El exministro de Hacienda, Mario Marcel, planteó reparos al Fondo Nacional de Vivienda (Fonavi) y al financiamiento de la reforma al mercado de capitales y acceso a la casa propia, durante su exposición de este miércoles ante la comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados.
En materia de financiamiento hipotecario, el economista puso el foco en el diseño del instrumento y en los incentivos para los bancos que vendan créditos al fondo.
Respecto del impacto sobre las tasas hipotecarias, estimó que la garantía estatal podría reducirlas entre 60 y 100 puntos base. Sin embargo, advirtió que “hay que tener en cuenta que la rebaja de tasas por garantías puede diluirse por el efecto del aumento de las tasas largas si estas se sostienen en el tiempo”.
Sobre el fondo, sostuvo que “lo principal es mantener la primera exposición en el originador del crédito para evitar el descreme del mercado, es decir, que los bancos originen créditos con mayor riesgo, pero de los cuales no se hacen cargo, porque le venden la hipoteca a Fonavi”.
En ese sentido, apuntó al diseño del deducible que deberán asumir las entidades. “La CMF y el Ministerio de Hacienda deberían graduar el deducible en las bases de licitación para resguardar los recursos públicos, pero sin exceder el umbral que gatille la retención obligatoria del crédito en el balance”.
Otro de sus reparos apuntó al eventual efecto del programa sobre los precios de las viviendas, ante el riesgo de que una mayor disponibilidad de financiamiento termine presionando al alza los valores.
“No se observan aquí muchos mecanismos para prevenir alzas de precios. Un tema que vimos cuando se legisló sobre el subsidio de la tasa y la garantía hipotecaria. Quizá es algo que valdría la pena discutir”, planteó.
“Es necesario tener una estimación del costo fiscal de las garantías”, sumó.
“No se observa aquí (en la reforma) muchos mecanismos para prevenir alzas de precios de las viviendas”, sostuvo el exministro.
Internacionalización
En cuanto a la internacionalización del peso, Marcel valoró las medidas propuestas, pero advirtió que su desarrollo dependerá de la participación de los bancos locales. Señaló que hoy solo dos entidades actúan como corresponsales para operaciones transfronterizas en pesos chilenos.
“Los bancos tienen un conflicto de interés, porque actualmente son los principales actores del mercado cambiario local”, afirmó.
Explicó que las medidas permitirían extender al exterior los instrumentos para el manejo de liquidez, lo que reduciría el control que mantiene la banca sobre esas operaciones.
También planteó la necesidad de avanzar en una ley de resolución bancaria y de garantía de depósitos: “Espero que no tengamos que lamentar un problema con un banco en el futuro y darnos cuenta de que nos faltó esta pieza”.
Compensación fiscal
Hacia el cierre de su presentación, Marcel cuestionó el mecanismo utilizado por el proyecto para compensar su costo fiscal.
De acuerdo con su exposición, la iniciativa estima un impacto fiscal promedio de US$ 200 millones anuales durante sus primeros 10 años de vigencia, sin considerar el costo fiscal de las garantías asociadas al Fonavi. Además, la compensación incorpora los mayores ingresos tributarios derivados del crecimiento futuro.
“Siempre vamos a encontrar una fecha futura en la cual se va a generar la recaudación suficiente para compensar el costo inicial. Pero, en este caso, por ejemplo, eso ocurre recién en el año 2032, ya después de terminada la actual administración”, advirtió.
En esa línea, cuestionó que se utilicen ingresos tributarios futuros para compensar costos fiscales presentes. “Esto no es una buena práctica. Insisto, ojalá que pudiéramos encontrar otra forma de responder al desafío de la compensación fiscal”, señaló.
Y cerró con una advertencia sobre el precedente que ello podría generar: “Creo que ese es un mal principio y que si uno lo empieza a aplicar un proyecto tras otro va a terminar con una situación fiscal mucho más difícil de manejar”.
Schmidt-Hebbel
El economista Klaus Schmidt-Hebbel también expuso ante la comisión y respondió a los reparos de Marcel sobre la compensación fiscal. En ese sentido, defendió la inclusión de los ingresos derivados del mayor crecimiento en las estimaciones del proyecto.
“Si, además, se considera lo que criticó mi colega Marcel, se agrega el efecto recaudatorio que tiene sobre los ingresos tributarios el mayor crecimiento y, por tanto, eso aminora y reduce el impacto fiscal, que creo que también está bien hecho”, sostuvo.
Destacó que el déficit previsto en los primeros años de aplicación de la reforma sería acotado.
“Los efectos negativos son muy, muy menores, casi estadísticos. No supera un déficit anual de máximo 0,02% del PIB hasta el año 2031”, dijo.
Finalmente, defendió el mecanismo de compensación fiscal del proyecto: “Esta es una reforma que está perfectamente autofinanciada”.