“Esto no es una despedida hoy día. Voy a estar acompañándolos seis meses más. Estaré totalmente involucrado porque siento un compromiso enorme”, señaló Ruiz-Tagle acompañado de Bernardo Larraín Matte, presidente del directorio, dando las claves del período que viene hasta el próximo 30 de abril, en el cual continuará “ejerciendo plenamente sus funciones, liderando la ejecución de la estrategia corporativa y colaborando el proceso de sucesión” como detalló el hecho esencial enviado en simultáneo.
Antes, a primera hora, los directores de Empresas CMPC fueron informados de la determinación de Ruiz-Tagle, según conocedores de la interna de la firma. En su comunicación posterior a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), el directorio destacó su trayectoria y manifestó que, bajo su gestión, la compañía fortaleció su posición competitiva y avanzó en su internacionalización y en proyectos estratégicos.
En el mercado, uno de los aspectos que llamó la atención fue que el anuncio de la salida del ejecutivo no estuviera acompañado de la designación de un sucesor, aunque Ruiz-Tagle permanecerá seis meses más en funciones. La compañía deberá definir durante ese período quién asumirá la conducción de la administración.
Y si bien en el entorno del ejecutivo coinciden en señalar que su determinación había sido meditada desde hace meses por motivos de índole personal, vinculados al cumplimiento de etapas de vida y al desarrollo de nuevos intereses. En la industria también se mencionó la edad del ingeniero comercial, quien cumplió recientemente 63 años, por debajo de la referencia de 65 años que se utiliza en determinados ámbitos corporativos. Conocedores del estilo de la compañía apuntan a que, para cargos de esta magnitud, se considera adecuado un período de ejercicio de entre cinco y diez años, rango en el que se sitúa la gestión del actual CEO.
Entre las primeras reacciones al anuncio también surgieron comentarios sobre la relación de Ruiz-Tagle con el presidente de CMPC, Bernardo Larraín, quien asumió la presidencia hace un año y medio. Algunas de estas versiones apuntaron a eventuales diferencias de estilos, una interpretación que descartan en el entorno del CEO. “Ellos no han tenido ningún problema. Todo lo contrario, han trabajado muy bien, han establecido una relación de confianza, entendimiento y de mucha avenencia”, asevera un personero del sector.
A nivel público, ambos compartieron apariciones en los últimos días: este jueves durante la presentación el Plan de Prevención y Combate de Incendios Forestales 2026-2027 ante el presidente José Antonio Kast, ministros y 300 asistentes en la sede corporativa de Los Angeles, y día anterior en Enade 2026 visitando el stand de la firma.
Un año complejo
Si bien, cercanos a la compañía descartan que la salida de Ruiz-Tagle esté vinculada a la situación financiera de CMPC y apuntan a razones personales, su decisión se produce en medio de un escenario desafiante para la firma. De hecho, en el mercado algunos apuntaron a las dificultades que ha enfrentado la papelera en los últimos años por la caída de los precios internacionales de la celulosa, situación que se agudizó desde 2025, acumulando nueve trimestres con valores históricamente bajos.
Dicho escenario se ha traducido en un deterioro de los resultados, que retrocedieron 59% en 2025 —desde US$ 491 millones a US$ 202 millones—, mientras que el balance de este año también muestra señales de debilidad: las ganancias cayeron 74%, a US$ 33 millones, al cierre del primer semestre, pese a que las ventas consolidadas se mantuvieron prácticamente estables en US$ 3.733 millones.
Una encrucijada marcada por factores como el incremento de la deuda financiera neta de CMPC a 3,65 veces el Ebitda, superando su límite de 3,5; vencimientos de deuda por US$ 2.000 millones en los dos años siguientes y con una acción en la parte baja del ranking del IPSA.
El propio Francisco Ruiz-Tagle reveló hace justo un año los ejes del plan para salir de ese trance. En entrevista a Señal DF, puso las cartas sobre la mesa anunciando por primera vez la intención de vender activos no estratégicos, forestales e inmobiliarios por más de US$ 1.500 millones. Pero el camino posterior no fue fácil, ya que en febrero S&P bajó la calificación a CMPC a BBB-, a un escalón de perder el grado de inversión, principalmente por la lentitud en la rebaja de la deuda y dos meses después Fitch también aplicó una rebaja.
Pero el plan siguió avanzando y en las últimas semanas logró concretar dos desinversiones importantes. En septiembre, CMPC acordó vender su negocio de corrugados en Chile a Smurfit Westrock por US$ 420 millones. Y hace nueve días cerró la venta de unas 60 mil hectáreas de pino en el Maule -cerca del 5% de su superficie forestal- a JPMorgan Natural Capital por US$ 365,5 millones, en un acuerdo que incluye un contrato de largo plazo para seguir comprando la madera de esos predios.
En su mensaje de ayer a la compañía, Ruiz-Tagle reafirmó su compromiso con los desafíos pendientes al señalar que “vamos a seguir trabajando en ser más competitivos en costos en un contexto de mercado exigente y hay que seguir ejecutando esa disciplina con decisiones sobre nuestro portafolio”. También reconoció que “tenemos desafíos bien importantes por delante”.
Entre ellos destacó el megaproyecto Natureza en Brasil, que contempla inversiones por US$ 4.500 millones y cuya eventual ejecución representará un importante desafío financiero para la compañía. Y donde han avanzado en la obtención de licencias y permisos ambientales clave.
En este contexto, una de las interrogantes que surgieron en el mercado apunta a la decisión de Ruiz-Tagle de dejar el cargo antes de que el proyecto más importante de la compañía entre en ejecución o reciba la aprobación definitiva del directorio. Al respecto, fuentes conocedoras de la interna de la empresa señalan que se esperan avances adicionales en materia de aprobaciones durante los meses que restan de su gestión, antes de abril próximo, cuando el directorio deberá evaluar si se cumplen las condiciones necesarias para dar luz verde a la iniciativa.