En las próximas horas, el economista Pablo García se embarcará en un viaje a Londres, Reino Unido. ¿La razón? Participar en uno de los paneles de la última jornada de ChileDay en la capital británica.
El próximo miércoles 16 de septiembre, el exvicepresidente del Banco Central moderará un panel sobre la integración financiera de Chile, junto a ejecutivos del instituto emisor, de London Stock Exchange, JPMorgan y MSCI.
El hoy académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) mira con mucho interés la reforma al mercado de capitales presentada el miércoles por el gobierno, entregando en general una opinión favorable respecto a su contenido, aunque también mostrando ciertas aprensiones respecto a temas como el impacto fiscal del nuevo Fondo Nacional para la Vivienda (Fonavi).
- ¿Cuál es su primera reacción respecto al proyecto?
- Dividiría el proyecto en dos grandes temas. Uno, el Fondo para la Vivienda, que indudablemente es un proyecto grande e importante. Hay discusiones de en qué medida esas políticas fiscales expansivas se hacen por un vehículo en el mercado de capitales versus la política fiscal directa.
Obviamente, hay temas de diseño, de incentivos correctos.
Ahora, el diagnóstico macro que apunta a ese tipo de medidas, lo interpretaría como la observación de que hay un sector extraordinariamente rezagado en Chile, que es la construcción y que necesita medidas específicas, más que medidas macro que afecten a toda la economía, como por ejemplo bajar la tasa o un paquete fiscal expansivo.
- ¿Ve riesgos en el proyecto?
Hay que verlo con detalle, pero creo que el Fonavi, ese programa en sí mismo, requiere un análisis cuidadoso. Pero mi impresión es que responde al diagnóstico de que no era viable fiscalmente todos los años continuar expandiendo el acceso al subsidio a la tasa de interés, que es muy caro. Me imagino que esto es un sustituto.
“Mi impresión es que (el Fondo Nacional para la Vivienda) responde al diagnóstico de que no era viable fiscalmente todos los años continuar expandiendo el acceso al subsidio a la tasa de interés, que es muy caro. Me imagino que esto es un sustituto”.
- ¿Cuál es el segundo pilar que destacaría?
- La necesaria puesta al día de nuestro mercado de capitales, donde siempre debemos tener como norte acercarnos a las prácticas de los mercados de capitales avanzados.
Si queremos tener una economía desarrollada debemos tener mercados, instituciones de economía desarrollada. No es solamente un tema de ingreso per cápita. Tenemos una institucionalidad monetaria de primer mundo y poner algunas normas al día respecto a nuestro mercado de capitales era necesario.
- ¿Tales cómo?
- Por ejemplo, que los inversionistas no residentes van a tener un acceso mucho más fluido al mercado de renta fija chilena. Eso va a potencialmente reducir los costos de financiamiento de nuestro mercado de deuda soberana.
El permitir que los fondos de pensiones puedan hacer Repo es también muy bienvenido, ya que pone al día a nuestra normativa de gestores de fondos importantes respecto a lo que se hace en otras jurisdicciones, también aportando a la liquidez del mercado de renta fija y al mercado de Repo. Creo que son esenciales para el funcionamiento de una economía moderna.
Además, muestra que estamos abiertos al mundo más esencial, que es nuestro mercado de renta fija.
“El entorno macroeconómico es que hay un bache en el 2026, pero que no es un problema estructural de menos crecimiento para siempre. Eso es una cosa muy importante y que refrenda por qué volvemos al 2027-2028 con crecimiento más altos. No me habría extrañado un crecimiento en un rango de 2,25% a 3,25%”.
- ¿Ayuda todo esto al anhelo de que Chile se transforme en una plataforma financiera regional?
- Hay una dimensión que se refiere a que el pilar estructurante de cualquier mercado de capitales es el mercado de renta fija soberana. Tenemos el rating soberano, tenemos la credibilidad monetaria para que sea un mercado de renta fija a nivel mundial.
Lo que nos hace falta es eliminar los ripios y trabas y especificidades e idiosincrasias que lo hacían difícil para el pool de ahorro global que quiere meterse en estos mercados.
Esta reforma va en una dirección correcta de permitir convertibilidad de nuestra moneda, permitir internacionalizar nuestro mercado de capitales y el peso. Entonces, esa es la parte central.
Que Chile sea o no sea un centro exportador de servicios financieros depende de múltiples otras características. Por supuesto, tener un mercado de renta fija robusto, sólido, líquido, amplio, es una condición necesaria. Pero eso depende de un montón de otras características. Esto era necesario para muchas otras cosas.
- Hacienda calcula que el conjunto de cambios aumentará el nivel de PIB en casi 0,9% al cabo de una década. ¿Lo ve factible?
- No creo que el efecto en crecimiento a 10 años sea una métrica que uno pueda calcular con mucha certeza. Los efectos que uno puede tratar de estimar a esta altura en impacto fiscal o en crecimiento económico, no es lo central.
Hay que dejar de lado el Fondo de la Vivienda, que tiene su rol específico y cuyo impacto macro puede ser más o menos grande. Pero todas estas otras medidas de puesta al día son necesarias para que nuestra economía apunte a tener un mercado de capitales desarrollado.
Eso, indudablemente, favorece la intermediación financiera, el crecimiento, canalizar inversiones, el atractivo de Chile para los inversionistas extranjeros. ¿Cuánto es el efecto de eso en crecimiento? No es una cifra que uno pueda dar con certeza, pero con gran probabilidad va a ser algo positivo.
Su visión del IPoM
- El Banco Central entregó una nueva versión del Informe de Política Monetaria (IPoM), apuntando a un 2026 peor a lo esperado pero poniendo sus fichas en 2027 y 2028. ¿Comparte ese escenario?
- El IPoM hizo lo que correspondía, que era mostrar un escenario macroeconómico donde este año la información coyuntural mostraba que va a ser bien débil, con un rebote para 2027 y 2028.
- A principios de año era difícil pensar en un panorama tan malo para 2026.
- Pero ha pasado mucha agua bajo el puente. Siempre la pregunta es respecto a lo que pensábamos hace una semana atrás.
- Llamó la atención que no hubo una corrección importante al alza en la inflación.
- Por el lado inflacionario no hubo cambios significativos. En el fondo, el entorno macroeconómico es que hay un bache en 2026, pero que no es un problema estructural de menos crecimiento para siempre. Eso es una cosa muy importante y que refrenda por qué volvemos al 2027-2028 con crecimiento más altos. No me habría extrañado un crecimiento entre 2,25% a 3,25%.
- ¿Está jugado el 2026?
- Está jugado hace varios meses. La pregunta es qué pasa el primer semestre del próximo año y si uno ve atisbos de una reaceleración, sobre todo la inversión, porque esa es la parte central a observar para anticipar que un crecimiento del próximo año esté dentro del rango del Central o, incluso, un poco más arriba.
- ¿Coincide con el tono del comunicado del Central? No queda muy clara la trayectoria futura de la tasa
- Lo más interesante del comunicado es que es muy neutral. Estás en una situación donde no te puedes comprometer a una cierta dirección de movimiento de tasas, porque hay dudas respecto a la persistencia de los shocks de oferta, la dinámica inflacionaria. Hay dudas respecto a si la debilidad del consumo y el ciclo persiste y tiende a generar efectos desinflacionarios. Frente a esa duda, como estamos tan cerca de la tasa neutral, lo que corresponde es dar una señal muy neutral hacia adelante y es lo que el comunicado hizo.