Además de ser una estación de metro, Bank Station es uno de los principales epicentros financieros de Londres. En sus alrededores se levantan las oficinas de algunos de los bancos más importantes del mundo, como Santander, Barclays y HSBC.
A pocos pasos también está el histórico Banco de Inglaterra. Es ahí donde trabaja la economista chilena Rosario del Río. Hace dos años, ocupa el cargo de lead policy analyst de la prudential policy directorate del Banco de Inglaterra. En español, es analista principal de políticas de la dirección de política prudencial del ente rector británico.
“El Banco de Inglaterra era un sueño para mí, pero nunca pensé que fuera posible. Creo que es el sueño de muchos economistas terminar en un banco central como este. Lo veía como algo muy difícil de alcanzar”, relató en conversación con DF.
Su llegada, sin embargo, no fue casualidad. Fue el resultado de una trayectoria que comenzó mucho antes de aterrizar en Londres. Estudió ingeniería comercial en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en el cuarto año de carrera tomó la especialización en economía.
Tras titularse, trabajó tres años en el grupo Security: dos en el área de estudios, analizando la macroeconomía internacional, y uno en el banco administrando una cartera de renta fija internacional.
Después de tres años en el mundo financiero, a comienzos de 2020 se incorporó al Ministerio de Economía para integrarse a la división de competencia y mejora regulatoria.
Durante los gobiernos de Sebastián Piñera y Gabriel Boric, la economista participó en el diseño y perfeccionamiento de regulaciones destinadas a promover la competencia, la innovación y la productividad en distintos mercados.
“El sistema financiero chileno funciona bien y destaca por ser uno de los más desarrollados y estables entre las economías emergentes (...)Más que replantear el modelo actual, veo oportunidades para seguir perfeccionándolo”.
El salto a Londres
En 2022, se trasladó a Londres para cursar un Master of Public Administration (MPA) en la London School of Economics (LSE). Sin embargo, desde el principio tenía claro que su objetivo iba más allá de obtener un postgrado: “Me motivaba mucho la idea de quedarme trabajando acá”, sostuvo.
Por eso, aprovechó los años de magister para preparar el siguiente paso. Hizo una práctica en una consultora, trabajó part time en un fondo de inversión de impacto y, sobre todo, aprendió cómo funciona el mercado laboral británico.
Con experiencia en Chile, un postgrado en Londres y nuevas herramientas profesionales, un día apareció una vacante en el Banco de Inglaterra. No dudó en postular.
El proceso de selección era completamente distinto a cualquiera que hubiera enfrentado antes. La primera etapa consistía en enviar múltiples ensayos y presentar una carta de presentación explicando por qué quería trabajar allí, qué podía aportar y cómo su experiencia podía contribuir a la institución.
“La IA puede mejorar la gestión de riesgos, la detección de fraudes, la eficiencia operativa y la calidad de los servicios financieros (...) El reto para los reguladores no es frenar la IA, sino que se utilice de forma segura, responsable y con supervisión humana”.
Semanas después recibió la noticia de que avanzaba. Luego vino un caso práctico que debía resolver durante un fin de semana. Más entrevistas y evaluaciones. Hasta que, en mayo de 2024, llegó el correo que esperaba: había quedado seleccionada.
Actualmente, integra la unidad encargada de diseñar el marco de regulación prudencial para las instituciones financieras de mayor tamaño del Reino Unido. En términos simples, cumple una función similar a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), pero enfocada en resguardar la estabilidad financiera y alojada dentro del Banco de Inglaterra.
“La experiencia que traía desde Chile y mi magister en Londres fueron fundamentales (para quedar en el cargo). Pero, también creo que hubo algo más: entendí que no tenía que competir tratando de parecerme a los demás. Acá uno se enfrenta a personas de las mejores universidades del mundo, muchas de ellas que además tienen el idioma nativo. Por eso, busqué qué elementos de mi historia podían diferenciarme, por ejemplo, haber construido una carrera en Chile y luego adaptarme a un nuevo país, otro idioma y una nueva forma de trabajar que demuestra resiliencia, capacidad de adaptación y disposición para asumir desafíos. Creo que esas características también son muy valoradas”, explicó.
Respecto de los desafíos para el sistema chileno, “sigue siendo importante perfeccionar la implementación de Basilea III; se necesita fortalecer la resolución bancaria y el seguro de depósitos ante una eventual insolvencia bancaria”.
Lecciones para Chile
- ¿Qué elementos del sistema financiero británico cree que podrían incorporarse en Chile para fortalecer su funcionamiento?
- El sistema financiero chileno funciona bien y destaca por ser uno de los más desarrollados y estables entre las economías emergentes. Su fortaleza se basa en un activo esencial para cualquier sistema financiero, que es la confianza. Por eso, más que replantear el modelo actual, veo oportunidades para seguir perfeccionándolo, incorporando algunas experiencias del sistema británico que, a mi juicio, han sido exitosas.
- ¿Cuáles, por ejemplo?
- Una mayor competencia entre instituciones, implementar de manera más desarrollada el open banking y mecanismos que incentiven el ahorro podrían fomentar la innovación, ampliar las alternativas para los consumidores y mejorar el acceso al financiamiento.
Desde una perspectiva prudencial, también destacaría el enfoque del Reino Unido en resiliencia operacional.
- Dado lo anterior, ¿Cuáles son los mayores desafíos del sistema chileno?
- Los clasificaría en tres grandes áreas. Primero, en el ámbito prudencial sigue siendo importante perfeccionar la implementación de Basilea III, especialmente en áreas como modelos internos y riesgo de mercado. También, se necesita fortalecer su marco de resolución bancaria y el seguro de depósitos para enfrentar de manera ordenada una eventual insolvencia bancaria, alineándose mejor con las mejores prácticas internacionales y reduciendo el riesgo de recurrir a recursos públicos en situaciones de crisis.
El avance tecnológico también plantea algunos desafíos. La expansión de las fintech, los sistemas de finanzas abiertas y los nuevos medios de pago generan importantes oportunidades para aumentar la competencia y la inclusión financiera, pero también exige que los reguladores comprendan nuevos modelos de negocio, gestionen riesgos operacionales y de ciberseguridad, y mantengan un marco regulatorio suficientemente flexible para promover la innovación sin comprometer la estabilidad financiera.
Por último, siguen persistiendo desafíos de desarrollo de mercado. Aún existen espacios para mejorar el acceso al financiamiento, la inclusión financiera, el ahorro y el financiamiento a las PYME. Así, iniciativas como el sistema de finanzas abiertas y el registro de deuda consolidada pueden contribuir a una mejor evaluación de riesgos, mayor competencia y mejores condiciones de acceso al crédito que se adecuen a las necesidades de los consumidores.
- ¿Qué nuevos riesgos y oportunidades introduce el uso de inteligencia artificial (IA) por parte del sector financiero?
- La IA puede mejorar la gestión de riesgos, la detección de fraude, la eficiencia operativa y la calidad de los servicios financieros. También permite analizar grandes volúmenes de datos de forma más rápida y precisa; y puede contribuir a reducir costos y mejorar el acceso a determinados productos financieros.
Sin embargo, puede existir la dependencia de un número reducido de proveedores tecnológicos, posibles fallos en los modelos, la falta de transparencia en algunas decisiones automatizadas y el aumento de riesgos cibernéticos, incluidos ataques facilitados por la IA.
El reto para los reguladores no es frenar la adopción de la IA, sino garantizar que se utilice de forma segura, responsable y con una adecuada supervisión humana.