En el marco de la inauguración del XXII Encuentro Santander-América Latina, la presidenta de grupo Santander, Ana Botín, fue la encargada de dar el puntapié inicial del encuentro, que tuvo al Presidente de Chile, José Antonio Kast, como plato principal del seminario.
La ejecutiva recordó que la participación de Banco Santander en Chile se remonta a la década de los '80 y destacó que la entidad tiene casi cinco millones de clientes. "Nos encanta seguir creciendo con su país", indicó Botín a Kast en la apertura del encuentro.
"Chile ha sido y sigue siendo un gran ejemplo de cómo respetar las instituciones, contratos y las políticas macroeconómicas sólidas se puede conseguir un crecimiento rentable durante décadas", afirmó Botín.
Anteriormente, Botín hizo un repaso de la situación fiscal de Europa y cómo la banca podría impulsar el crecimiento, indicando que la resiliencia es un factor clave para todas las economías de la zona.
"No puede haber crecimiento sin una resiliencia sólida; pero, para ser resilientes, debemos acelerar el crecimiento. Si analizamos el contexto de los últimos años, observamos que la economía mundial ha demostrado una gran resiliencia. Hemos enfrentado la pandemia, guerras, crisis energéticas y una inflación elevada; sin embargo, esa resiliencia ha tenido un costo. Hoy, nuestro ritmo de crecimiento es aproximadamente la mitad", afirmó.
En ese sentido, Botín indicó que tanto las autoridades públicas como el sector privado "tienen mucho trabajo por hacer".
"Lo que debemos evitar es que este bajo crecimiento se arraigue, porque sin un mayor crecimiento no hay seguridad. Sin un mayor crecimiento, las pensiones corren peligro. No es posible una transición de capital. Y, como estamos viendo, surgen tensiones sociales", aseguró.
Regulación simple
En su exposición, Botín expresó que, si bien la deuda pública de Europa es alta, "hay buenas noticias". Entre ellas, sostuvo que existe capacidad de ahorro que hoy se está movilizando hacia Estados Unidos y que podría quedarse en el viejo continente.
Para ello, recalcó, se requiere de una regulación financiera más sencilla. Explicó que, de acuerdo con un estudio de la Federación Bancaria Europea -que abarca a 15 bancos que representan el 66 % del total de los actores europeos- concluyó que existe un capital de 273 000 millones de euros potencialmente disponibles para ser utilizado.
"Se trata de un capital que supera los requisitos normativos y que se mantiene ahí debido a exigencias de supervisión. Si bien algunas de estas podrían ser necesarias, la cifra es, sin duda, muy elevada", detalló Botín.
Por lo anterior, solicitó una regulación financiera más simple, que facilite la colocación de créditos.