El precio del dólar cotizaba plano primeros negocios de este miércoles, con inversionistas revisando importantes datos de inflación en Estados Unidos, y también los últimos acontecimientos en Medio Oriente.
El tipo de cambio abrió estable a $ 915,2 en las pantallas de Bloomberg, después de intentar caer sin éxito en la víspera, frenado por niveles que los traders consideran atractivos para la compra de dólares, previo a los datos de esta mañana.
El dollar index subía 0,1%, en línea con las tasas cortas estadounidenses, y los precios del cobre cedían algo de terreno, después de que los indicadores de precios generales del reporte de gasto en consumo personal (PCE, sigla en inglés) sorprendieran al alza en una décima en la lectura de julio.
Concretamente, el índice de precios PCE subió 0,2% mensual, y la tasa anual se mantuvo en 3,7%. En todo caso, las series que excluyen componentes volátiles sí estuvieron en línea con los pronósticos, pues el indicador subyacente subió 0,2% a nivel mensual y 3,3% en 12 meses.
Este último, llamado "dato de inflación favorito de la Reserva Federal", llega un día antes de que comience el Simposio Económico de Jackson Hole, tradicionalmente considerado como un sustituto de reunión de política monetaria, aunque sin decisión de tasas. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, hablará este viernes.
Sorpresas más, sorpresas menos, esto ocurre además en un contexto donde los precios de la energía caen por tercera sesión consecutiva. El petróleo Brent retrocedía 2,5% hasta los US$ 86,4 por barril, después de que Irán y Omán acordaran un marco provisional para reabrir el estrecho de Ormuz por un corredor marítimo conjunto.
Y mientras Washington prepara sú "día D económico" contra Irán, hasta el momento no ha impuesto sanciones secundarias significativas en agentes como las instituciones financieras chinas que, según se sospecha, facilitan el comercio de crudo iraní.
Los agentes del mercado han valorado el hecho de que no se hayan producido enfrentamientos armados, y señales provenientes de EEUU, como la llamada a diplomáticos de vuelta a Medio Oriente, han fortalecido la idea de que una reescalada militar no está en sus planes.