El desempleo se instaló entre las principales preocupaciones del mundo empresarial. La baja creación de puestos de trabajo y, especialmente, la debilidad observada en la dimensión formal son vistas por los gremios como el resultado de una combinación de factores que no tiene una única explicación.
Mientras el comercio puso el acento en ventas que aún no justifican ampliar las dotaciones, la industria y las MiPYME advirtieron que el aumento acumulado de los costos laborales ha elevado la barrera para contratar.
La construcción sumó a ese cuadro una actividad inmobiliaria todavía deprimida y la agricultura se desmarcó parcialmente: aseguró que tiene puestos disponibles, pero dificultades para encontrar trabajadores.
Aunque existen expectativas de una mejora de la actividad durante el segundo semestre, entre los gremios predomina la cautela respecto de la velocidad con que esa recuperación podría traducirse en nuevos empleos formales.
CNC: siete de cada 10 empresas no prevén aumentar sus dotaciones
Las cifras que maneja la Cámara Nacional de Comercio (CNC) muestran que, por ahora, la recuperación esperada para la segunda mitad del año difícilmente vendrá acompañada de un salto importante en las contrataciones. Según el último Índice de Confianza del gremio, un 70,1% de las empresas espera mantener su actual dotación y solo un 17,6% aumentarla. La cautela ya se había reflejado durante la primera mitad del año: un 21,3% de las firmas redujo su personal estable, frente a apenas un 10,4% que lo incrementó.
¿Qué está frenando las contrataciones? Para la gerenta de estudios de la CNC, Bernardita Silva, el principal factor sigue siendo la demanda, el menor nivel de ventas, que sería la principal razón. Luego se mencionan la incertidumbre económica y los altos costos laborales.
Todo ello, dijo Silva, “eleva el costo y el riesgo de incorporar nuevos trabajadores formales y lleva a las empresas, especialmente a las de menor tamaño, a actuar con mayor cautela”.
Entre las empresas que mantendrán sus dotaciones, un 39,5% apunta al menor nivel de ventas como principal razón.
El escenario es especialmente complejo entre las empresas pequeñas. Solo un 7,3% de las microempresas aumentó su dotación durante el primer semestre, versus un 14,6% de las grandes.
Para Silva, una recuperación más significativa del empleo requiere primero que se consoliden la actividad y la demanda. La expectativa existe, pero con un desfase: el indicador de la CNC muestra mejores perspectivas para ventas e inversión que para contratación.
Sofofa: la agenda laboral podría inhibir hasta 712 mil empleos hacia 2033
La lectura de Sofofa sobre el fenómeno es más estructural. Para el gremio, el problema no se agota en una economía que ha crecido poco, sino que también existe un aumento de los costos que está condicionando las decisiones de las empresas.
El director de Políticas Públicas del gremio, Rodrigo Mujica, recordó un estudio que hicieron en 2025 del impacto acumulado de medidas como la reducción de la jornada laboral, el aumento del salario mínimo y la reforma de pensiones. El cálculo fue que ese conjunto de cambios podría inhibir la creación de entre 387 mil y 712 mil empleos asalariados formales hacia 2033. Para neutralizar ese efecto, indicó el estudio, Chile requeriría un crecimiento económico adicional de entre 0,64% y 1,15% anual.
El ciclo económico y los factores estructurales asociados al alza de costos laborales inciden en las decisiones.
“En la práctica, la dinámica de las dotaciones responde principalmente a los planes de producción, la demanda de mercado y las decisiones de inversión, los cuales están directamente condicionados por el entorno regulatorio y económico”, explicó. El gremio advirtió que el deterioro reciente no se distribuye de manera uniforme. Según su radiografía laboral de junio, la destrucción de empleo formal privado se ha concentrado en las MiPYME y, por rubro, en actividades más vinculadas a la demanda local, como comercio, manufactura, transporte y agricultura.
El gremio ve un segundo semestre algo más favorable, pero advierte que la ocupación reaccionará con rezago. Su receta apunta a reimpulsar la inversión, reducir los tiempos de tramitación de proyectos y avanzar hacia una regulación laboral con mayor adaptabilidad.
Multigremial: el poco empleo que se crea se está desplazando hacia la informalidad
Para las empresas de menor tamaño, el problema, en términos simples, es que contratar se ha convertido en una decisión cada vez más difícil de asumir.
El presidente de la Multigremial, Juan Pablo Swett, aseguró que entre sus asociados ya se observa un cambio de comportamiento. Así, dijo que hay MiPYME que postergan nuevas contrataciones, otras que no reemplazan a quienes abandonan sus puestos y firmas que reorganizan funciones para seguir operando con equipos más pequeños.
A eso suma una señal que consideró particularmente preocupante: mientras la ocupación total creció apenas 0,8% anual en marzo-mayo, el empleo informal aumentó 4,6% y la informalidad llegó a 27%. Los trabajadores por cuenta propia, en tanto, crecieron 5,3% y los asalariados informales, 7,1%.
“Hoy incorporar un trabajador representa una decisión mucho más difícil para una pequeña empresa”.
La Multigremial vinculó esta dinámica con el menor crecimiento de las ventas y la inversión, pero puso especial atención en los costos.
El dirigente recordó que durante mayo el Índice de Costos Laborales llegó a 7,9% anual y planteó que, para una pequeña empresa con márgenes estrechos, se acumulan además el incremento del salario mínimo, la reducción de jornada y las nuevas obligaciones previsionales.
