El dólar bajaba a media mañana de este miércoles en Chile, después de que indicadores de precios clave en Estados Unidos resultaran ser más débiles de lo previsto, con lo que la Reserva Federal (Fed) podría no apresurarse a realizar un nuevo ajuste monetario.
El tipo de cambio dólar-peso, que cerró este martes en máximos de 13 meses, bajaba $ 4,3 hasta los $ 969,1 durante la mañana, mínimos de la sesión, según los datos de Bloomberg.
Tras anotar su mayor nivel en dos meses, el dollar index retrocedía 0,3%, mientras el rendimiento del Tesoro a dos años -sensible a lo que se espera sobre la Fed en el corto plazo- aflojaba 3,5 puntos base (pb), aunque las tasas largas retenían sus máximos en décadas. Los precios del cobre y del petróleo se estabilizaban.
Alivio inflacionario
Lo que está marcando la pauta es la lectura de agosto con las cifras de gasto en consumo personal (PCE, sigla en inglés), específicamente sus índices de inflación.
El indicador de precios PCE subyacente, que excluye alimentos y energía, y es considerado como "el favorito de la Fed", subió 0,2% mensual, una décima menos de lo esperado, y además desde una serie de julio revisada a la baja en una décima. La tasa anual se cifró en 3%, tres décimas por debajo de las expectativas.
Las novedades pusieron en duda la idea de que la Fed necesariamente tenga que volver a subir la tasa oficial en su reunión de finales de octubre. Los mercados monetarios descuentan 37% de probabilidad de que esto ocurra, siendo que ayer estaban más bien 50 y 50.
En todo caso, las señales fueron mixtas si se mira el conjunto de reportes publicado esta mañana. El PIB estadounidense del segundo trimestre subió 2,2% anualizado, en su lectura final, sobre el consenso de 1,5%, pero vio una revisión a la baja en los indicadores de precios.
Previamente, el reporte ADP de empleo privado superó las expectativas. Este viernes se dará a conocer el reporte oficial de nóminas no agrícolas de septiembre.
Los precios del petróleo se han mantenido altos aun cuando, según estimaciones separadas de JPMorgan y Goldman Sachs, los flujos desde Medio Oriente volvieron a los niveles de hace siete meses atrás, previo a que estallara la guerra entre EEUU e Irán.
El hito se logró en momentos en que, según reportes, Arabia Saudita rehabilitó buena parte del oleoducto Este-Oeste, una infraestructura clave para diversificar las exportaciones fuera del estrecho de Ormuz, donde Washington y Teherán han librado una lucha de bloqueos navales, aunque sin incidentes relevantes en los últimos días.