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REGÍSTRATE AQUÍEl texto además entrega mayores responsabilidades al directorio en la gestión de riesgo en las inversiones.
Por: Equipo DF
Publicado: Miércoles 7 de noviembre de 2012 a las 05:00 hrs.
Más allá de la renovación en las estructuras de inversión de los fondos de pensiones, a través de la nueva normativa que redujo los límites de inversión y que fue publicada ayer por la Superintendencia de Pensiones (ver nota relacionada), el regulador quiso ir más allá en materia de control de los riesgos de las inversiones, sumando una nueva reforma a la normativa vigente.
Ayer, la SP puso en consulta en su sitio web una norma que modifica tres títulos del Compendio de Normas del Sistema de Pensiones, en lo que corresponde a la gestión de los riesgos en los procesos de inversión.
Auditoras al frente
El punto en común de las modificaciones corresponde al rol que adquirirán los auditores externos en la evaluación de la gestión de las administradoras en cuanto al riesgo. La nueva norma pretende incluir una sección específica en el informe a la administradora, desarrollado por el auditor externo, que incluya sus opiniones respecto de cómo la administradora identificó los riesgos en el proceso de inversión y los procesos que implementan las AFP en materia de riesgo.
Para los expertos, la normativa puesta en consulta confirma el enfoque en la supervisión basada en riesgo que la Superintendencia está impulsando. “Creemos que la entidad reguladora está precisando el rol de las auditorías externas que, por encargo de los administradores, deben opinar sobre las materias propias de su especialidad. Tanto en lo relativo a las características de algunos instrumentos –como los derivados- así como la calidad del proceso de inversión”, dicen los analistas de Ciedess tras analizar el documento.
La normativa no sólo establece que las auditoras deben dar su opinión respecto de la gestión de riesgo general de las administradoras, sino además plantea que éstas den su veredicto sobre el manejo de instrumentos específicos, como los derivados, lo que vendría a reforzar la exigencia de contar con políticas de inversión para manejar estos instrumentos. La medida buscaría además evitar las sobrecoberturas que se producían a través de los derivados.
El rol del directorio
Por otro lado, la normativa incorpora exigencias para el directorio de cada administradora. Por una parte éste deberá pronunciarse cada vez que se informen modificaciones a estas políticas cuando estén relacionadas con derivados. Por otro lado, el directorio deberá tomar conocimiento respecto del informe a la administración, en forma previa a su envío a la Superintendencia. “La nueva norma parece apuntar a hacer que el directorio tome responsabilidad directa sobre las políticas de manejo de riesgos y que éstos sean a su vez controlados por los auditores”, dice un entendido en la materia.
En el caso de Ciedess señalan que “la función de inversión es vital para lograr el objetivo de maximizar el valor futuro de los ahorros previsionales, por lo que el fortalecimiento de las auditorías externas, junto al perfeccionamiento de los gobiernos corporativos son mecanismos efectivos para lograr una mayor seguridad en la administración de ahorros previsionales”.
La iniciativa comenzará a operar en enero de 2027 en las 16 regiones del país. El sistema no contempla recursos adicionales y busca aprovechar los instrumentos públicos existentes.
Uno de los focos del ranking es el segmento corporativo de alta complejidad. En la categoría Corporate and M&A – High End, cinco estudios alcanzaron el Tier 1: Barros & Errázuriz, Carey, Cariola Díez Pérez-Cotapos, Claro & Cía. y Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU).
Entre los planes del centro que lidera la U. de los Andes, está crear tres spin off con investigadores, solicitar cinco patentes y construir un laboratorio de análisis de microbiota con socios privados.
El holding ligado a la familia Nun selló la adquisición de la marca, en una operación que se extendió por cerca de 10 meses y que marca su primera incursión en este segmento.
En paralelo, la firma concretó un segundo aumento de capital para financiar su participación en la capitalización de CLC, operación que provocó cambios en las participaciones accionarias al interior de su grupo controlador.