Molinera Itata, ubicada en la comuna de El Carmen (Región de Ñuble), fue creada en 1998 por el Holding Heredia, grupo con más de 70 años de trayectoria agroindustrial, pero en 2002 se incorporó a la sociedad la familia Martínez Chavarría, ligada a Agrícola Santa Matilde y a la actividad agrícola de Ñuble.
Originalmente dedicada a la molienda de trigo, en 2012 comenzó a procesar avena, y en 2019 pasó a concentrarse principalmente en este último cereal. Sin embargo, la empresa mantiene hasta hoy un portafolio diversificado, con un molino de trigo en Yungay (operado por Heredia Molinos) y bodegas en Los Ángeles (Planta Duqueco) y El Carmen (Planta 2). En esta última, además, almacena trigo candeal en período de cosecha para Lucchetti, para su despacho directo a la planta procesadora en Santiago.
En conversación con DF Regiones, el gerente superior de zona, Armando Berdichevsky, detalla que Molinera Itata se ha consolidado como la segunda mayor exportadora de hojuelas de avena de Chile y durante los últimos cinco años ha logrado incrementar sus volúmenes de exportación en 40%.
“Nuestro crecimiento se sustenta en la amplitud de mercados atendidos, el aumento de productos directo a la góndola y la innovación con nuevas líneas libres de gluten”, dice el gerente superior de zona, Armando Berdichevsky.
Salto productivo
Para el actual ejercicio, la agroindustria proyecta colocar en el mercado unas 34 mil toneladas métricas. En paralelo, la firma está ejecutando una inversión superior a los US$ 3 millones para ampliar su capacidad de procesamiento y almacenamiento.
El objetivo central es preparar las instalaciones para modificar su actual matriz de despachos, compuesta en 65% por hojuelas de avena y en 35% por groat (avena pelada estabilizada). Aunque la ampliación habilitará la planta para llegar a 100% hojuela y harina, productos de mayor valor agregado, Berdichevsky precisa que la transición será paulatina para cumplir con los compromisos comerciales vigentes.
Esta disminución gradual del groat a favor de los formatos fraccionados impulsará un salto proyectado de 46% sobre sus volúmenes actuales. "Nuestro crecimiento se sustenta en la amplitud de mercados atendidos -hoy más de 15 países-, el aumento de productos directos a la góndola y la innovación con nuevas líneas libres de gluten. Es una apuesta diferenciadora que, a futuro, concentrará la oferta nacional en menos actores", detalla el ejecutivo.
El plan de expansión se apalanca en un complejo productivo que opera con tecnología y maquinaria europea automatizada, una de las más modernas de Latinoamérica. Según precisa el ejecutivo, replicar hoy esa infraestructura requeriría un desembolso estimado de US$ 20 millones, a los que habría que sumar unos US$ 5 millones adicionales para holguras de almacenaje.

De granel a la góndola
El mercado exportador de la avena en Chile opera con una alta concentración puesto que de 21 firmas que existieron en el país, hoy subsisten seis actores con presencia relevante. Dado que el consumo interno absorbe solo 5% de la producción de la empresa (con un per cápita nacional de 0,6 kg anuales, muy por debajo de los 3 kg de Estados Unidos), el plan de Itata busca blindar la operación ante la volatilidad de las materias primas sumando líneas de valor agregado y desarrollando marcas para terceros.
"Chile se ha caracterizado por ser un vendedor de producto a granel, o sea, una hojuela a granel en saco. Pero lo que yo esperaría es que vaya cambiando hacia el producto más terminado, más fraccionado, donde salga desde el origen un producto que vaya directo a la góndola del supermercado. En la medida que nosotros damos más valor, hacemos que las cosas sean estables y deja una línea que te permite crecer", argumenta Berdichevsky.
Esta decisión de fraccionar desde el sur de Chile también responde a una variable de costos, ya que realizar el envasado final en los países de destino se ha vuelto logísticamente muy costoso.
El tablero asiático
A nivel externo, la molinera abarca Sudamérica, Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos, compitiendo con potencias como Canadá y Gran Bretaña. Sin embargo, su principal horizonte de expansión apunta directamente a Asia.
En India, la firma está atenta a las gestiones diplomáticas de Chile para lograr rebajas arancelarias. Hoy el producto nacional debe pagar tributos aduaneros, lo que impone barreras frente a competidores directos como Australia o Dubái, que ingresan libres de aranceles.
Hacia el bloque Asean y el sudeste asiático, la empresa ve potencial para competir contra proveedores como Rusia y Ucrania. No obstante, su consolidación dependerá de mejorar la regularidad de las rutas navieras y de resolver homologaciones sanitarias puntuales.
Por ejemplo, en Indonesia la compañía hoy logra exportar sin problemas hojuelas y groat, pero aún mantienen pendiente la apertura para la harina de avena, a la espera de que el SAG destrabe un código arancelario homogenizado para ese mercado. En cuanto a China, tras recibir recientemente la certificación fitosanitaria, ahora aguardan el próximo salto en su producción para abordar de lleno este mercado.
Arraigo agrícola y circularidad
El holding genera más de 100 empleos directos (sumando sus operaciones de molienda de trigo), de los cuales entre 65 y 68 se concentran exclusivamente en la planta de avena de El Carmen.
A nivel de abastecimiento, 85% de las compras de grano proviene de agricultores de Ñuble -región que en la temporada 2024/25 sembró 13.848 hectáreas de avena, siendo su segundo cultivo anual tras el trigo-, mientras el 15% restante se adquiere en Biobío y La Araucanía.
Sobre este vínculo comercial en el campo, el ejecutivo destaca las particularidades del proveedor nacional: "En Chile el agricultor no pertenece ni a cooperativas, ni a asociaciones, no vende en la bolsa, todo es trato directo. Lo hace muy distinto al agricultor canadiense, argentino, australiano o europeo. Es un trato muy de cara a cara, de seguimiento, en confianza".
La operación integra modelos de economía circular, como por ejemplo, la cáscara de avena derivada de la molienda, que se utiliza como biomasa para las calderas térmicas de la planta, mientras que sus excedentes se comercializan como combustible externo y para consumo de masa ganadera.