La emergencia meteorológica que golpeó a Tarapacá también alcanzó la tramitación ambiental de una de las principales carteras mineras de la región. El Servicio de Evaluación Ambiental suspendió la revisión de tres proyectos que, en conjunto, suman inversiones por US$ 1.846,5 millones.
La medida, que se mantendrá hasta el 1 de septiembre, abarca iniciativas de Compañía Minera Cerro Colorado, Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi y Compañía Minera Punta de Lobos.
El organismo explicó que la decisión fue adoptada ante un “evento meteorológico de carácter excepcional que ha generado la afectación de infraestructura y severas alteraciones de conectividad” en distintas comunas y localidades. En esas condiciones, continuar con las actividades programadas podía dificultar la participación de las comunidades afectadas por la emergencia.
La resolución no implica un rechazo de los proyectos, y solo interrumpe temporalmente los procedimientos y sus respectivos plazos mientras se recupera la conectividad y se normaliza el funcionamiento de la región.
Durante este período también quedarán suspendidos los procesos de participación ciudadana que se encontraban en desarrollo. La misma medida se aplicará a las reuniones programadas con grupos pertenecientes a pueblos indígenas.
Una vez levantada la suspensión, el SEA deberá reprogramar los encuentros e informar sus nuevas fechas con una anticipación razonable.
Cerro Colorado concentra mayor inversión
El proyecto de mayor tamaño corresponde a la extensión operacional de Cerro Colorado, controlada por BHP, que contempla una inversión estimada de US$ 1.500 millones. El monto equivale a más del 81% de la cartera afectada por la suspensión.
La iniciativa busca reactivar la faena ubicada cerca de Pozo Almonte y extender su operación durante otros 20 años. El plan considera producir hasta 130 mil toneladas anuales de cátodos de cobre de alta pureza y elevar gradualmente su capacidad de procesamiento desde 20 millones hasta 30 millones de toneladas de mineral al año.
Entre sus principales componentes figura un nuevo sistema de suministro de agua industrial desde Alto Hospicio, además de modificaciones en la infraestructura eléctrica. Para alcanzar su capacidad máxima, la empresa proyecta construir una línea de transmisión de 220 KV desde la subestación Nueva Pozo Almonte hasta la faena.
La construcción se desarrollaría en dos períodos que suman 7,7 años. La primera etapa permitiría iniciar la operación con una capacidad de procesamiento de 20 millones de toneladas anuales, mientras la segunda incorporaría las instalaciones necesarias para alcanzar los 30 millones.
Collahuasi ajusta operación en Pica
El segundo procedimiento suspendido corresponde a una iniciativa de Collahuasi por US$ 345 millones, destinada a realizar ajustes operacionales en su faena Cordillera, ubicada en la comuna de Pica.
El proyecto considera recuperar la tasa de extracción de material estéril en el rajo Rosario para sostener los niveles de producción aprobados. También incorpora una nueva cantera en Ujina, que abastecerá de material para la construcción del muro principal del depósito de relaves.
A ello se suma la reubicación y modificación de componentes del sistema de bombeo de relaves. Las obras se ejecutarían dentro de áreas operacionales ya intervenidas y evaluadas ambientalmente.
La iniciativa fue ingresada mediante una Declaración de Impacto Ambiental y busca mantener la continuidad, eficiencia y seguridad de la operación minera.
Punta de Lobos busca operar hasta 2040
El tercer proyecto pertenece a Compañía Minera Punta de Lobos y contempla una inversión de US$ 1,5 millones para renovar equipos existentes y extender la explotación de su yacimiento en el Salar Grande de Tarapacá hasta 2040.
La iniciativa se desarrolla en las comunas de Iquique y Pozo Almonte e incluye el transporte de sal hacia el puerto y distintos clientes mineros de la región.
Para mantener la operación, la compañía propone ampliar en 124,2 hectáreas la superficie de explotación, en terrenos contiguos a las áreas actualmente intervenidas. El ingreso a esta nueva zona está previsto desde 2029.
El proyecto mantendrá sin cambios las instalaciones existentes y los procesos de chancado, molienda, clasificación y transporte. Su Estudio de Impacto Ambiental identificó como efecto significativo la alteración del hábito reproductivo de la golondrina de mar negra por atracción lumínica, para lo cual propuso medidas de mitigación, rescate y monitoreo.
Los tres procedimientos podrán reanudarse después del 1 de septiembre. El SEA todavía deberá informar las nuevas fechas de las actividades de participación ciudadana y de las reuniones suspendidas por la emergencia.