El petróleo volvió a situarse por debajo de la barrera de los US$ 100 por barril este miércoles, por primera vez desde comienzos de octubre, después de que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restara importancia a la posibilidad de nuevos ataques contra Irán, tras la contundente derrota de su partido en las elecciones legislativas de mitad de mandato.
Los futuros del Brent, referencia internacional del crudo, se desplomaron en torno a 10%, mientras los inversionistas evaluaban las consecuencias políticas de unos comicios marcados por el descontento de los estadounidenses con el costo de vida y la guerra en Medio Oriente.
La caída también se reflejó en el mercado físico. El Brent fechado, una de las principales referencias para las transacciones de petróleo, descendió a su menor nivel desde septiembre, en momentos en que los flujos de crudo a través del estratégico estrecho de Ormuz se mantienen cerca de los niveles previos al conflicto.
El petróleo acumula un alza cercana al 70% en lo que va de 2026, impulsada por las interrupciones en los suministros desde el golfo Pérsico. El encarecimiento del crudo también ha elevado los precios de la gasolina y el diésel, aumentando la presión sobre los consumidores estadounidenses y convirtiendo el costo de los combustibles en uno de los principales factores de preocupación electoral.
Los dichos de Vance
La reacción de los mercados coincidió con un fuerte cuestionamiento desde el propio gobierno estadounidense.
El vicepresidente JD Vance responsabilizó directamente a la guerra contra Irán por la derrota republicana, en una señal de las tensiones que el conflicto está generando al interior de la administración Trump.
“La razón por la que perdimos es la guerra. El propio Presidente lo dijo anoche”, escribió Vance en una extensa publicación en la red social X.
Trump había reconocido la noche del martes que el conflicto contribuyó a los resultados adversos de su partido, aunque aseguró que no se arrepentía de haberlo iniciado.
Las elecciones dejaron una amplia victoria demócrata, con triunfos en bastiones tradicionalmente republicanos, en medio del malestar de los votantes por el aumento del precio de la gasolina asociado a la guerra con Irán.
La magnitud de la derrota también abrió un debate dentro del Partido Republicano sobre la elección presidencial de 2028, en la que Vance aparece como uno de los posibles aspirantes.
“El principal problema es que muchas personas que votaron por Trump/Vance en 2024 votaron por los demócratas en 2026”, sostuvo el vicepresidente.