El asediado canciller alemán, Friedrich Merz, prometió seguir dando la batalla mientras se apresura a sacar adelante una impopular reforma del sistema de bienestar social y preparar a Europa para una era de turbulencias.
En declaraciones al Financial Times el miércoles, el líder alemán descartó renunciar en medio del creciente descontento al interior de su Unión Demócrata Cristiana (CDU), que sufrió fuertes derrotas electorales en dos estados el mes pasado.
Consultado sobre las presiones para que deje el cargo, Merz respondió: “No lo haré”. “Esa no es la pregunta que me estoy haciendo”, agregó. “El punto clave es: ¿es este gobierno capaz de llevar a cabo reformas fundamentales a nuestro sistema de seguridad social? Estoy absolutamente decidido a hacerlo”.
Las desafiantes declaraciones de Merz se producen mientras aumenta la presión sobre el líder conservador de 70 años para que cumpla su promesa de reactivar la estancada economía alemana y frenar el ascenso del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD).
Desde que asumió el cargo en mayo del año pasado, Merz ha flexibilizado el freno al endeudamiento del país para poner en marcha un enorme paquete de inversiones en infraestructura y defensa. Sin embargo, sus índices de aprobación han caído a mínimos históricos y su agenda de reformas se ha visto entrampada en disputas con su socio minoritario de coalición, el Partido Socialdemócrata.
Muchos dentro de la CDU culpan a su impopular líder por los históricos reveses electorales en la antigua Alemania Oriental. En Sajonia-Anhalt, AfD podría conseguir el primer gobierno estatal de extrema derecha de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la CDU no logró obtener escaños en un parlamento regional por primera vez en sus 81 años de historia.
A pocos días de recibir en Berlín a líderes empresariales mundiales para la primera cumbre de inversiones del país, Merz insistió en que los inversionistas internacionales eran mucho más optimistas sobre las perspectivas económicas de Alemania que sus propios ciudadanos.
“La gente duda de que seamos capaces de sacar adelante estas reformas”, afirmó. “Ven que la economía sigue débil. Ven que estamos perdiendo empleos en nuestra industria”.
Sin embargo, sostuvo que la conferencia Invest in Germany, que comienza el lunes, “demostrará a los alemanes que el clima de inversión realmente ha mejorado en este país”. “Me gustaría transmitir más optimismo a la gente porque los fundamentos de este país son extremadamente buenos”.
Merz destacó su plan para reformar el costoso sistema alemán de pensiones de reparto, incluida la creación de un fondo de pensiones al estilo sueco, como un potencial game changer que justificaría las duras batallas dentro de la coalición necesarias para sacarlo adelante.
“Esto requiere una enorme cantidad de detalles legislativos porque es algo muy fundamental para el sistema que hemos tenido durante décadas”, afirmó.
Merz, expresidente del consejo de supervisión de BlackRock en Alemania, dijo que le complacía informar que “ningún inversionista nos ha dicho que abandonará Alemania debido a AfD” y prometió impedir que el partido antiinmigración y prorruso llegue al poder.
Afirmó que no era partidario del término “cortafuegos”, que hace referencia a los partidos tradicionales que rechazan formar coaliciones con la extrema derecha.
Pero agregó: “Si existe un cortafuegos, nosotros somos el cortafuegos”. “Somos los garantes de que no cooperaremos con este partido (...) Quieren abandonar la Unión Europea (UE), quieren abandonar la OTAN, quieren renunciar al apoyo a Ucrania (...) No hay ningún punto en común”.
Sin embargo, reconoció que “no está seguro” de que el apoyo a AfD haya alcanzado su techo, con el partido registrando cerca de 30% en las encuestas a nivel nacional.
Alemania también podría encontrarse teniendo que lidiar con gobiernos de extrema derecha en importantes Estados miembros de la UE, ya que Francia, Polonia, Italia y España celebrarán elecciones el próximo año.
La elección de Marine Le Pen como Presidenta de Francia, una firme euroescéptica que ha prometido debilitar a la UE desde dentro, amenazaría la relación franco-alemana que ha estado en el centro del proyecto europeo.
Pero Merz afirmó que Francia, bajo una presidencia de Le Pen, necesitaría a Europa tanto como Alemania: “Si eso ocurriera, intentaríamos encontrar formas de cooperar”, señaló.
