El sistema tributario de Argentina está conformado por más de 150 impuestos que se cobran a nivel nacional, provincial y municipal. Entre ellos figuran gravámenes cuestionados por sus efectos sobre la actividad económica, como el impuesto a los Ingresos Brutos, que encarece los costos de las empresas.
Esta estructura fue uno de los principales temas abordados durante las XV Jornadas Iberoamericanas de Financiación Local, organizadas por la Universidad del CEMA (UCEMA), en un encuentro que reunió al viceministro de Economía, el chileno José Luis Daza; el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri; el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; y el ministro de Economía de Santa Fe, Pablo Olivares.
Los participantes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia una reforma tributaria integral que contemple tanto una reducción de las tasas impositivas como una modificación de la Ley de Coparticipación Federal de 1988, en un contexto de crecimiento económico.
Daza, número dos del ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que, aunque los economistas suelen discrepar sobre las políticas macroeconómicas, existe un amplio consenso respecto de los cambios necesarios en materia tributaria.
"Tenemos que eliminar esta maraña de 157 impuestos y pasar a un sistema muy simplificado, de no más de 8 a 10 impuestos, acordado con las provincias. La simplicidad no es solo un tema de estética: es facilitar el pago y hacerle la vida más fácil a la gente", afirmó.
El funcionario también planteó que Argentina debe mantener un nivel de gasto público equivalente al 20% del Producto Interno Bruto (PIB).
Para Daza, la transformación del sistema impositivo es una condición necesaria para que el país alcance un crecimiento sostenido y pueda acercarse a las economías que han registrado un desarrollo más acelerado. En ese contexto, calificó la actual estructura tributaria como "frankensteiniana".
"En ese marco de acuerdo total, uno de los impuestos más tóxicos, más nocivos y más distorsivos que nunca se debe usar es Ingresos Brutos. Es lo más tóxico de toda la estructura impositiva que se puede poner. Las circunstancias nos llevaron a una situación en la que, para poder subsistir, las provincias lo necesitan. Pero es un impuesto que debe eliminarse", sostuvo.
La propuesta se enmarca en los planes de simplificación tributaria del gobierno de Javier Milei. Caputo había anticipado durante el 62° Coloquio de IDEA que, ante un eventual segundo mandato del mandatario, el Ejecutivo avanzaría con una reforma orientada a modificar el sistema impositivo.
La mirada de las provincias
Durante el encuentro, Jorge Macri aseguró que las distintas jurisdicciones ya están realizando esfuerzos para reducir el peso de Ingresos Brutos, cuya recaudación equivale al 4% del PIB.
"En la Ciudad de Buenos Aires, el 90% de las pymes industriales tienen Ingresos Brutos cero. Los profesionales también. Y desde el año pasado incluimos a los no profesionales, porque había una gran injusticia: el profesional no pagaba y el no profesional sí. Es ridículo", señaló.
El jefe de Gobierno porteño también destacó la necesidad de recuperar un crecimiento económico sostenido antes de avanzar en una modificación del sistema de distribución de los recursos fiscales.
"La discusión de la coparticipación hay que ponerla sobre la mesa, sin ninguna duda. Pero mi experiencia es que, hasta que no haya expansión, va a ser difícil ver quién suelta, porque todos estamos en una economía de subsistencia", agregó.
Por su parte, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, advirtió que la elevada carga tributaria argentina no es un problema exclusivo de las provincias, sino que también responde a impuestos establecidos por el Gobierno nacional.
"Hay impuestos distorsivos en las provincias, con Ingresos Brutos a la cabeza, pero también otros sumamente distorsivos en la Nación: el impuesto a los combustibles y el impuesto al cheque. Eso requiere una reforma fiscal imprescindible y, además, integral", afirmó.
Cornejo cuestionó, además, las distorsiones de la Ley de Coparticipación Federal, al considerar que el objetivo distributivo con el que fue concebida no se ha cumplido.
"El paquete tiene que ser integral: no hay otra chance de seguir bajando el gasto público de manera sostenida y de modificar la estructura impositiva. Argentina no va a bajar sustantivamente su riesgo país si no tiene un gran acuerdo sobre estas reformas", planteó.
El gobernador insistió en que una reforma de esta magnitud debe realizarse en un contexto de expansión económica y que, para eliminar impuestos relevantes para las finanzas provinciales, es necesario presentar mecanismos que permitan sustituir esos ingresos.
Desde Santa Fe, el ministro de Economía provincial, Pablo Olivares, apuntó a otros problemas del sistema tributario, como los saldos a favor de los contribuyentes que permanecen retenidos por las administraciones fiscales, inmovilizando recursos de las empresas.
"Creo que la devolución automática es un imperativo moral del Estado: antes de recaudar, lo primero que tiene que hacer es devolver lo recaudado de más", expresó.
Informalidad y caída de la recaudación
Otro de los asuntos abordados durante la jornada fue el impacto de la informalidad sobre la recaudación tributaria.
Jorge Macri cuestionó la normalización de la evasión fiscal y advirtió sobre las consecuencias de justificarla únicamente por la elevada presión impositiva.
"Si seguimos naturalizando que el 50% de nuestra economía es en negro y lo justificamos porque la presión impositiva es muy alta, nunca vamos a salir de este espejismo que nos tiene atrapados. Hay que hablar con seriedad del tema de la evasión", sostuvo.
Olivares coincidió en que la informalidad también responde a factores culturales y a la estructura productiva del país.
"Es, en parte, la contracara de una economía urbana con un sector informal de baja productividad. Eso no lo justifica, pero es parte de la explicación", explicó.
El ministro santafesino planteó que la modernización de la economía y una mejora de la productividad permitirían enfrentar este problema. También defendió el fortalecimiento de las instituciones fiscales independientes para mejorar la aplicación de la carga tributaria existente.
Daza compartió el diagnóstico sobre el componente cultural de la informalidad, aunque puso especial énfasis en los incentivos que genera el tamaño del Estado y la estructura impositiva.
"Con el tiempo, el comportamiento sostenido se convierte en un tema cultural. Es parte de la cultura argentina, por ejemplo en la construcción y en ciertos sectores, que haya una parte en negro. Pero tenemos que terminar con los incentivos que empujan a la gente a la informalidad", afirmó.
Y concluyó: "Con un Estado sobredimensionado vamos a empujar a toda la población a la informalidad. Necesitamos una reforma impositiva integral que financie al Estado a partir del crecimiento de la economía".