Ha sido un año de turbulencias para la industria aérea mundial. Según cifras de la IATA, a la semana del 30 de octubre el precio del jet fuel se mantuvo un 112,8% por sobre el registrado hace un año. De cara a las aerolíneas, el alza en su principal insumo ha provocado que deban realizar ajustes en procesos internos, tarifas y frecuencias según rentabilidad.
No obstante, agencias de viaje como Cocha destacan que esta alza se ha transformado "más que un golpe", en "una prueba de resiliencia para la industria”. Según cifras entregadas por la operadora, entre enero y junio de 2026 el precio promedio del ticket subió un 4,6% respecto del 2025, alza que describe como “moderada si se considera el contexto”.
De cara a esta segunda parte del año, la agencia precisó que los valores de los pasajes se mantienen “apenas algo” por sobre los registrados cada mes del año pasado. Mientras que en julio el ticket aéreo aumentó un 4,5% (respecto de julio 2025), en agosto fue un 8,3% y en septiembre un 2,7%.
La lectura de la firma es que “la industria ha absorbido buena parte de la presión del combustible", lo que abre paso a que los precios sean más "previsibles". A su juicio, el que el valor final de los pasajes se mueva tan poco frente a un costo que más que se duplicó, "habla de un mercado que aprendió a adaptarse”.
Desde Travel Security, en tanto, afirman haber observado un aumento promedio de precios "cercano al 10% durante este año, en un contexto de contracción de la demanda en torno al 2%". De todas formas, precisaron que, a partir del tercer trimestre, han "comenzado a observar una leve recuperación del tráfico, lo que constituye una señal positiva de cara al cierre del año".
Santiago–Nueva York
Las alzas en precios de pasajes más pronunciadas se concentran en rutas puntuales, aseguró Cocha. “En el primer semestre, las mayores variaciones las vimos en Santiago–Nueva York, en ambos sentidos: el ticket promedio aumentó 54%”. Sin embargo, para este segundo semestre (julio a octubre), el precio promedio del ticket registró un incremento interanual de sólo un 3,8%, lo que representa “una estabilización casi total”, aseveró la firma.
En el caso de la ruta Santiago–Madrid, que conecta al país con otras localidades de Europa, la dinámica registró un efecto contrario. El primer semestre, de hecho, Cocha evidenció que el ticket promedio disminuyó un 4,4% respecto del primer semestre de 2025. En octubre, en tanto, el precio se mantuvo “prácticamente plano y estable”, según la agencia, “registrando una variación marginal de apenas +1,4% frente a octubre de 2025”.
Esto, a juicio de Cocha, demuestra dos escenarios: “que el impacto del conflicto y del jet fuel no afectó a todas las rutas por igual; y que en rutas de alta conectividad hacia Europa, la competencia y la eficiencia de las aerolíneas permitieron incluso abaratar el costo promedio para el pasajero”; y que esto solo consolida la tesis de que las aerolíneas han absorbido la presión de costos y los precios están estabilizados de cara a la temporada alta.
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Más estratégico
Ahora, ¿qué ajustes han hecho las firmas aéreas? Desde Cocha afirmaron que, según la oferta que comercializan, “no hemos visto una contracción de rutas ni recortes relevantes de frecuencias”.
En este escenario, mencionaron que la demanda ha mostrado una resiliencia muy sólida: “el dato más claro es el crecimiento de 9,9% en tickets emitidos en el primer semestre: hoy se viaja más que el año pasado, no menos. Las búsquedas se mantienen robustas. Entre un 17% y un 20% de esas búsquedas avanza a la selección de un vuelo, una tasa estable. Es decir, el viajero chileno sigue cotizando, comparando y concretando sus planes”.
Desde su perspectiva, este contexto empujó a la industria a ser más eficiente y no a reducir su oferta. De cara al pasajero, ven un perfil más estratégico, puesto que “se informa, se anticipa y decide mejor”. “Después de más de 70 años acompañando a los viajeros, vemos ese cambio de hábito como una muy buena noticia para la industria, y creemos que llegó para quedarse”.