Los últimos datos de inflación de Estados Unidos cayeron como un balde de agua fría sobre los agentes del mercado, especialmente lo que esperaban ver una relajación de las presiones inflacionarias.
En consecuencia, varias bolsas se iban para abajo este miércoles. El MSCI IPSA chileno retrocedía 0,6% a 10.954,24 puntos, con pérdidas lideradas por ILC (-2%), Latam (-1,6%) y Vapores (-1,1%). Mientras, el Nasdaq caía 0,7%, el S&P 500 bajaba 0,5% y el Dow Jones cedía 0,2% en la apertura de Wall Street.
El IPC de EEUU subió 0,6% mensual en septiembre, una cifra que estuvo en línea con las estimaciones de consenso. Sin embargo, todas las otras principales lecturas del reporte sorprendieron al alza en una décima: la tasa de inflación se aceleró a 3,7% anual; mientras que la serie subyacente -sin alimentos y energía- subió 0,3% mensual y 2,6% en 12 meses.
Los rendimientos del Tesoro a dos años, que son sensibles a las expectativas de corto plazo sobre la política monetaria, se disparaban 12,7 puntos base (pb), mientras que la tasa de interés en el tramo clave de 10 años plazo aumentaba 9,7 pb. El dólar subía con fuerza en el mundo.
El reporte hizo que los traders pasaran a descontar 50% probabilidad de que la Fed, tan pronto como en su reunión de la semana subsiguiente, anuncie una nueva alza sobre el tipo oficial. Al cierre del martes, la probabilidad esperada era de algo más de 20%.
También en el curso de octubre los precios de la energía se han mantenido firmes, con el petróleo Brent aferrado a la zona de US$ 105 por barril. La última novedad fue que las milicias hutíes -aliadas de Irán- atacaron con misiles la sede central de la estatal petrolera Aramco en Arabia Saudita.
"La pregunta más importante es si una inflación subyacente más sólida es suficiente para modificar la trayectoria de la Fed. Los mercados están claramente inquietos, pero en nuestra opinión, el informe de hoy no es lo suficientemente sólido como para reavivar la posibilidad de un aumento en octubre", escribió la estratega jefe global de Principal Asset Management, Seema Shah.
"Dicho esto, los datos refuerzan la opinión de que la inflación sigue siendo demasiado persistente como para que la Fed pueda dar por ganada la batalla. Más de la mitad de la canasta del IPC sigue registrando un ritmo anualizado superior al 3 %, lo que pone de relieve el alcance de las presiones sobre los precios en toda la economía. Si a esto le sumamos la continua resiliencia económica, esto sugiere que la Fed aún no ha terminado su trabajo", profundizó.