La caída inicial del dólar se desvaneció este miércoles, ya que Irán ha adoptado una postura más agresiva en el conflicto con Estados Unidos, lo que siguió diluyendo las expectativas de diplomacia y eclipsó el optimismo por los últimos datos de inflación estadounidenses.
Después de haber caído temprano a $ 908, el precio del dólar cerró a $ 915,3 en el mercado chileno, prácticamente sin variación respecto de la víspera, según los datos de Bloomberg.
El movimiento de hoy siguió el ritmo del exterior, donde el dollar index borró su descenso matinal para cruzar a un alza de 0,2%, y los rendimientos del Tesoro minimizaron sus caídas iniciales. El cobre transado en Londres devolvió sus ganancias y se quedó con una baja de 0,3%.
Listos para la guerra
El petróleo Brent se mantuvo rondando los US$ 89 por barril, atento a la evolución de la crisis en Medio Oriente, especialmente tras las recientes declaraciones desde Irán. El general de la Guardia Revolucionaria iraní, Mohammad Reza Naqdi, dijo en entrevista con la televisión estatal del país que una serie de nombramientos hechos por el líder supremo, Mojtaba Jamenei, marcan un giro hacia una "doctrina ofensiva".
"Donde sea que las condiciones sean favorables y se haga la orden, debemos ser capaces de llevar las operaciones a territorio enemigo", manifestó Naqdi, cuya disposición que contrasta con la doctrina más defensiva vista previo al inicio de la guerra a finales de febrero.
Mientras, la retórica en torno al estrecho de Ormuz ha seguido marcada por la disputa sobre quién dicta las normas. Donald Trump aseguró que Washington tiene un "control total" de este pasaje estratégico, después de que Teherán afirmara ayer que permanecerá cerrado mientras EEUU no acepte sus condiciones.
Las posturas negociadoras se han vuelto más distantes, con mutuas exigencias de indemnizaciones que dificultan la mediación impulsada por Pakistán y Qatar. Además, los hutíes de Yemen, un grupo militante aliado de Irán, lanzaron ataques mortales este martes contra buques comerciales en el mar Rojo, elevando la presión sobre las rutas de suministro energético.
La jornada partió con ventas globales de dólares por la noticia de que el IPC de EEUU subió 0,1% en julio, y su variación anual se moderó de 3,5% a 3,4%, mientras que la inflación subyacente -sin alimentos y energía, componentes más volátiles- disminuyó también en una décima, hasta 2,5%. Todas cifras en línea con las estimaciones de consenso.
Con estos nuevos datos, los operadores de los mercados monetarios se están inclinando más hacia la idea de que la Reserva Federal mantenga la tasa referencial sin cambios, en lugar de subirla, aunque para calibrar sus expectativas de inflación futura no dejan de mirar los precios del petróleo.