En su penúltima Reunión de Política Monetaria del año, el Banco Central tomó la decisión de mantener la tasa en 4,5%, el mismo nivel en el que ha permanecido en todo 2026.
Sin embargo, el instituto emisor se abrió la posibilidad de un alza de la Tasa de Política Monetaria (TPM).
De acuerdo con las minutas de la RPM, dadas a conocer este miércoles, “los miembros del Consejo estuvieron de acuerdo en que era plausible evaluar tanto la opción de mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5% como la de aumentarla en 25 puntos base (pb), hasta 4,75%”.
“Todos los consejeros coincidieron en que el alza de las presiones de costos observada desde la reunión anterior había elevado el riesgo de que el shock acumulado desde marzo terminara propagándose hacia otros precios con mayor fuerza y adquiriera una persistencia mayor que la habitual”, señaló el documento.
De esta manera, hubo acuerdo entre los consejeros de que este era un “escenario complejo”, ya que una vez que las expectativas y los mecanismos de formación de precios comenzaban a desajustarse, “el costo de restablecer la convergencia podía ser considerablemente mayor”.
Sin embargo, todos los consejeros coincidieron en que la evolución esperada de la economía era importante para este análisis.
En el debate, por un lado, varios miembros del Consejo hicieron presente que la debilidad de la demanda podía ser más persistente que lo anticipado y generar holguras de capacidad que contuvieran las presiones inflacionarias de mediano plazo.
Mientras que por otro, varios consejeros manifestaron que no existían antecedentes suficientes para pensar que no se daría la recuperación prevista de la demanda y que, en ese escenario, las presiones inflacionarias de mediano plazo serían mayores que las proyectadas en septiembre y se debía estar preparado para un escenario más restrictivo para la política monetaria.