Su advertencia es que el problema ya no consiste únicamente en empresas que reducen personal: muchas simplemente han dejado de crear nuevos puestos.
“Hoy incorporar un trabajador representa una decisión mucho más difícil para una pequeña empresa, sobre todo cuando existe incertidumbre sobre los ingresos futuros y, simultáneamente, aumentan los costos laborales, las empresas naturalmente son más cautelosas antes de ampliar sus dotaciones”, opinó Swett.
Cámara de la Construcción: la crisis inmobiliaria deja a las compañías operando con dotaciones ajustadas
El tipo de proyecto marca el escenario, según el análisis de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC). De hecho, el gremio anticipó mejores perspectivas laborales en la actividad vinculada a la minería debido a la inversión en nuevas iniciativas. La contracara está en la construcción no minera y, especialmente, en el sector inmobiliario, que el gremio describió como atravesando “la crisis más grave de la que hay registro”.
En ese contexto, desde la CChC aseguraron que las empresas están privilegiando el control de costos y gastos, manteniendo estructuras de personal ajustadas al nivel efectivo de actividad, lo que deja poco espacio para ampliar contrataciones. A las presiones provenientes del salario mínimo, las cotizaciones y la reducción de jornada, el gremio añadió el impacto del alza de combustibles, transporte e insumos.
Desde el gremio aseguran que las firmas están privilegiando el control de costos y gasto.
“El empleo nacional sigue en una situación crítica, reflejo de la situación económica del país. Se suma a lo anterior los efectos que ha tenido el conflicto de Medio Oriente sobre el precio de los combustibles, transporte e insumos. Adicionalmente, persisten presiones relevantes sobre costos laborales”, dijo el presidente de la construcción, Alfredo Echavarría.
La apuesta de la CChC para generar empleo en el corto plazo pasa por acelerar lo que ya está en carpeta: destrabar proyectos en ejecución mediante mesas regionales de nudos críticos y agilizar licitaciones asociadas al subsidio DS27.
A ello agregó Echavarría “las distintas medidas de reactivación y procrecimiento incluidas en el proyecto de ley de reconstrucción nacional, la ampliación del subsidio a la tasa hipotecaria y las modificaciones a la OGUC (Ordenanza General de la Ley General de Urbanismo y Construcciones)”. Y si bien son medidas más estructurales, también podrán tener un efecto en el corto plazo en cuanto su implementación y puesta en marcha sean urgentes.
CCS: tecnología más barata y trabajo más caro aceleran la sustitución
La Cámara de Comercio de Santiago (CCS) introdujo otro elemento en la discusión: la relación entre el costo de contratar personas y el de incorporar tecnología.
Su gerente de estudios, George Lever, sostuvo que el aumento de los costos laborales ha coincidido con una reducción relativa del costo del capital y de las nuevas tecnologías.
“La productividad de las nuevas tecnologías aumenta drásticamente mientras la productividad del trabajo se mantiene constante, incluso cae, y los costos del trabajo, en vez de ser consistentes con esas variaciones de productividad, han subido extraordinariamente”, explicó.
Lever plantea que las empresas han recurrido crecientemente a tecnología como mecanismo para contener costos.
Para la CCS, esa combinación ha acelerado procesos de automatización.
Lever planteó que las empresas han recurrido crecientemente a tecnología como mecanismo para contener costos, en un escenario en que el salario mínimo, la reducción de jornada, las cotizaciones previsionales y otras regulaciones han encarecido el empleo.
El diagnóstico del gremio es que se trata de un fenómeno bastante transversal, aunque algunos rubros atraviesan coyunturas más complejas. Su propuesta apunta a modernizar la regulación laboral, introducir mayores espacios de flexibilidad y adaptar las normas a nuevas formas de trabajo y producción.
SNA se desmarca: en el campo faltan trabajadores
El diagnóstico de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) rompe con el resto de los sectores productivos.
El gremio reconoció que el bajo crecimiento económico y la escasa inversión afectan la generación de puestos de trabajo a nivel general, pero aseguraron que el sector agrícola no está reduciendo sus necesidades de contratación. Su problema es otro: hay cupos que cuesta llenar.
Según la SNA, la agricultura continúa contratando en niveles similares a los tradicionales y mantiene una demanda laboral insatisfecha, que ha sido cubierta en una proporción importante por trabajadores migrantes.
El gremio observó que los trabajadores chilenos han reducido su disposición a desempeñarse en labores físicas y de temporada y tienden a concentrarse en funciones técnicas y de decisión.
El gremio ve que los trabajadores chilenos han reducido su disposición a cumplir con labores físicas y de temporada.
“El sector agrícola es intensivo en mano de obra y, salvo cultivos puntuales, no es fácil o inmediato mecanizar sus procesos. Por lo tanto, no vemos que las decisiones de contratación estén cambiando, lo que sí vemos con mucha fuerza es que la decisión de los chilenos para emplearse en nuestro sector ha disminuido, y estas se han concentrado en las labores técnicas y de decisión, dejando de lado los trabajos más físicos y de temporada”, plantearon desde el gremio.
Pese a esto, el sector también resintió el aumento de los costos laborales y cuestionó que la legislación esté diseñada principalmente bajo parámetros de trabajos urbanos y de oficina, sin considerar suficientemente factores como la estacionalidad, las faenas peak o los ciclos productivos agrícolas. Por eso, más que incentivos generales a la contratación, el gremio pidió dos condiciones específicas: una regulación laboral adaptada a la realidad del campo; y un sistema migratorio regular y ágil que permita cubrir la demanda por trabajadores.