Merz y Le Pen podrían estar de acuerdo en un tema: la necesidad de reducir las regulaciones de la UE. “La gente está realmente enojada por esta burocracia abrumadora que proviene de la UE”, afirmó. “La burocracia está reduciendo ahora el potencial del mercado interior”.
Consultado sobre si le preocupaban las finanzas públicas de Francia, Merz advirtió: “El endeudamiento de la eurozona en su conjunto se ha vuelto demasiado elevado”. Para evitar una crisis de deuda soberana, todos los países de la eurozona debían respetar las reglas fiscales de la UE, “incluida Alemania”, agregó.
Merz también subrayó la importancia de contar con un Banco Central Europeo (BCE) “fuerte” y “políticamente independiente”, capaz de enfrentar “todos los desafíos que estamos observando en los mercados de capitales, en términos de estabilidad del euro y de estabilidad de precios”.
Se espera que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, abandone la institución con sede en Frankfurt antes de que expire su mandato de ocho años en octubre de 2027, lo que daría a los líderes de la UE la oportunidad de designar a un sucesor antes de las elecciones presidenciales francesas, según habían señalado anteriormente al FT personas con conocimiento directo del asunto.
Si Lagarde dejara el cargo anticipadamente, “estaremos preparados”, afirmó Merz.
El líder alemán también se comprometió a ampliar drásticamente el arsenal comercial de la UE y utilizarlo con mayor rapidez y contundencia frente a la coerción económica extranjera.
Una propuesta desarrollada junto con el Presidente francés, Emmanuel Macron, para crear un instrumento comercial que permita a la Comisión Europea restringir rápidamente el acceso al mercado único había sido ampliamente bien recibida por otros Estados miembros antes de una cumbre de líderes de la UE esta semana, afirmó Merz.
Considerado ampliamente como una respuesta a la decisión de China de restringir el año pasado las exportaciones de tierras raras y de imanes clave, así como a las reiteradas amenazas de Estados Unidos de iniciar una guerra comercial, el instrumento sería más que una medida disuasoria, insistió el líder alemán.
“Ampliaremos la caja de herramientas, abriremos la caja de herramientas, mostraremos la caja de herramientas y utilizaremos la caja de herramientas si es necesario”, afirmó.
El canciller elogió al comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, por mantener conversaciones “muy positivas” con Beijing para reducir el superávit comercial de China con la UE, que alcanza los 1.000 millones de euros diarios. Sin embargo, sostuvo que la magnitud y diversidad de las amenazas a la industria alemana y europea exigían un enfoque más duro, marcando un alejamiento de la tradicional inclinación de Berlín hacia el libre comercio.
“La presión sobre nuestra industria es mucho mayor”, afirmó Merz. “Eso es algo único (...) Nos enfrentamos a múltiples crisis, algo que nunca habíamos experimentado en el período de posguerra, ni en Europa ni en Alemania”.
Fortalecer las defensas económicas de la UE formaba parte de la “responsabilidad de su gobierno no solo de liderar el país, sino también de ser un pilar estable en la UE y más allá”.
Esa responsabilidad se extendía a mantener el apoyo militar y financiero a Ucrania, que se espera que enfrente un déficit de financiamiento el próximo año mientras continúa combatiendo la invasión rusa.
“Si renunciamos a nuestro apoyo a Ucrania, esto tendrá un enorme impacto en todo el orden político de este continente”, afirmó Merz. Kiev no perdería la guerra “si hacemos lo correcto”, agregó.
Cuestionó la eficacia de un acuerdo alcanzado por Donald Trump para levantar las sanciones al diésel ruso y comprar el combustible a Moscú con el fin de contener los precios en Estados Unidos, una medida que provocó la indignación del Presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. “Los estadounidenses tienen un problema con los precios”, afirmó. “Pero este es uno de los resultados de la terrible guerra en Medio Oriente”.
Mantener al Presidente estadounidense comprometido con Ucrania y alineado con Europa seguía siendo un desafío constante. “Es una tarea de todos los días”, afirmó Merz. “Nunca sabes qué ocurrirá al día siguiente. Pero hasta ahora hemos logrado manejarlo”.