Tomás Rau construyó buena parte de su carrera estudiando el mercado laboral desde la academia. Esta semana, sin embargo, el número que más complicó al exdirector del Instituto de Economía de la Universidad Católica no salió de una estimación econométrica: fue un voto.
Por ese margen, el Senado rechazó el mecanismo de financiamiento diseñado por el gobierno para Sala Cuna Universal. El proyecto consiguió avanzar a la Cámara de Diputados, pero lo hizo sin una de sus piezas centrales: la cotización de 0,35% de cargo del empleador, compensada con una rebaja equivalente en el aporte al Seguro de Cesantía. La fórmula obtuvo 25 votos, uno menos que los necesarios.
La caída del financiamiento abrió dudas sobre la viabilidad de una de las principales reformas laborales de la administración de José Antonio Kast y dejó expuesta la conducción política del ministro. Tras la votación, un micrófono abierto captó a Rau diciendo “qué desastre, hueón”. La frase se conoció en medio de la controversia por el cambio introducido en el titular del derecho de sala cuna, modificación sobre la cual el Ejecutivo había hecho reserva de constitucionalidad.
La mala semana del ministro no comenzó ni terminó en el Congreso. Rau también debió explicar sus diferencias con el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, por la meta de desempleo del gobierno. Primero, sostuvo que el objetivo de terminar el mandato con una tasa de 6,5% había sido fijado por Quiroz y que él había preferido ser más cauteloso. Después reafirmó su alineamiento con el 6,5%.
El episodio se suma a su ausencia de la primera línea en las medidas coyunturales para enfrentar la emergencia laboral, que han sido encabezadas por el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas.
Rau sostiene que su cartera está concentrada en reformas estructurales y responde a quienes preguntan por su liderazgo: “¿Dónde está el ministro del Trabajo? Haciendo la pega”.
- Esta semana, el proyecto de Sala Cuna Universal logró salir del Senado, pero se rechazó el mecanismo de financiamiento y se modificó quién será titular del derecho. ¿Cómo lo evalúa ahora?
- El proyecto Sala Cuna Universal es muy importante y el Presidente Kast ha sido también un gran promotor. Presentamos las indicaciones el 15 de junio y le pusimos discusión inmediata, lo que muestra la importancia del proyecto. No se trata solo de un proyecto de ley que provee acceso a salas cuna; es más que eso. Llevamos 109 años con una discriminación histórica contra las mujeres. El artículo 203 que conocemos hoy ha ido mutando, pero la primera ley fue en 1917. Es un artículo que introduce una distorsión y hace más caro contratar mujeres. Además, tenemos una tasa de desempleo femenino muy alta, de 10,3%.
- Existía consenso respecto de avanzar en Sala Cuna y el gobierno aparentemente contaba con los votos. ¿Falló el manejo político en el último momento?
- Me gustaría relevar que el proyecto se despachó a segundo trámite. No se pudo durante los dos gobiernos del Presidente Piñera ni durante el gobierno del Presidente Boric. Es la primera vez que un proyecto de Sala Cuna supera el primer trámite y se aprobaron 27 de sus 30 artículos. Es un avance.
Efectivamente, el articulado sobre el financiamiento no avanzó por un tema de quórum. Estaban los votos: tuvimos 25 a favor y 22 en contra, pero ya sabemos lo que pasó con el quórum.
"Más del 93% de nuestro presupuesto se destina a pagar pensiones u obligaciones previsionales. No tenemos presupuesto para generar empleo (...) Nuestra tarea es generar las condiciones habilitantes, legales o reglamentarias".
También me gustaría destacar que es un proyecto con mucho apoyo. No solo existe respaldo a la idea de sala cuna, sino también a este proyecto. Incluso, exministros de los gobiernos de la Presidenta Bachelet y del Presidente Boric, como Andrés Velasco y Mario Marcel, lo apoyaron.
Mucho del proyecto actual recoge ideas del anterior, y así lo han reconocido las más de 30 organizaciones de mujeres con las que nos hemos reunido. Tenemos la convicción de que el mecanismo de financiamiento es responsable y realista, sobre todo cuando tenemos una tasa de desempleo de 9,5% y los costos laborales están creciendo, como reconoce el IPoM del Banco Central.
- ¿Insistirán en el mismo mecanismo de financiamiento o están abiertos a modificarlo para alcanzar un acuerdo más amplio?
- Heredamos un déficit estructural de 3,7%, equivalente a US$ 13 mil millones, y hemos gobernado estos seis meses con medidas de ajuste fiscal y mucha austeridad.
