El Presidente José Antonio Kast alista su debut ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, que se desarrollará en Nueva York, entre el 22 y el 24 de septiembre próximos.
Bajo el lema “Restaurar la confianza y gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que generen resultados para todos”, líderes mundiales se reunirán en Estados Unidos y, en el marco del plenario, el mandatario chileno expondrá su visión sobre el organismo multilateral y abordará algunos de los principales temas de preocupación global.
El discurso del Presidente está siendo preparado por el equipo de Cancillería y el jefe de contenidos y comunicaciones del segundo piso, Cristián Valenzuela. Con una duración máxima de 15 minutos, trascendió que estará centrado en materias como seguridad regional, control de la migración irregular, combate al crimen transnacional y desarrollo económico, privilegiando un tono moderado.
Kast buscará también transmitir un mensaje de estabilidad y neutralidad estratégica en política exterior, manteniendo el equilibrio geopolítico de Chile en sus relaciones económicas y diplomáticas con Estados Unidos y China y evitando involucrarse en la disputa comercial entre ambas potencias.
El mandatario exhibirá un cambio de postura frente al organismo multilateral, luego de que años atrás llegara incluso a plantear el retiro de Chile de la ONU.
El mandatario también se referirá a la candidatura de Valparaíso como sede del Tratado de Alta Mar, conocido como BBNJ, cuyo objetivo es fortalecer la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en las zonas situadas fuera de las jurisdicciones nacionales.
Otro elemento que marcará su visita será la decisión del gobierno de no respaldar la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU, aunque el tema no estaría contemplado en su discurso.
La planificación de la participación chilena busca mantener el foco estrictamente en los intereses de la política exterior del país y evitar entrar en esa controversia, más allá de reiterar que el actual gobierno anunció desde un comienzo que no apoyaría la postulación.
La intervención también marcará un cambio respecto de la postura que Kast sostuvo años atrás frente al organismo multilateral, cuando llegó a plantear incluso la posibilidad de que Chile se retirara de Naciones Unidas.
Recientemente, en una entrevista, reconoció que su mirada ha “evolucionado en el tiempo”, debido a los cambios internos que ha experimentado la propia entidad, y descartó de plano una eventual salida del organismo.
La planificación de la participación en la ONU busca mantener el foco estrictamente en los intereses de la política exterior chilena, evitando referirse a la candidatura de Bachelet.
Encuentro con Trump
Pero más allá de la Asamblea General, existe interés en la delegación chilena por concretar una reunión bilateral con el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La idea sería dar una señal de cercanía antes de los viajes que Kast y el propio mandatario estadounidense realizarán en noviembre a China para participar en la cumbre APEC. Tras esa cita, el Presidente chileno contempla una visita oficial al gigante asiático, que incluiría un encuentro bilateral con Xi Jinping en Beijing.
Kast confirmó hace unos días que existe la posibilidad de sostener una reunión con Trump, aunque bajó las expectativas: “Si se da la ocasión, bien, y si no se da, bien también”.
Hasta ahora, se sabe que la delegación que acompañará al mandatario a Estados Unidos será acotada. La integrarán el canciller Francisco Pérez Mackenna; el asesor internacional del Presidente, Eitan Bloch; y el jefe de contenidos, Cristián Valenzuela, con quienes Kast seguirá afinando su discurso de debut ante el pleno del organismo multilateral. En Nueva York se sumarán el embajador de Chile en Estados Unidos, Andrés Ergas, y el representante permanente de Chile ante la ONU, Roberto Ampuero.
La delegación a EEUU la integrarán el canciller Francisco Pérez Mackenna, junto al asesor internacional del Presidente, Eitan Bloch; y el jefe de contenidos, Cristián Valenzuela.
La Asamblea General de 2026 se desarrollará a cuatro años del plazo fijado para el cumplimiento de la Agenda 2030 y en un escenario marcado por la fragmentación geopolítica, los conflictos internacionales y la necesidad de acelerar el financiamiento y la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El encuentro se produce, además, en un momento de transición para Naciones Unidas, inmersa en el proceso de selección de su próximo secretario general y en el debate sobre su reforma y capacidad para generar consensos frente a los principales desafíos globales.