Chile está en una posición relativamente sólida en materia de seguridad, gracias a sus instituciones y capacidades, aseguró el profesor de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, Evan Ellis. Advirtió -eso sí- que el país enfrenta desafíos crecientemente transnacionales, desde el narcotráfico y el lavado de dinero hasta el uso de criptomonedas, lo que obliga a reforzar la cooperación internacional.
El también investigador asociado senior del Center for Strategic and International Studies (CSIS), no solo se ha especializado en crimen organizado en lo que respecta a la región, sino que también ha seguido con atención la influencia china y los riesgos que, a su juicio, plantea.
De visita en nuestro país, el investigador observó con optimismo la voluntad del gobierno de José Antonio Kast para enfrentar los problemas de seguridad. Desde ese diagnóstico, abordó los espacios de cooperación con Washington, sobre todo las preocupaciones en torno a un alineamiento que pierda de vista el interés nacional.
- Chile ha puesto la seguridad y el combate del crimen organizado en el centro de la agenda política. ¿Desde su experiencia comparada en América Latina, en qué etapa está el problema en Chile?
- Lo primero es reconocer que esos son problemas transnacionales que afectan a toda la región. Flujos de drogas -tanto basadas en plantas como drogas sintéticas-, también minería ilegal, lavado de dinero, trata de personas y varias otras cosas. Chile tiene que reflexionar en torno a la internacionalización del problema.
Entonces, cobra relevancia el control que ustedes tienen en la frontera norte, pero también es importante el control de los puertos.
Otra dimensión es lo de la relación entre la inmigración y la extorsión. En los últimos años lo que ha ocurrido con esta mala gestión de Venezuela y la salida de más de 9 millones de personas es que los venezolanos no solo han sido víctimas de este régimen autoritario, sino doblemente víctimas de grupos como el Tren de Aragua, del Callao, Los Gallegos y Los Pulpos.
Hay ciertas iniciativas del Presidente Kast que son necesarias. Lo primero es el control eficaz de la frontera. Entiendo que esto es un proyecto en camino, con la construcción de 30 kilómetros de zanja.
- El gobierno de Kast planteó perseguir organizaciones criminales completas, seguir el dinero, reforzar el control fronterizo y utilizar más tecnología. ¿Cuáles de esas herramientas realmente han demostrado ser efectivas?
- No es cuestión de una versus otra. En esta lucha contra el crimen organizado se debe hacer todo de forma coordinada con el mejor enfoque en el momento correcto y en los lugares correctos.
Es preciso mejorar los controles de las cárceles, para contener la extorsión o la coordinación desde allí. Uno necesita controlar las fronteras, porque –de lo contrario- habrá contrabando de drogas y de otras cosas. Hay que controlar los puertos.
También es relevante atender a los jóvenes, revisar las oportunidades o falta de oportunidades en sus comunidades, porque esto es también un problema social.
- Ha mencionado la relevancia del control portuario, considerando la posición de Chile en esta internacionalización del crimen. ¿Cómo Chile podría fortalecer esta área? ¿Qué medidas se están implementando?
Es un área un poco incipiente. Entiendo que la autoridad portuaria está funcionando bien.
Aunque hay ciertos puertos, por ejemplo, el de Iquique donde su zona franca es problemática. Muchas cosas entran por ahí, no solo a Chile, sino que también rumbo a Bolivia, a Paraguay. Incluso hay ciertos impedimentos legales por tratados con límites en la inspección de cargos que están entrando y pasando a Bolivia.
Hay dimensiones que va más allá de una falta de capacidad de la ley.
También está la cuestión de quién de cuáles empresas operan los puertos y si esas empresas son confiables o no. Hemos visto este problema en Perú con Chancay. Chile tiene mejor aplicación de las leyes, pero cuando se evalúan las inversiones no solo se debe pensar en minería, telecomunicaciones o centros de datos, sino también en sectores como el portuario. No estoy diciendo que solo hay que restringir adquisiciones de chinos, porque también hay otros operadores cuestionables con conexiones con el crimen organizado.
Si no hay confianza en los puertos en Chile habrá problemas con inspecciones con Europa, Asia... La integridad de puertos es tema central, de integridad del comercio.
- Cuando se plantea la persecución del dinero del crimen organizado, ¿a qué medidas se debe apuntar?
- Es una de las áreas más importantes. En Chile la Unidad de Análisis Financiero (UAF) funciona bien. Estamos viendo con más frecuencia en la región el desafío de las criptomonedas, que son como el efectivo, pero sin la necesidad de cruzar fronteras. Se necesitan leyes especiales y nuevas, así como ciertas técnicas y capacidades de uso que tiene EEUU.
