Pero no es sólo la proyección de crecimiento lo que preocupa al mercado, al Ejecutivo y la ciudadanía: la economía chilena enfrenta una tasa de desocupación de 9,5% y una sensación de una fuerte alza en el costo de la vida generada por el aumento en el precio de los combustibles. Por lo mismo, aún cuando el BC es optimista para el 2027 y prevé que la actividad se mueva entre 2% y 3%, la pregunta es cómo remontar de dicho escenario y retomar la senda de crecimiento, baja inflación y desempleo en niveles óptimos.
“Si bien uno ve un panorama en lo inmediato bastante complejo, lo que sí uno advierte es que hacia los próximos meses debería haber alguna recuperación de la actividad. Entonces debería haber un camino natural para ir saliendo de la encrucijada actual, porque uno ve que algunos elementos que estuvieron presentes durante el primer semestre serán transitorios”, comenta el economista jefe de BCI, Sergio Lehmann.
9,5% es la tasa de desempleo del trimestre mayo-julio.
Expectativa por reformas
Por lo pronto, el Central estima que la implementación de la Ley de Reconstrucción aportaría 0,5% de crecimiento anual en 2027 y 2028, aunque podría ser más. Con ello, mejoraría el consumo privado y se reactivaría el mercado laboral, pero los analistas aún no tienen una estimación de cuántos puestos podrían generarse concretamente. “Lo lógico es que venga algún tipo de reacción por el lado del mercado laboral. Esa cantidad de proyectos que se han venido acumulando para adelante, obviamente sí va a tener un impacto favorable en el empleo, pero es muy difícil ponerle números a eso producto de toda esta revolución tecnológica que está ocurriendo de manera paralela”, menciona el economista de Euroamérica, Felipe Alarcón.
A su vez, el académico de la Universidad Diego Portales, Juan Ortiz, agrega que cuantificar ese impacto es complejo porque “hay otro tipo de empleo que es muy acíclico, por ejemplo, el empleo del sector público, que no responde a un efecto de la actividad económica, o la creación de empleo por cuenta propia, que también, inclusive, puede ir a contrapié de la dinámica del PIB”.
Para el próximo año también influirá la base de comparación y de hecho, algunos expertos consideran que dado que el BC mantuvo la proyección de crecimiento para 2027, de cierta forma incorporó ese factor en el escenario base y de ahí que las mayores perspectivas de crecimiento se pospusieran para 2028.
El rol del presupuesto
El 30 de septiembre es la fecha límite para que el gobierno ingrese el proyecto de ley de Presupuestos para el año 2027, el primero diseñado y ejecutado por la actual administración, y es en esta iniciativa donde probablemente se presenta el desafío más grande para el Ejecutivo. De presentar una propuesta muy restrictiva, corre el riesgo de agudizar aún más la contracción económica; mientras que si el erario se presenta como muy expansivo, el riesgo es incumplir las metas de déficit fiscal. La clave entonces está en la priorización.
“A pesar de que estamos viendo una economía debilitada el gasto no deberá subir más allá del 0,5%, entendiendo de todas maneras que eso va a significar que no va a haber un impulso por ese lado. El impulso hacia adelante tiene que venir más bien por la inversión", sostiene Lehmann. A su juicio, "hay espacio para reforzar y avanzar en concesiones (...) yo más bien apuntaría por ese lado, reforzar y apurar algunos procesos de concesiones que refuercen la infraestructura, hay que ser cuidadosos con el gasto público porque si uno no lo es, al final eso se traduce en premio por riesgo más alto, tasas de interés más alta, y eso frena el crecimiento de largo plazo”.
En una línea similar, Alarcón sostiene que “el margen de maniobra que tiene hoy día el gobierno es bastante poco, y lo que puede hacer es jugar dentro con lo que tiene: tratar de contener el gasto corriente del gobierno versus darle el mayor espacio posible a la inversión pública. O sea, moviéndose dentro del presupuesto y no tratar de aumentarlo globalmente. Si se mantienen los números que estamos viendo hoy día de menor inversión pública, también se va a tener un efecto base importante para mañana”.
Ortiz, en tanto, apunta a que se debe “mantener un proceso de ajuste con carácter permanente, ya sea un gasto ineficiente o duplicado, o un programa mal evaluado. Lo otro es que si bien estamos en un escenario que posiblemente en el 2027 sea mucho más positivo, eso no implica que no se tengan que generar políticas que desde el punto de vista de política fiscal permitan potenciar un mayor crecimiento. El gran reto es la inversión pública, porque buena parte del ajuste fiscal que hemos visto a lo largo del 2026 se ha apoyado en esa área”.
Mientras tienen lugar estos diagnósticos, este jueves el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, anunció que el gobierno está trabajando en un plan de inversión pública para potenciar el empleo. En el marco de un seminario en Clapes UC, detalló que este se concentraría en el último trimestre de este año y se concretaría a través de medidas que aceleren la ejecución presupuestaria, a fin de “enganchar” con el año siguiente, complementando la inversión privada. Los detalles deberían ser anunciados a fin de mes, dijo Quiroz, y van en un carril paralelo a las medidas impulsadas por su par de Trabajo, Tomás Rau.