Una fuerte demanda por dólares se apoderó del mercado chileno este martes, en momentos en que los costos de deuda a más largo plazo han seguido al alza en Estados Unidos y los precios del cobre resintieron el deterioro generalizado de la confianza.
El tipo de cambio dólar-peso subió $ 12 hasta los $ 928 al cierre de la sesión en las pantallas de Bloomberg. Con esta variación, el peso chileno marcó su peor jornada desde el 17 de julio, y fue la divisa más depreciada del día entre las emergentes.
"El peso se había favorecido mucho del cobre, que sigue en niveles altos, pero hoy estamos viendo una corrección. Por otro lado, el petróleo ha estado subiendo con todo lo que se ha reactivado el conflicto. Esa combinación de petróleo más alto y cobre más bajo nos afecta por los dos lados y puede hacer que, en términos relativos, el peso se comporte peor que el resto", dijo a DF el asociado Senior Trading de Credicorp Capital, Sebastián Puffe.
"Habíamos tenido una caída muy rápida del dólar desde los niveles de $ 950 hace un par de semanas. Con los datos de inflación de EEUU que generaron cierta debilidad, vimos que se formó un soporte bajo los $ 910, y toda esta semana estuvo muy estancado. Faltaban factores que fundamentaran un dólar más abajo. Por el rango en que estábamos, la apuesta se veía un poco más asimétrica", razonó.
Temprano se supo en Chile que el PIB del segundo trimestre cayó 0,2% interanual, cuando se esperaba que subiera 0,1%. Eso sí, la serie del trimestre a marzo se revisó al alza en dos décimas, a una contracción más leve de 0,3%. Estas dos lecturas negativas consecutivas marcan lo que se conoce como una recesión técnica. En todo caso, según Puffe, no se vio tanta reacción a este dato específico.
Punto muerto
El futuro de cobre transado en la Bolsa de Metales de Londres retrocedía 1,4% hasta perder la marca sicológica de US$ 14 mil por tonelada (US$ 6,34 por libra), mientras que el contrato Comex estadounidense perdió 2,3%. Metales preciosos como el oro y la plata también se debilitaron.
Por su parte, el petróleo Brent se estabilizó en US$ 91 por barril, que son máximos de tres semanas. La Bolsa de Nueva York se fue para abajo, y un indicador que compara al dólar con otras "monedas duras" no tuvo variación relevante.
Lo que se ha estado robando la atención del mercado son las ventas de bonos a más largo plazo en las principales economías, tendencia que llevó al rendimiento del Tesoro estadounidense a 30 años hasta 5,3%, su mayor nivel desde 2007, antes de corregir levemente hacia abajo en esta última sesión.
"No está tan claro qué es lo que impulsa directamente este deterioro de la confianza, pero es probable que el agravamiento de la situación en Medio Oriente sea un factor que intensifica las preocupaciones sobre la inflación y la situación fiscal de EEUU, donde sigue sin haber ningún interés en abordarla, lo que pesa cada vez más sobre el extremo largo de la curva. La histórica demanda de capital para inversiones en IA también debe estar influyendo", escribió el head de Research en MUFG, Derek Halpenny.
Según el analista, no es sencillo predecir cómo se reflejará esto en el mercado de divisas, pues si hay pérdida de confianza en torno a los activos estadounidenses en particular, el dólar global podría debilitarse drásticamente, como ocurrió en enero. "Sin embargo, si esta pendiente de la curva de rendimientos y la huida generalizada de la duración son fenómenos globales, esto podría resultar alcista para el dólar", razonó.
La frágil tregua que EEUU pactó con Irán en junio técnicamente expiró este lunes, y Donald Trump dijo que no intentará restaurarla, insistiendo además en que actualmente no existen conversaciones con el régimen persa.
Mientras Teherán ha adoptado una doctrina ofensiva, Washington está concentrándose en incrementar la presión económica, incluyendo un bloqueo a los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz. Trump afirmó que ahora este es territorio estadounidense.
La Casa Blanca ha cuestionado las conversaciones que Irán está llevando a cabo con Omán para que este pasaje estratégico esté sujeto a nuevas normativas y controles, incluyendo posibles cobros tarifarios. Esto, en caso de reabrirse, porque las autoridades iraníes han insistido en que permanecerá cerrado mientras EEUU no cumpla sus condiciones para un eventual acuerdo de paz.