También es importante la dimensión de la cooperación internacional. Me parece que hay una nueva cooperación entre entidades del Tesoro de EEUU y Chile.
No es que crea que está todo mal con China, pero reconozco que plantea ciertas dificultades para controlar el lavado de dinero. Mientras tenemos un aumento del comercio legítimo y de estructuras bancarias legítimas -como ICBC o China Construction Bank, etcétera- se hace más importante tener una buena colaboración de inteligencia sobre esos flujos. Porque, a veces, las interacciones con bancos chinos en China son difíciles de seguir.
Cooperación sin subordinación
- ¿Qué espacio de colaboración en seguridad distingue entre Chile y EEUU?
- Chile, con sus instituciones y recursos, siempre ha sido uno de los países que está en mejor estado en América. Entonces, para mí, más importante que el apoyo es la cooperación. Hay muchos agregados militares chilenos en EEUU, en el Comando Sur y en otros lugares.
Por supuesto, también son relevantes las cuestiones de intercambio de inteligencia, inteligencia criminal.
Es importante la cuestión de seguridad del estrecho de Magallanes, aguas soberanas de Chile que son una cuestión de importancia estratégica para EEUU. En un tiempo de guerra, por ejemplo, el libre tránsito de buques como portaaviones y buques grandes es relevante y si estuviéramos en guerra con China podrían interrumpirlo. Por supuesto, también es relevante el acceso a la Antártica, especialmente cuando se acabe el tratado en 2048.
- ¿En ese vínculo qué cambios distingue con la llegada de Kast a la presidencia de Chile?
Lo que me anima mucho en el tema de seguridad con el Presidente Kast es un aumento de voluntad. Aunque valoro sus principios, me llamaban la atención algunas cosas que estaba haciendo el Presidente (Gabriel) Boric.
Por ejemplo, cuando Maya Fernández, ministra de Defensa, fue a China aumentó la colaboración y comenzaron a aparecer chinos en todas las instituciones y chilenos yendo a China y buques viniendo para acá y regresando, como este buque oceanográfico que tenía cierta capacidad de hacer un mapeo de áreas sensibles por debajo del agua.
Entonces había cosas, en mi opinión personal, preocupantes.
- En relación con la cooperación entre las administraciones de Santiago y Washington, han surgido algunas críticas que apuntan a un alineamiento nacional con intereses estadounidenses. ¿Cómo ve esa disyuntiva?
- Yo entiendo de dónde sale esta preocupación, pero yo creo que lo bueno acá en Chile es, por geografía y por la naturaleza de los intereses chilenos, hay una complementariedad natural.
Al final del día, la cuestión es entender y respetar la cooperación dentro de los límites de las leyes chilenas.
En cuanto a asuntos de China, por ejemplo, en tiempos de guerra yo me preocupo desde la perspectiva de EEUU, sí o sí, por la posibilidad de que China tuviera, aprovechando una presencia en Chile o en Argentina, la capacidad de poner en jaque el estrecho de Magallanes o el pasaje Drake. Siendo un socio comercial, en tiempos de guerra, no quisiera que cerraran un territorio soberano chileno.
Entonces, por la naturaleza de la cooperación que tenemos, hay más posibilidades complementarias que necesariamente una subordinación.
El canciller Pérez Mackenna, en su famoso tuit con (el embajador estadounidense) Judd Brandon y luego con Niu Qingbao (el embajador chino), es casi chistoso demostrar así la equivalencia. Para mí no es una cosa de equivalencia, sino un asunto de mostrar que hay transparencia, leyes y predecibilidad.
- Cuando EEUU ha planteado dudas sobre las inversiones chinas ha llamado a Chile a implementar un screening de inversiones. ¿Cómo conversa eso con los riesgos que ha referido?
- En mi opinión, lo más importante es aplicar las leyes en función del interés de Chile, navegando en su relación comercial con China y mejorando la que tiene con EEUU.
Entonces, en el caso del cable submarino hubo problemas profundos. Como contexto, en 2017 China ya estableció una ley nacional que explícitamente dice que si hay empresas en China que tienen datos de interés del Estado chino, como Huawei, estas están obligadas a entregar esos datos.
El punto es si con este cable submarino Chile hubiera dicho: “Mira, tuvimos este proceso transparente y determinamos que no hay un riesgo”, yo creo que no hubiera sido un problema. Pero no fue el caso. Entonces el problema en parte no solo era por hacer algo con China, sino por falta de transparencia.