Para consolidar el paso fronterizo Pichachén, en la Región del Biobío, como una ruta competitiva para el intercambio económico y el turismo, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) reactivó la tramitación ambiental de la Ruta Q-45. La cartera comenzó el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para mejorar los 56 kilómetros que conectan la localidad de Abanico con el límite argentino.
El proyecto considera obras de mejoramiento en un trazado que atraviesa el Parque Nacional Laguna del Laja. De hecho, 22 kilómetros de la intervención vial (40% de la obra) responde al sitio de resguardo.
La consultoría actualizará las modificaciones de ingeniería del proyecto para ajustarlo a las actuales exigencias normativas, paso que es un requisito legal para ingresar la iniciativa al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y obtener una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable, lo que habilitaría la fase de ejecución de las obras.
Oportunidades comerciales
La consolidación de este corredor fronterizo es vista como un proyecto estratégico para fortalecer a la provincia de Biobío. El delegado presidencial provincial, Juan Pablo Mellado, destacó que “el mejoramiento de la Ruta Q-45 y la consolidación del Paso Pichachén son fundamentales para (...) abrir nuevas oportunidades de desarrollo y fortalecer el intercambio con Argentina”.
Agregó que la modernización de la vía se traducirá en "mejores condiciones para el transporte y mayores posibilidades para el desarrollo productivo y turístico de la provincia de Biobío".
Por su parte, el seremi del MOP en Biobío, José Piña, recalcó que el proyecto debe alinearse con la regulación ecológica debido a su emplazamiento. Según indicó, el levantamiento de estos datos permitirá “evaluar de manera rigurosa los efectos que pueda tener este proyecto" para lograr "compatibilizar el desarrollo de una conectividad moderna y segura con el necesario cuidado de nuestro medioambiente”.