La Bolsa de Santiago abrió este miércoles con SQM como el gran protagonista, tras sus positivos resultados trimestrales, y en un clima de inversiones más distendido por la relajación de las tasas largas estadounidenses.
El S&P IPSA avanzaba 0,5% hasta los 11.241,09 puntos, con lo que podría registrar una quinta jornada consecutiva de ganancias, tras haber cerrado al alza este martes gracias a las mejores perspectivas internas tras la aprobación de la megarreforma del gobierno.
SQM-B (1,2%) exhibía el mejor desempeño del IPSA, siendo además la acción más ponderada en el selectivo, después de conocerse que el repunte de sus resultados del segundo trimestre fue todavía mejor de lo que el mercado tenía en sus cálculos.
Los ingresos se dispararon 137% a US$ 2.468 millones, superando los US$ 2.235 millones del consenso de analistas compilados por Bloomberg. El Ebitda saltó 328% hasta los US$ 1.318 millones, sobre el pronóstico de US$ 1.100 millones, y las utilidades netas aumentaron 650% a US$ 660 millones, cuando se esperaban US$ 546 millones.
Bolsas internacionales
Esto ocurría mientras además las bolsas globales experimentaban una sensación de alivio, después de que el Departamento del Tesoro anunciara un plan de recompra de bonos de largo plazo.
Mientras el rendimiento soberano de EEUU a 30 años caía 7,8 puntos base, en la apertura de Wall Street el S&P 500 subía 0,4%, el Nasdaq ganaba 0,3% y el Dow Jones sumaba 0,2%.
"El Departamento del Tesoro de EEUU está aumentando, al menos al doble, el volumen de las operaciones de recompra de apoyo a la liquidez para valores con cupón nominal a plazos más largos (los sectores de 10 a 20 años y de 20 a 30 años). El volumen máximo actual de US$ 2 mil millones por operación pasará a ser de al menos US$ 4 mil millones por operación", publicó la entidad.
Las bolsas europeas no tenían cambios relevantes, mientras que la jornada asiática fue particularmente negativa, pues el japonés Nikkei perdió 3,2% y el CSI 300 de China continental retrocedió 2,9%.
La tasa más larga del Tesoro llegó a alcanzar máximos desde 2007, presionada por el estancamiento de las negociaciones en Medio Oriente y sus posibles consecuencias sobre la inflación, el creciente déficit fiscal y las grandes cantidades de financiamiento que requerirán los proyectos de Inteligencia Artificial.