Por otra parte, existe la posibilidad de compensar la cotización con los fondos de cesantía. Tenemos estudios actuariales de la Superintendencia de Pensiones que muestran que, aun compensando la cotización de 0,35% que paga el empleador al fondo de Sala Cuna con una reducción de los aportes a los fondos de cesantía, estos pueden cumplir todas sus prestaciones y seguir creciendo.
Pensamos que, dada la realidad fiscal, este es el mecanismo responsable y adecuado. Me he reunido con más de 30 organizaciones y con parlamentarios de oposición de distintas bancadas, tanto del Senado como de la Cámara de Diputados. Hemos dialogado y buscado apoyos. En las comisiones incorporamos cerca de 14 cambios respecto de la presentación del 15 de junio. En materia de financiamiento, esto es lo que podemos hacer por el momento.
- El gobierno hizo reserva de constitucionalidad por el cambio introducido en Sala Cuna respecto del titular del derecho. ¿Mantendrán esa posición o presentarán una indicación en la Cámara de Diputados?
-Estamos trabajando con distintos sectores en la estrategia legislativa. Mantendremos la discusión inmediata, que es la máxima urgencia. No es solo una señal política: estamos realmente convencidos de la relevancia del proyecto.
Emergencia laboral
- Usted ha señalado, incluso antes de asumir como ministro, que Chile enfrenta una crisis laboral. Hoy el desempleo llega a 9,5%. Después de seis meses de gobierno, ¿qué explica este deterioro?
- He estudiado el mercado laboral durante los últimos 20 años y he seguido muy de cerca el empleo desde la pandemia. Para nuestro gobierno es clave no solo recuperar el dinamismo de la economía, sino también generar más y mejores oportunidades de empleo. Nos referimos a empleo formal.
Cuando asumimos, el 11 de marzo, recibimos una economía que venía decreciendo. Seis de los siete Imacec que conocemos han sido negativos. Tuvimos cinco consecutivos: enero, febrero, marzo, abril y mayo. En junio hubo un Imacec positivo, pero julio volvió a ser negativo.
Entre medio pasaron cosas. Heredamos una economía cayendo y tuvimos un shock en el precio de los combustibles por la guerra en Medio Oriente. En el segundo trimestre también cayeron las expectativas de los consumidores. La demanda interna, como muestra el Banco Central, se ha debilitado.
Existe una regularidad empírica muy simple: cuando la economía crece, produce más bienes y servicios, necesita más insumos, mano de obra y capital; se genera más empleo y baja el desempleo. Cuando la economía decrece, ocurre lo contrario: se producen menos bienes y servicios, se contrata menos mano de obra y aumenta el desempleo. Eso es lo que ha ocurrido.
- Se han pedido medidas de emergencia para enfrentar el desempleo y economistas como Patricio Rojas señala que la mirada ha sido en el mediano y largo plazo. La inversión tarda en transformarse en contratación. ¿Qué está haciendo el Gobierno en el corto plazo?
- Hace un par de meses lanzamos Modo Empleo y, desde el Ministerio del Trabajo, el 15 de julio presentamos -a través del Sence- la línea de reactivación laboral, con $ 25 mil millones. Es muy reciente y conocemos las cifras de desempleo con rezago. A fines de este mes conoceremos el trimestre junio-julio-agosto. Hemos recibido más de 50 mil postulaciones. Eso no significa que todas sean elegibles, porque existen una serie de requisitos, pero ha habido mucho interés. Comenzamos a pagar a los primeros beneficiarios durante los primeros días de septiembre.
A eso se suman otras medidas con la Subdere y otros $ 20 mil millones para programas de Sercotec. Con Modo Empleo allegamos recursos para generar unos 50 mil empleos en el corto plazo.
También existe un programa de inversión en obras públicas muy ambicioso, anunciado por el ministro de Obras Públicas, por US$ 15 mil millones durante todo el período de gobierno. A ello se agregarán medidas que anunciará el ministro de Hacienda antes de fin de mes.
Por razones estacionales, el crecimiento de la economía repuntará durante este segundo semestre, como indica el Banco Central. Eso también generará más puestos de trabajo.
- El gobierno comenzó hablando de reducir el desempleo a 6% y ahora menciona una meta de 6,5%. Usted dijo que esta última había sido impuesta por el Ministro de Hacienda y que prefería ser más cauto. ¿Considera que sigue siendo una meta realista?
- Somos un solo gobierno. Obviamente, somos muchos ministros y tenemos reuniones periódicas. La meta del gobierno es la que se ha mencionado: 6,5%.
Quizás lo más importante no sea detenerse en el número, sino mirar cómo podemos hacer todos los esfuerzos como país, no solo como gobierno. El empleo es la mejor política social y la forma más importante de superar la pobreza y la exclusión.
