Hoy, la historia es distinta. La máquina permanece bajo tierra y la empresa que estaba a cargo de las obras mantiene una millonaria disputa con Metro.
TBM y Túnel SpA, sociedad ligada a China Railway Construction Corporation (CRCC), inició un arbitraje contra la estatal luego de que esta pusiera término anticipado al contrato para la construcción de obras civiles, piques, galerías y túneles del Tramo 1 de Línea 7.
La solicitud -a la que tuvo acceso DF- fue ingresada el 2 de marzo de 2026 ante el Centro de Arbitraje y Mediación (CAM) de la Cámara de Comercio de Santiago.
El conflicto escaló el 13 de enero. Ese día, Metro comunicó a TBM y Túnel el término anticipado del contrato, imputándole incumplimientos y ordenando la desmovilización y liquidación del acuerdo.
La decisión tuvo además una consecuencia financiera. Metro hizo efectivas las boletas de garantía asociadas al contrato por UF 1.545.428,05, equivalentes a cerca de US$ 69 millones.
La contratista cuestiona ambas actuaciones. En su solicitud rechaza tanto la procedencia del término anticipado como el cobro de las garantías y sostiene que las decisiones de Metro le ocasionaron perjuicios que deben ser indemnizados. La magnitud de esa reclamación todavía no está definida.
Consultado, Metro confirmó que también presentó una solicitud de arbitraje contra TBM y Túnel y su matriz CRCC. La estatal sostuvo que la acción responde a “incumplimientos graves y reiterados de sus obligaciones contractuales”, “paralizaciones graves y reiteradas de las obras”, entre otros antecedentes que, según la compañía, derivaron en el término anticipado.
El tren subterráneo señaló que las controversias están actualmente bajo conocimiento de un Tribunal Arbitral y que los perjuicios e indemnizaciones que correspondan serán materia de su resolución.
El contrato millonario
La relación entre las partes se remonta a la adjudicación de las obras en 2021. El acuerdo fue firmado en febrero de 2022 para ejecutar los piques, galerías y túneles del Tramo 1 y alcanzó un valor original de UF 5,34 millones, impuestos incluidos, equivalentes hoy a unos US$ 239 millones.
La tuneladora constituía una pieza central de las faenas. El tramo tiene 7,9 km. y siete estaciones: unos 6,6 km. de túneles interestación serían construidos mediante esta tecnología.
Durante las obras surgieron diferencias entre Metro y la contratista en torno a su ejecución, plazos y costos. Fuentes conocedoras del proceso señalan que también hubo discrepancias respecto de la tuneladora y de las condiciones para desarrollar los trabajos.
TBM y Túnel acudió al CAM representada por Carlos Molina, socio de Molina Ríos. Metro, en tanto, fichó a Raimundo Labarca, socio de Vergara Labarca Parodi. El procedimiento contempla un árbitro de carácter mixto y la cuantía de la reclamación de la contratista figura como “indeterminada”.
CRCC tiene otros contratos con Metro: la compañía participa en las obras de extensión de la Línea 6.
El avance de las obras
Al momento del quiebre, la firma ligada a CRCC tenía una parte importante de los trabajos pendientes. Según fuentes ligadas al proyecto, hacia septiembre de 2025 el avance físico del contrato se situaba en torno a un cuarto, mientras que en términos financieros se acercaba a un tercio.
Tras el término anticipado, Metro reorganizó las faenas. En enero informó que OSSA y Ferrovial asumirían trabajos pendientes de construcción de túneles y que las excavaciones continuarían mediante el método NATM, utilizado tradicionalmente por la estatal, en reemplazo de la tuneladora para este tramo. La máquina había sido contemplada originalmente para ejecutar cerca del 30% de los túneles de Línea 7.
El proyecto completo también ha experimentado cambios respecto de su calendario inicial. La Resolución de Calificación Ambiental de 2019 contemplaba que Línea 7 estuviera operativa en 2026. En febrero de este año, Metro informó que la iniciativa alcanzaba un 40% de avance, con 16 de sus 26 kilómetros de túneles construidos, y situó su puesta en servicio para fines de 2028.
Sobre los efectos del conflicto, Metro dijo a DF que ha adoptado medidas para “mitigar al máximo” los impactos en plazos y costos. Sin embargo, señaló que los eventuales impactos sobre el cronograma aún se encuentran en evaluación.
Al cierre de esta edición, CRCC no contestó a las consultas de DF.