Mientras en el Congreso se discute una nueva Ley de Incendios, el país sigue enfrentando año a año el efecto de los megaincendios que destruyen no sólo el bosque, sino también a las comunidades. Según datos de la Corporación Nacional de la Madera (Corma), durante las últimas temporadas han resultado afectadas 830 mil hectáreas, de las cuales, 285 mil (35%), corresponden a plantaciones forestales.
“El sector forestal ha bajado desde 2,4 millones de hectáreas, a 2,1 millones, lo que es mucho”, comenta el presidente nacional de Corma, Rodrigo O’Ryan. Y el dirigente añade otro dato preocupante. La recuperación del territorio quemado es sostenida de forma casi exclusiva por las grandes compañías forestales. “Los pequeños y medianos propietarios no tienen ese recurso. La forestación de los pequeños y medianos propietarios en Chile está siendo cero”.
El gremio registra a la fecha 80 mil hectáreas de reforestación y sólo unas 1.800 hectáreas son nuevas plantaciones, un número extremadamente bajo si se compara con la afectación que han sufrido los propietarios producto de los incendios.
O’Ryan explica que “para que ese propietario se pueda levantar necesita tener subsidios a la recuperación, incentivos tributarios, ojalá contar con seguros, para que estén tranquilos”.
Políticas de fomento
Para abordar esta problemática se necesitan políticas de fomento de largo plazo. Y en ese sentido el dirigente agrega que la matriz productiva del país requiere un marco regulatorio cimentado en cuatro pilares: prevención, combate, persecución investigativa y recuperación de los terrenos siniestrados. Para ello, los legisladores tienen un rol fundamental en el desarrollo de una estrategia país. “A veces se generan discusiones o no se dan los brazos a torcer. Aquí no es que un sector pierda si el otro gana, sino que Chile gana cuando tiene una buena ley”.O’Ryan añade que es imperativo además tener una mirada solidaria sobre la propiedad privada, enfocada en apalancar la recuperación de quienes carecen de espaldas para sobreponerse a los siniestros.
Incendios intencionales
O’Ryan prefiere usar el término de “incendios vegetacionales”, pues la superficie del bosque en Chile está compuesta por “15 millones de hectáreas de bosque nativo y 2 millones de plantaciones de la industria” y recalca que cuando ocurre un siniestro, también se afecta el bosque nativo.
Las estadísticas del gremio muestran que 80% de los incendios ocurridos dentro de los predios de las empresas forestales son intencionales, una afectación al patrimonio de la industria, pero también a los 250 mil empleos que genera. “Nosotros venimos hace años diciendo que estamos siendo atacados. No se nos escuchaba. Generaban teorías de que el sector quemaba sus bosques por los seguros”, algo que rechaza con firmeza. “Es absurdo pensar que una empresa forestal va a quemar su materia prima, con la que va a abastecer sus plantas los próximos 10 o 20 años”.
Pese a que esas versiones se han ido desestimando progresivamente, “en Chile menos de 1% de los incendios intencionales termina en condena. En España y otros países es cerca de 20% o más”, afirma.
Ante la contundencia de los datos, insiste en que “necesitamos que las policías tengan una mayor capacidad de reacción, que las fiscalías tengan mayores capacidades de investigación intrusiva”, dice, apuntando por ejemplo a la interceptación de telefonía celular, una herramienta que ya demostró ser una ayuda clave para dar con los responsables de las catástrofes en la Región de Valparaíso.
Chile, referente internacional
Según los pronósticos el verano será una temporada de altas temperaturas y la industria se prepara para evitar que el panorama sea similar a los años 2022, 2023, 2025 y 2026.
“Uno de los puntos que hemos venido trabajando es la quema, el fuego técnico”, que este año el Gobierno aprobó se aplicara en áreas donde rigen los Planes de Descontaminación Ambiental. “Tener esta herramienta para retirar concentraciones de biomasa que no son posibles de retirar con maquinaria, permite rebajar la carga de combustible en el bosque, que es fundamental”. Cada temporada, las empresas forestales y los propietarios prediales reducen entre 25 mil y 30 mil hectáreas de este tipo de material.
Pese a la estrechez financiera provocada por la caída en el precio internacional de los commodities, la industria maderera ha tomado la determinación de mantener intactos sus presupuestos de prevención. O’Ryan declara además que 60% del presupuesto que las grandes forestales destinan para el combate de incendios forestales, se utiliza en predios que no pertenecen a sus patrimonios, protegiendo además del bosque, sectores agrícolas y zonas residenciales urbanas y rurales.
Esta capacidad instalada ha posicionado a Chile como un referente internacional indiscutido, “Tenemos convenios de intercambio de experiencias con Estados Unidos, con Europa”, dice el ejecutivo, pues el trabajo de planificación involucra a toda la cadena, desde brigadas especializadas que recorren más de 21 mil kilómetros anuales monitoreando las concentraciones de combustible en los caminos y retirando focos de riesgo, hasta la gestión educativa de la Red de Prevención Comunitaria, que mantiene activos todo el año a cerca de 5 mil voluntarios quienes educan a los vecinos sobre la mitigación de los riesgos de siniestros.
“Las empresas forestales se preparan muy seriamente durante todo el año, tanto con sus equipos como en coordinación con organismos como Conaf, la Red de Prevención Comunitaria, Senapred, el Ministerio del Interior, los gobiernos regionales, las municipalidades”, comenta el líder gremial, quien destaca que “Corma es el único organismo del sector privado que está en las mesas con el Estado durante la temporada de incendios”.