Mientras las cerezas atraviesan un período de incertidumbre por la caída de los precios en China, los frutos secos, otra de las nuevas estrella de las exportaciones chilenas, siguen abriéndose espacio en la industria local.
Según un reciente estudio de Tattersall Campos, la superficie conjunta de almendras, nueces y avellanas europeas aumentó de 56.700 hectáreas entre 2015-2017 a 98.600 hectáreas en 2024-2025, un salto de 74%. Con esto, además, su participación en la superficie frutícola nacional pasó de 18% a 25,7%.
El crecimiento en superficie, sin embargo, no ha sido homogéneo entre las distintas especies ni en los diferentes territorios. “Mientras el avellano europeo mantiene una expansión sostenida, el nogal y el almendro muestran ajustes en su superficie plantada”, explica el gerente general de Tattersall, Pablo Stevenson.
Avellanas diversificadas
Con 49.300 hectáreas en los últimos catastros, el avellano europeo se ubica como la especie de mayor extensión entre los tres frutos secos analizados. En cuanto a las exportaciones, los envíos de avellanas alcanzaron 57.400 toneladas en 2025, un aumento de 144% respecto del año anterior, mientras que su valor FOB llegó a US$ 505 millones, marcando un máximo para la serie analizada y un salto anual de 112%.
Este crecimiento consolidó a Chile como el segundo mayor productor mundial de avellanas durante la temporada 2025/2026, con 120.700 toneladas y una participación del 12% de la producción global, solo por detrás de Turquía.
Mientras que las exportaciones muestran una creciente diversificación. Aunque Italia continúa siendo el principal destino, su participación en el valor exportado disminuyó de 85,6% en el período 2014-2016 a 45,6% en 2023-2025, a medida que aumentó su presencia de mercados como Alemania, Polonia y Canadá.
Nueces marcan récord
Pero la avellana no es el único fruto seco que está marcando récords. Las exportaciones de nueces alcanzaron US$ 640,8 millones FOB en 2025, el mayor valor registrado en la serie histórica analizada, impulsados principalmente por un aumento de los precios en el mercado internacional. En términos de volumen, los envíos llegaron a 128.600 toneladas, un incremento de 23% respecto del año anterior, pero todavía por debajo del máximo de 142.700 toneladas observado en 2023.
En cuanto a los mercados de destino, India se posicionó como el principal comprador de nueces chilenas durante el período 2023-2025, desplazando a Turquía.
Por su parte, las almendras registraron exportaciones por US$ 55,9 millones FOB durante 2025, con un aumento del 44% respecto del año anterior, aunque aún sin recuperar sus máximos históricos.
“La evolución de los frutos secos confirma que estamos frente a un segmento relevante de nuestra fruticultura. Hacia adelante, el desafío será consolidar este desarrollo con una mirada de largo plazo, considerando tanto las oportunidades comerciales como la productividad de los huertos y las características de cada territorio”, destaca Stevenson.
Diferencias en rendimiento
Más allá del crecimiento de las plantaciones y las exportaciones, el informe identifica diferencias importantes en la evolución productiva de las tres especies. Mientras los rendimientos del nogal presentan mejoras de largo plazo en regiones como O’Higgins, Metropolitana, Valparaíso y Maule, el avellano registra disminuciones recientes en las principales regiones productoras.
Su desarrollo se concentra principalmente en la zona centro-sur, con la Región del Maule aportando 44,4% del total nacional, seguida por La Araucanía (19,8%), Ñuble (18%) y Biobío (10,1%). En conjunto, estas cuatro regiones concentran más del 92% de la superficie plantada.
“El avellano europeo destaca por la magnitud de su expansión territorial y por el fuerte incremento de sus exportaciones. No obstante, los catastros también muestran disminuciones recientes de rendimiento en varias regiones productoras, lo que confirma la importancia de analizar el crecimiento de superficie junto con el comportamiento productivo de los huertos”, explica el jefe de Estudios de Tattersall Campos, Álvaro Inostroza.
El caso de los avellanos demuestra que una mayor superficie plantada no se traduce necesariamente en un incremento proporcional de la producción. “Por eso es importante distinguir entre expansión territorial, rendimiento y desempeño exportador. Son indicadores complementarios que permiten comprender con mayor precisión la evolución de cada especie y las oportunidades y desafíos que enfrenta la industria”, concluye el experto.