baja. La minera no metálica venía desarrollando una serie estable en torno a los US$320 millones hasta 2020, la triplicó a US$917 millones en 2022 al alero del auge del precio del litio y tocó su máximo en 2023 con US$1.116 millones. Desde entonces, el descenso ha sido ordenado hasta US$811 millones actuales. "Destinamos en 2025 más de US$876 millones al desarrollo de proyectos estratégicos, incluyendo expansiones de litio en Chile, la finalización de nuestra refinería de litio en Australia, el fortalecimiento de nuestras operaciones de yodo", detalló en su memoria del año pasado. Su plan comprometido en el periodo 2025-2027 bordea los US$2.700 millones, y hacia adelante el mercado está atento a los resultados de su asociación con Codelco en el Salar de Atacama, que reordena el negocio del litio en Chile a partir de este año.
El grupo lo cierra Latam Airlines, donde el capex tomó vuelo tras la salida del Capítulo 11. El giro llegó en 2024 con US$1.420 millones y se consolidó en 2025 con US$1.880 millones, el máximo de su serie.
"Recibimos 26 aeronaves nuevas, cerrando con una flota de 371 aviones, y abrimos 22 rutas adicionales, 15 de ellas internacionales", relató el CEO en la memoria. En los últimos doce meses, la cifra bajó a US$1.634 millones, un movimiento que responde al calendario de entregas más que a un cambio de rumbo. Este año sumará 41 aviones nuevos para cerrar con una flota de 410 unidades, entre ellas los primeros Embraer E195-E2 de un pedido por hasta 74 aeronaves, y en septiembre cerró un crédito por US$505 millones para financiar once de esas incorporaciones.
El 2° tiempo y la cautela interna
Para el mercado, los datos abren otra pregunta, interesante e incómoda al mismo tiempo. ¿Cuándo van a reactivar su propia intensidad de capex los sectores ligados a la demanda interna?
Para Luis Ramos, contar con señales macro más convincentes y un reavivamiento de los “espíritus animales" serán claves para esa reactivación.
"Siempre hemos visto la historia del IPSA en tres tiempos. Primero, enfocada en la búsqueda de eficiencias, tanto operacionales como en estructura de capital. Un segundo tiempo, que hoy vivimos, en el que necesitamos señales macro que den vigor a las primeras líneas y en el que vamos en la dirección correcta. Y un tercero en donde la asignación de capital pasa a ser la variable determinante, con una aceleración de la intensidad de capex transversal a las compañías del índice y, en particular, en los nombres de demanda interna", detalló.
Araya es menos optimista respecto al dinamismo de los sectores internos y condiciona la recuperación al término de la guerra en Medio Oriente. "No hemos visto una política fiscal proactiva del gobierno. Es posible que las reformas den resultado en algún momento, pero el daño causado sobre las expectativas es lo que nos tiene deprimidos", advirtió.
Desde LarrainVial mantienen las expectativas en cuanto al inicio de un ciclo expansivo. "La señal de mayor optimismo llegará cuando las compañías vinculadas a la demanda doméstica sean las protagonistas de esa expansión", cerró Ramos.