Con una situación como la actual, este es un desafío del país. Nos hemos reunido con los gremios y existen muchas iniciativas. Así como activamos Modo Empleo, la CPC con Inacap y la Sofofa también han impulsado iniciativas. Es muy importante que entendamos que el empleo es un desafío que va más allá de un gobierno. Si se miran las cifras, el desempleo viene aumentando desde hace más de una década. El IPoM muestra que nunca recuperamos los niveles de prepandemia, mientras otros países de la región sí lo hicieron.
- El Banco Central muestra que las condiciones del mercado laboral son distintas de las existentes antes de la pandemia, debido al aumento de los costos y a la automatización. ¿Cómo piensa enfrentarlo el Ministerio del Trabajo?
- Estamos trabajando en una agenda de adaptabilidad laboral muy potente, porque entendemos que la realidad y el mundo del trabajo están cambiando. Tenemos que avanzar en medidas de adaptabilidad laboral, entendidas en un sentido económico amplio: levantar barreras y permitir que más personas se incorporen, o que empleadores y trabajadores puedan adaptarse a esta nueva realidad.
Sala Cuna, por ejemplo, es una medida de adaptabilidad laboral que permite a la oferta de trabajo femenina adaptarse al mundo del trabajo, junto con una provisión de cuidados muy importante, también para los hombres.
También están el contrato por horas, la flexibilización de las 40 horas y el Estatuto del Turismo. Estos dos últimos proyectos están en el Congreso. El martes aprobamos por nueve votos, en la Comisión de Trabajo de la Cámara, la idea de legislar sobre la flexibilización de las 40 horas y el Estatuto del Turismo.
Ese mismo día ocurrieron tres eventos: despachamos por primera vez en la historia el proyecto de Sala Cuna a segundo trámite, con 27 de sus 30 artículos aprobados; se aprobó la idea de legislar sobre la flexibilización de las 40 horas y el Estatuto del Turismo; y avanzó el proyecto del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia.
- La mesa interministerial por el empleo terminó encabezada por el ministro Daniel Mas, mientras se señaló que usted estaba concentrado en materias estructurales. ¿Qué responde a quienes preguntan dónde está el ministro del Trabajo durante esta crisis laboral?
- Lo de la mesa interministerial por el empleo es bastante claro. Yo estaba trabajando intensamente en una agenda de adaptabilidad laboral, que es estructural, y de mediano y largo plazo: Sala Cuna, 40 horas, Estatuto del Turismo, contrato por horas y el paquete que enviaremos durante los próximos meses.
A ello se suma la puesta en marcha de la reforma de pensiones. A veces se da por hecho que las cosas ocurren automáticamente, pero no es así. Estas reformas estructurales requieren crear instituciones e introducir cambios. El trabajo que hemos hecho allí también ha sido muy importante.
Hemos elaborado siete reglamentos. Por ejemplo, el reglamento de la Ley Karin ya fue enviado a la Contraloría, al igual que el de jornadas excepcionales. Tenemos seis proyectos de ley propios o interministeriales y estamos trabajando en otras seis iniciativas en el Congreso.
- Se han levantado críticas por su ausencia en la primera línea de esta crisis laboral. ¿Qué respondería?
- Este trabajo está muy expuesto a la crítica, pero uno tiene que preocuparse de avanzar y concitar apoyos. Estamos abocados a solucionar esta grave crisis laboral, que no se resolverá en un día. Necesitamos que la economía vuelva a crecer y generar empleos.
¿Dónde está el ministro del Trabajo? Haciendo la pega. Más del 93% de nuestro presupuesto se destina a pagar pensiones u obligaciones previsionales. No tenemos presupuesto para generar empleo; tenemos un presupuesto muy acotado. Nuestra tarea es generar las condiciones habilitantes, legales o reglamentarias.
Estamos trabajando coordinadamente como gobierno. Estamos concentrados en una agenda más estructural y el ministro Mas, como titular de Economía y Minería, lidera Modo Empleo. Pero una de las medidas importantes y estructurantes de ese plan la lanzamos desde este ministerio a través del Sence.
- ¿Cómo está su relación con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, tras las diferencias de esta semana?
- Con el ministro Quiroz tenemos una relación muy fluida. Somos economistas, hablamos el mismo lenguaje y tenemos una comunicación muy directa en términos económicos.
Todos tenemos roles distintos dentro del gabinete. El ministro de Hacienda cumple una función muy importante en las finanzas públicas. Cada dos semanas participamos en el gabinete económico, al que asisten ministros permanentes y otros según las materias que se revisan, como Medio Ambiente, Obras Públicas o Vivienda. Son instancias muy importantes, porque permiten abordar distintos proyectos y trabas. Allí se discuten todas las materias y, además, tenemos los consejos de gabinete con el Presidente. Tenemos una relación muy fluida con el ministro Quiroz.