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REGÍSTRATE AQUÍPor: Alejandra Winter Etcheberry, Gerente de Operaciones para la Innovación, IF.
Publicado: Lunes 29 de septiembre de 2014 a las 05:00 hrs.
A diferencia de muchos países que van encaminados hacia la creación de “college”, donde comparten personas con distintos intereses, en Chile tenemos universidades que segregan por carrera, generando un escaso intercambio entre disciplinas. El abismo comunicativo es gigante, evidenciándose, incluso, en la generación de lenguajes independientes y herméticos: mientras el ingeniero habla de un “workshop”, el arquitecto de un “taller” y el político de una “jornada”.
Tanto en la actual configuración de las empresas como, en los procesos de innovación, la situación es similar. Ingenieros, diseñadores, publicistas o informáticos serán, para las compañías, los candidatos “naturales” para liderar cualquier intento innovador, coartando intentos multidisciplinarios para abordarlo.
La inclusión y convergencia de conocimientos, distintas miradas a una problemática, no puede estar limitada por espacios o estructuras empresariales. Por ejemplo, progresivamente la voz ciudadana regional se escucha más fuerte en Santiago, evidenciando que representan un punto de vista distinto e igualmente válido.
¿No será posible aprovechar esta mirada diversa no sólo en lo público, sino que también en las empresas? La creación de verdaderos equipos multidisciplinarios debe incluir no sólo a profesiones tradicionales en estos procesos, debe considerar también a enfermeras, actores, escultores, escolares, trabajadores o extranjeros. No sólo se requieren profesiones distintas, sino que mundos diferentes que generen puentes y apunten a crear valor en vez de dividir.
El primer desafío es lograr que las empresas dejen de pensar en grupos homogéneos e incluyan distintas visiones y voces; generar novedad y crear valor para el mercado e ingresos. Sólo así podrán superarse las barreras comunicativas entre las profesiones, estableciendo un lenguaje común para la resolución de problemáticas y un terreno fértil para una nueva forma de hacer empresa, donde el producto final sea hacer realidad ideas.
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