La Reserva Federal (Fed) debería hacer frente a Donald Trump y subir las tasas por primera vez en más de tres años, dijeron destacados economistas, al respaldar la opinión del presidente del banco central, Kevin Warsh, de que la institución debe concentrarse en controlar la inflación.
En Wall Street se espera ampliamente que los funcionarios de la Fed resistan los llamados de Trump a mantener bajos los costos de endeudamiento y eleven en un cuarto de punto la tasa de referencia de los fondos federales al término de su reunión de dos días este miércoles.
Destacados economistas académicos encuestados por la Booth School of Business de la Universidad de Chicago para el FT coincidieron con las perspectivas del mercado: 50 de los 51 consultados dijeron que los costos de endeudamiento deberían subir desde el actual rango de 3,5%-3,75%.
Aunque la mayoría de los economistas respaldó un alza de un cuarto de punto, 14% pidió un fuerte incremento de medio punto, ante el temor de que un aumento de los precios de los combustibles provocado por la guerra de Trump con Teherán se transforme en una crisis inflacionaria más amplia.
“La Fed está significativamente atrasada en términos de subir las tasas. La inflación ha estado muy por encima de la meta durante años”, dijo Olivier Coibion, profesor de la Universidad de Texas en Austin. “La inflación no está tendiendo de regreso hacia la meta; si acaso, se está moviendo en la dirección equivocada, por lo que la política debería reaccionar con fuerza”.
Las autoridades estadounidenses encargadas de fijar las tasas redujeron los costos de endeudamiento tres veces el año pasado, luego de que la inflación bajara con fuerza tras alcanzar máximos de varias décadas después de la pandemia de Covid-19. Pero desde entonces, la guerra con Irán, los aranceles de Trump y el boom de la inteligencia artificial (IA) han frenado los progresos.
El índice de precios PCE general, la medida de inflación preferida por la Fed, se sitúa en 3,7%, casi el doble de la meta de 2% del banco central. Los costos en etapas anteriores de las cadenas de suministro están aumentando a un ritmo aún mayor.
Casi 90% de los encuestados no espera que la Fed alcance su meta de 2% hasta al menos 2028, pese a las expectativas de tasas de interés más altas.
Las mayores presiones sobre los precios no han disuadido a Trump de pedir agresivos recortes de tasas, y el Presidente ha calificado los actuales costos de endeudamiento de “ridículos”. Aunque es poco probable que Trump celebre un alza de las tasas de interés, el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, ha dicho en los últimos días que la Casa Blanca respeta la independencia del presidente de la Fed.
Warsh, quien fue elegido por Trump para dirigir la Fed a comienzos de este año, allanó el camino para un alza en un discurso pronunciado a fines de agosto en Jackson Hole, cuando dijo que el banco central tendría “trabajo por hacer” a menos que la inflación mostrara rápidamente señales de desaceleración hacia niveles compatibles con su meta.
“La Fed tiene un doble mandato: mantener bajo el desempleo y baja la inflación. En materia de desempleo, obtiene una nota sobresaliente —una A o, como mínimo, una A-—, pero en inflación recibe una mala calificación”, dijo Alan Blinder, exfuncionario de la Fed y actualmente profesor en Princeton. “La Fed no ha alcanzado su meta de inflación en años, por lo que está bastante claro dónde tiene trabajo por hacer”.
La última vez que la Fed alcanzó su meta de inflación de 2% fue a comienzos de 2021.
Las probabilidades de un alza de tasas aumentaron drásticamente después de que los datos publicados la semana pasada mostraran que los precios al consumidor subieron 0,4% entre julio y agosto, dejando la tasa anual de inflación sin cambios en 3,4%.
Los traders ahora asignan una probabilidad de 95% a un alza de un cuarto de punto en los costos de endeudamiento de Estados Unidos, una medida que marcaría el primer aumento de las tasas de interés estadounidenses desde julio de 2023.
Aun así, Sebnem Kalemli-Ozcan, de la Universidad de Brown, dijo que considera que la decisión del miércoles está 50-50. “Warsh todavía podría decir que deberíamos esperar para ver cómo evolucionan los datos con tanta incertidumbre. Así que, en ese sentido, también es posible que no suban las tasas y sigan teniendo la pelea familiar”.
Pese a la magnitud de sus preocupaciones por la inflación, los economistas se mostraron más escépticos que los mercados respecto de que la Fed vuelva a subir las tasas durante 2026, y una estrecha mayoría anticipó una -o ninguna- alza adicional.
Más de 90% de los encuestados dijo estar de acuerdo con las declaraciones de Warsh en agosto de que los avances en la inflación PCE -que ha bajado desde su máximo superior a 4% registrado en mayo- han hecho poco por disipar las preocupaciones de que la inflación subyacente sigue persistentemente alta.
El discurso de Jackson Hole se produjo después de que Warsh generara preocupación en Wall Street tras la decisión de julio del banco central estadounidense, cuando el presidente de la Fed no explicó cómo pretendía volver a controlar la inflación.
“Necesita demostrar su valía. Necesita demostrar que está dispuesto a hacer lo que sea necesario”, dijo Jón Steinsson, de la Universidad de California, Berkeley. “Si intenta nuevamente no subir las tasas, los mercados van a empezar a volverse en su contra”.