La tecnología satelital está tomando protagonismo en Chile. Por medio de un decreto firmado por el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, la autoridad otorgó a la empresa estadounidense AST SpaceMobile Chile SpA una concesión de servicio intermedio de telecomunicaciones en la banda S.
La compañía en cuestión fue fundada por Abel Avellan, ingeniero multimillonario venezolano que, según Forbes, ha sido incluso catalogado como un competidor directo de otros personajes que actualmente están protagonizando la carrera satelital global: Elon Musk, con su compañía de cohetes SpaceX y Starlink; y Jeff Bezos, fundador de Amazon y al mando de Amazon Leo. Su patrimonio, según el medio, ronda los US$ 6.200 millones.
Según consigna la compañía en su página web, sus satélites son de tecnología BlueBird y “proporcionan banda ancha completa directamente a los smartphones estándar sin necesidad de hardware especializado ni modificaciones en el teléfono”. Esto, en la práctica, afirma que permite a los usuarios realizar videollamadas, navegar por internet y usar sus aplicaciones a velocidades 4G y 5G “desde cualquier lugar del planeta”.
Eso sí, no opera bajo un modelo B2C. Al contrario, AST funciona como una red de transporte para operadores móviles terrestres y, de hecho, a la fecha tiene firmados contratos con otras compañías de telefonía móvil como Verizon, AT&T y Vodafone. En el caso de Chile, podría llegar como competidor al servicio Direct to Cell (D2C) de Starlink que presta Entel a sus usuarios.
Insumo para otras industrias
La autorización chilena otorgada a la empresa le permite a la firma operar y explotar durante 30 años -y en todo el territorio nacional- un servicio móvil satelital a través de su constelación de órbita baja no geoestacionaria, que podrá ser ofrecido “utilizando medios de terceros, debidamente autorizados”.
Además de los usuarios de telefonía móvil, la tecnología de la firma podría también responder a requerimientos de diversas industrias en Chile. En el caso de la minería, la industria forestal, agro, el mercado marítimo; sus satélites permiten conectar faenas remotas, telemetría de flotas, sensores ambientales y maquinaria pesada sin necesidad de desplegar torres privadas ni terminales satelitales.
Además, en caso de catástrofes naturales o fallas de fibra terrestre, su tecnología permite habilitar mensajería, voz y el transporte de datos críticos. Esto, bajo la consigna de que “la conectividad no es solo un privilegio, es un derecho básico humano. Y nuestra tecnología está diseñada para convertir eso en una realidad para todos”, dice la estadounidense en su página web.
Y, desde su aterrizaje en la Subsecretaría de Telecomunicaciones, Romina Garrido ya se ha referido abiertamente a este tipo de tecnologías. De hecho, previo a anunciar la llegada de Amazon Leo al país -en julio pasado- enfatizó que una de las tareas más desafiantes dentro de su cartera es garantizar conectividad a las personas que viven en los lugares más aislados del país, donde “se siente mucho más intensa esa falta de conectividad”.