La empresa Bioactivo concretó la primera venta para uso agrícola de 20 toneladas de humalita, un mineral derivado del carbón que se extrae desde la comuna de Curanilahue, que se destinará a la recuperación de suelos en 120 hectáreas de paltos y cítricos de Agrícola La Loica, en las regiones de Valparaíso y Coquimbo.
La operación marca el inicio de un proceso de reconversión productiva para la industria minera del Biobío hacia la agricultura regenerativa, ofreciendo una alternativa nacional para insumos que hasta ahora debían ser importados.
En el mercado global, los yacimientos de Curanilahue aspiran a convertirse en los segundos productores de humalita a nivel mundial, ya que la principal mina de este tipo de carbón mineral, se encuentran en Canadá.
Para la compañía, esta primera transacción representa un giro en la comercialización de un mineral históricamente estigmatizado. “La humalita nace de un recurso de nuestra zona que durante mucho tiempo se consideró sin valor”, comentó Rodrigo Fernández, CEO de Bioactivo y que tras el cierre de la Empresa Nacional del Carbón (Enacar) en 1994, dejó a la extracción del carbón de piedra sin oportunidades comerciales.
Agricultura regenerativa
Desde 26 años, Agrícola La Loica, una de las empresas del Grupo Corcovado, ligada al exministro Edmundo Pérez Yoma, produce paltas y cítricos en las comunas de Cabildo y Ovalle. La zona ha estado expuesta a periodos de sequías “que debe haber durado unos 12 ó 16 años y claramente nos afectó los cultivos de una manera muy fuerte. Además de tener que achicarnos en la superficie, quedamos muy afectados por enfermedades”, detalló a DF Regiones, Cristián Pérez, gerente general de la agrícola.
La adquisición de la humalita como bioestimulador natural para sus suelos “busca regenerar huertos severamente golpeados por el estrés hídrico y patógenos oportunistas”, explica para implementar lo que en el sector se conoce como agricultura regenerativa, cuyo foco es restituir el carbono perdido en la tierra.
Las 20 toneladas adquiridas a Bioactivo permitirán cubrir 120 hectáreas de suelos destinados al cultivo de “paltas, cítricos, almendros y cerezas”. El productor espera recibir el insumo enviado desde Arauco para aplicarlo durante la temporada.
Experiencia de aplicación
La experiencia de la compañía con este tipo de carbón mineral no es nueva. En sus plantaciones de paltas en Colombia, el agricultor ya había utilizado la leonardita, un producto de similares características que también tiene su origen en el carbón.
“Cuando compramos (…) nos encontramos con la sorpresa de que eran suelos con capacidades de intercambio catiónico muy bajas”, resultado de los entre 2 mil y 3 mil milímetros anuales que llueve en la zona. Tras un año de aplicación y con “análisis de savia y muestras de hojas al laboratorio para observar la fertilidad del árbol (…) he visto que ha mejorado”.
Si bien el bioestimulante puede ser aplicado directamente en los suelos, en Agrícola La Loica lo aplicará a través del riego, pues si bien Pérez dice que el producto mineral tiene propiedades de retención hídrica, su estrategia no apunta a disminuir el consumo de agua, sino maximizar el rendimiento vegetal en el largo plazo.
De la humalita se extraen sustancias carbonatadas, como los ácidos húmicos y fúlvicos, “que mejoran todas las características del suelo desde el punto de vista de la nutrición y la disponibilidad de agua”, explicó Pérez. El agrónomo procesará el mineral mediante extracciones alcalinas para inyectarlo en estado líquido. Enfatiza que “un suelo degradado tiene una baja capacidad de intercambio catiónico. Con la humalita podrías elevar esa capacidad, agregando fertilidad a tu suelo”.
Respaldo científico
Rodrigo Fernández detalla que las propiedades de la humalita que comercializa Bioactivo tiene respaldo científico del Laboratorio de Edafología Ambiental de la Universidad de Concepción. En ensayos de fitotoxicidad sobre semillas de rabanito en suelos Entisol, “la aplicación de humalita de la cuenca carbonífera registró un 100 % de germinación incluso en dosis máximas de 90 toneladas por hectárea”.
A estos indicadores se suman análisis previos de laboratorio que demostraron un aumento de 37,6 % en la retención de agua, consolidando el potencial técnico de este derivado del carbón frente a la desertificación agrícola.
Con estos antecedentes, Fernández comenta que el agro nacional tiene oportunidades infinitas para una producción mas sustentable. “Para nosotros, no es solo una venta; es la oportunidad de aprender junto al productor y seguir validando el producto en terreno", afirmó.